martes, 5 de febrero de 2013

Cómo ocurrió el asesinato del coronel Mateo, 6º jefe de la Legión

Estamos ante uno de los asuntos que ocurrieron en el 1º bienio de la 2ª república, y sobre el que quedaron sin aclarar definitivamente algunos aspectos. He seguido, para ello, lo que cuenta el coronel Juan Ramón Mateo, hijo de D. Juan Mateo, en su libro autobiográfico “Recuerdos inoportunos”, los artículos que sobre el hecho publicó el diario ABC en la época, algunos apuntes en diferentes páginas “web” sobre la Legión, y en datos puntuales de muy diferentes y variopintos orígenes.
Empecemos por decir que Don Juan Mateo y Pérez de Alejo, coronel de Infantería, ejerció el mando de la Legión durante casi un año. Su nombramiento tiene fecha de 26-4-1931; su asesinato ocurrió el 7-3-1932.


 

Breve biografía del Coronel


Don Juan Mateo y Pérez de Alejo nació en Santi Espíritus (provincia de La Habana, Cuba) en 1.874, hijo de un militar gallego. A Cuba regresó como teniente tras sus estudios en la Academia General Militar y en la de Infantería, para combatir la insurgencia durante dos años en la entonces isla de soberanía española.

Tras la independencia cubana pasó por diversos destinos a lo largo de la geografía española y en el protectorado marroquí.

Además de sus méritos de guerra destacó en el ámbito académico y literario. En el primero, fue jefe de estudios de la Escuela Central de Tiro, participando en la confección de diversas publicaciones reglamentarias. Del segundo, de su afición a las letras, da muestra su libro "La legión que vive", obra que no llegó a ver publicada puesto que la muerte le llegó estando ya en proceso de impresión en los talleres de la imprenta África.

Entre sus principales condecoraciones destacan 8 cruces al Merito Militar con distintivo Rojo.
Casó con Dª Carmen López de Vicuña, Vizcondesa de Ambite, gallega de origen vasco, e hija de un catedrático.

El 14 de Abril de 1.931, el ya Coronel Mateo era el jefe del Regimiento de Infantería Saboya nº 6, de guarnición en Madrid, en el cuartel del Infante D. Juan (Pº de Moret, nº 3, frente al parque de Oeste).

El 11 de Mayo de 1.931, ya nombrado jefe de la Legión, pero aún al frente, en funciones, del Saboya, vio desde su vivienda (que ocupaba, junto al pabellón de Mando, la 2ª planta del ala derecha del edificio principal) las columnas de humo de las decenas de iglesias incendiadas en Madrid. Y al ver que se intentaba incendiar el cercano Colegio de los Sagrados Corazones, no dudó en enviar una compañía del Regimiento para evitar acción tan irracional e injustificada (aunque Azaña dijera, ese mismo día, que los incendios de todas las iglesias y conventos de Madrid no valían la vida de un solo republicano).

 

Antecedentes de su asesinato


Citamos, a continuación, dos hechos que precedieron a su asesinato: uno, relacionado con él claramente; el otro, con probable relación, aunque nunca se probó.

1.    El sueño premonitorio


En la primera quincena de Mayo, tomó posesión de su nuevo destino como jefe de la Legión. Ésta, cuyo nombre oficial en la época era el de Tercio de Extranjeros (el nombre de Legión es posterior), estaba formado por dos unidades tipo Regimiento a las que se denominaban Legiones entonces (y que luego pasaron a conocerse como Tercios). La primera de ellas (que luego pasó a ser el Tercio Gran Capitán) con sede en Ceuta, en el cuartel de Dar Riffien (literalmente, en árabe, la morada del rifeño), cuna de la Legión. La segunda (actualmente, Tercio Duque de Alba) estaba en Melilla. La Plana Mayor de la Legión estaba, asimismo, en Dar Riffien.

Es fácil suponer que el mando de este Cuerpo (fundado por el Teniente Coronel Millán-Astray, teniendo al Comandante Franco Bahamonde como 2º en el mando) tenía un gran prestigio, ganado en la guerra de Marruecos de 1921-27. El Coronel Mateo, que hacía el número 6 de los jefes que había tenido la Legión, demostraba al conseguir este destino, que era un militar de gran prestigio.
La familia se aposentó en Ceuta. Y pocos meses después de llegar, su esposa tuvo un sueño terrible: el Coronel, llevando puesto un abrigo y un sombrero perfectamente identificados de su vestuario, caía al suelo diciéndole:

-         “Carmucha, me han herido de gravedad”

Cuando se lo contó, el Coronel respondió, tratando de tranquilizarla:

-         “Eso nunca podría ocurrir, porque yo nunca te diría que me han herido de gravedad”.

Y sin embargo, aquél sueño fue premonitorio, como se verá más adelante.

2.    Los honores al General Millán Astray


Desde el día 9-12-1931, la 2ª República ya disponía de una nueva Constitución (su contenido y espíritu fue causa, junto a otras, de la división de la sociedad y el enfrentamiento posterior entre españoles). Para celebrarlo, el Gobierno, cuyo Presidente ya era D. Manuel Azaña, que había dejado poco antes el Ministerio de la Guerra), organizó en Madrid un desfile con unidades militares de todas las regiones. Este desfile se celebró, como era costumbre entonces, en la calle de Bailén (y no en el Paseo de la Castellana, en donde se celebran desde 1939).

En el desfile participaba una representación del Ejército de África, de guarnición en el Protectorado de Marruecos. Consistía ésta en una Agrupación formada por dos Banderas del Tercio y dos Tábores de Regulares, y a su mando, el Coronel Mateo.

El General Millán Astray, fundador del Tercio y Coronel honorario del mismo, caído en desgracia con el nuevo régimen, asistió al desfile entre el público, vestido de paisano, en una zona cercana a las tribunas principales, donde presenciaban el desfile el Presidente de la República, D. Niceto Alcalá Zamora, el Presidente del Gobierno, D. Manuel Azaña y varios ministros.

El Coronel Mateo, que montaba un caballo blanco, vio al General Millán Astray, al que saludó y ordenó a la Agrupación dar vista a la derecha, rindiéndole honores reglamentarios. Todo ello, a sabiendas de la situación actual del General, y conociendo los problemas que le podía acarrear esta acción. Era un hombre de honor y, como tal, ponía al honor por encima de sus posibles consecuencias.

Al terminar el desfile, Millán Astray, emocionado, dijo a sus acompañantes:

-         “Sólo Juanito Mateo es capaz de hacer lo que ha hecho. Pero puede que haya firmado su sentencia de muerte”.

Por su parte, el Coronel Mateo comentó:

-         “Por lo que he hecho, creo que hoy mismo me quitarán el mando del Tercio”.

De momento no ocurrió nada de eso. Pero los hechos por llegar nos dirán cuál de los dos comentarios era profético

El Gobierno no actuó ese día, quizás para evitar males mayores en Madrid.

Así pues, el Coronel regresó a Ceuta, sin haber recibido ningún comunicado oficial sobre el hecho que había protagonizado.

 

Cómo se produjo el asesinato


El 7 de Marzo de 1.932, llevando puesto aquél abrigo y aquél sombrero del sueño, fue asesinado por la espalda a la puerta de su casa cuando salía acompañado de su hijo mayor, entonces ya Teniente del Tercio (éste, vestido con su uniforme reglamentario).

Dª Carmen López salió inmediatamente al escuchar los disparos. Su marido, muy grave, la dijo:

-         Carmucha, me han herido de.... ¡Ay, el sueño, el sueño!...

Al darse cuenta, no llegó a terminar la frase, y no pronunció las palabras "de gravedad"

El hijo del Coronel, el Teniente Mateo, salió corriendo detrás del asesino. Al pasar por la puerta del cercano cuartel de Sanidad, ordenó al centinela de puertas que le dejara su fusil, y con él le persiguió, acorraló y, tras un intercambio de disparos, le dejó malherido.
Después, volvió junto a su padre para decirle que ya le había vengado. El Coronel, agonizando, le dijo:

-         Yo ya le había perdonado. Minutos después falleció.

Había muerto otro militar ejemplar

Quién era el asesino


El asesino resultó ser un resentido ex-sargento del Tercio, del que había sido expulsado, según consta en su expediente, por mal comportamiento y abuso de autoridad con sus subordinados. El autor de estas líneas no sabe si la venganza fue porque había sido el propio Coronel quien había firmado su expulsión, o porque veía en el jefe del Cuerpo al símbolo de esa Legión que le había expulsado.
Ignoro su nombre, aunque sí sabemos por la edición del ABC del día siguiente (8 de marzo) que su apellido era Sánchez.

Posteriormente, se extendieron por Ceuta múltiples rumores de todo tipo sobre el asesino:
  • Unos se centraban sobre su carácter excesivamente pendenciero, que parece demostrado.
  • Otros, sobre una hipotética homosexualidad, que habría sido la causa de su expulsión, al intentar abusar de un inferior. Pero el autor de estas líneas ha sabido que su expediente no recoge nada sobre dicha pretendida homosexualidad.
  • Otros, le relacionaban con la Casa del Pueblo del PSOE de la ciudad. Aunque los militares no podían afiliarse a partidos políticos, durante la 2ª República hubo muchos casos en que se contravino esta norma.
  • Y por último, otros le relacionaban con aquél hecho ocurrido en el desfile de la Constitución, que D. Manuel Azaña consideró desacato y ofensa.
Pero de los cuatro aspectos citados, excepto el que se refería al carácter pendenciero del asesino, ninguno de los otros se probó ni confirmó, quedando sólo en rumores, con o sin fundamento.

 

Cómo se hizo justicia


El asesino no llegó a ser juzgado y condenado por la Ley.

La noticia del asesinato corrió como la pólvora por toda la ciudad de Ceuta, y también de melilla. Y muy especialmente, entre los legionarios.

A última hora de la tarde, se presentó en el hospital una persona no identificada, interesándose por su estado de salud. El médico le tranquilizó diciéndole que, aunque estaba muy grave, su vida no corría peligro. Insistió en verle; el médico accedió. Al entrar en la habitación, vació su pistola en el asesino, acabando con su vida.

Y volvemos con los rumores. Se dijo en Ceuta que era un sargento legionario, con su misma antigüedad, y posiblemente, de origen ruso. Pero de nuevo nos encontramos con un misterio absoluto.

No se ha podido averiguar su identidad ni motivos.

La versión que recoge el ABC el 8-3-1932 es que el asesino del Coronel “se había suicidado” (versión consultable en la hemeroteca por Internet). Ignoro si esta versión fue la oficial, o simplemente la que recogió dicho diario.

 

El entierro del Coronel


El entierro, celebrado al día siguiente, 8 de Marzo de 1.932, supuso todo un trauma para Ceuta. Cerró todo el comercio, y una gran multitud acompañó a los restos del Coronel y a su familia.

Los legionarios tiñeron de negro sus trinchas, que tradicionalmente, y hasta entonces, habían sido de color avellana. Desde ese día, las trinchas legionarias son de color negro (posteriormente, el color negro, nada tradicional en las trinchas de cuero, se extendió a otras unidades del Ejército).

 

La orden de la Legión del día 9 de marzo


Al día siguiente, el Tercio publicó su Orden del Día, que copio textualmente:

ORDEN DE LA LEGIÓN DEL DÍA 9 DE MARZO DE 1.932
Artículo 1º- Habiendo fallecido, víctima de vil asesinato, el Sr. Coronel Primer Jefe de la Legión D. JUAN MATEO Y PÉREZ DE ALEJO, con esta fecha, me hago cargo del mando del Cuerpo.
Artículo 2º- Al hacerme cargo del mando de este Cuerpo por la muerte de nuestro Coronel Mateo que ha sido víctima de una venganza criminal, quiero dedicar mi primera orden al recuerdo del inolvidable Jefe, cuyo nombre tengo la seguridad que perdurará entre nosotros con el cariño que siempre fue característico de todo legionario a su Coronel, y especialmente a éste, que supo conquistarse este afecto por sus condiciones de caballerosidad, rectitud, bondad y cariño a la Legión.
Su sacrificio ha sido ejemplar y nos marca a todos el camino que, sin desmayo ni duda, debemos seguir con entereza.
Las circunstancias de su muerte son tales que, por entrar tan de lleno en el cumplimiento del deber, escriben una página más en el Libro de Oro de la Legión obligándonos a que, en estos momentos, extrememos el cumplimiento de los nuestros. Por la anterior personalidad del agresor, así como por la forma cobarde y traicionera en que fue cometido, el atentado ha de ser tan odioso para todo buen legionario y puede perjudicar de tal forma el buen nombre de la Legión que hoy, más que nunca, estamos obligados los que vestimos este honroso uniforme a demostrar con nuestra disciplina y lealtad al mando que, todos a una, condenamos la venganza criminal que no existe ni ha existido jamás en la Legión, porque los instintos bajos e innobles son incompatibles con la caballerosidad y alteza de miras que deben distinguir a un legionario.
Yo encarezco, exijo a los Jefes, Oficiales y Tropa que, estrechando los lazos de unión y compañerismo que constituyen la base de nuestra vida, pongamos nuestro máximo esfuerzo en el cumplimiento del deber y trabajemos por el mayor engrandecimiento de nuestra Legión Heroica que debe ser, como siempre ha sido, el arca conservadora de las más altas virtudes militares.
El ejemplo de la estoica muerte de nuestro querido Coronel Mateo ha de servir, servirá, como un acicate, como una llamada más a nuestro espíritu de sacrificio, al cual se deben las más puras glorias de la Legión.
Y en estos momentos de amargura, como en los de alegría y en los de combate, gritad conmigo, con el gorro en alto y el pensamiento puesto en la figura noble y caballerosa que una mano aleve nos ha arrebatado,
¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA LA REPÚBLICA! ¡VIVA LA LEGIÓN!
Tcol. Jefe Accidental: García Escamez
Comunicada: Cap. Ayudante Fernando Lizcano de la Rosa

Coincidencias en las vidas de los dos firmantes de la Orden anterior


Ambos fueron Caballeros Laureados de S. Fernando:

Teniente Coronel García Escámez

Se le concedió la Laureada por O.C. de 21 de marzo de 1930 (D.O. nº 66)

La ganó, según consta en el expediente de concesión, por acción de guerra en la liberación de la posición de Kudia Tahar (Marruecos) el 12 de Septiembre de 1.925:

El Comandante D. Francisco García Escámez, al frente de una Bandera del Tercio y otras fuerzas, al tratar de batir el numeroso enemigo que fuertemente atrincherado ocupaba el barranco de Skim, impidiendo el acceso a Kudia Tahar, se entabló duro combate, principalmente en el sector del centro, frente al poblado de Dar Gassi y posiciones próximas, desde las que, con intenso y eficaz fuego, el enemigo detenía el avance de la columna e impedía la retirada de bajas.

El Comandante García Escámez, que mandaba este sector, dándose cuenta de la gravedad de la situación, pidió voluntarios para ocupar el citado grupo de casas y reuniendo unos veinticinco hombres se lanzó al frente de ellos al asalto, llegando al combate cuerpo a cuerpo en el que le hicieron 12 bajas, consiguiendo por su rápida y briosa intervención que su ejemplo arrastrara a la lucha al resto de las fuerzas y se venciera la tenaz resistencia del enemigo, que tuvo que abandonar sus posiciones en precipitada huida, dejando en el campo más de cien cadáveres con armamento, hechos que determinaron la victoria alcanzada.

Capitán Fernando Lizcano de la Rosa

Se le concedió la Laureada por R.O. de 27 de mayo de 1926 (D.O. nº 118, de 29 de mayo de 1926):

Ganó la Laureada, según consta en el expediente de concesión, por acción heroica el día 10 de mayo de 1924 cuando, como Teniente, se encontraba en las inmediaciones de Sidi-Mesaud (Melilla), mandando accidentalmente la decimocuarta compañía del Tercio, con la que llevó a cabo hechos de indiscutible valor que pueden calificarse de heroicos, demostrando en las dos fases del combate librado dicho día un desprecio completo de la vida; afrontó y se sobrepuso al riesgo sin preocuparse de sí. Su ejemplo había de hacer que fuese seguido de sus subordinados, determinando su actuación que se tomasen las trincheras y variase la faz del combate. Dicho Oficial se sostuvo hasta la llegada de otras fuerzas que consolidaron aquella posición, la cual fue liberada.

 

Diferencias en las vidas y muerte de ambos firmantes de la Orden


El Teniente Coronel García Escamez

Se cubrió de gloria durante la Guerra Civil (que, debido a la Memoria Histórica, y a su intento de resucitar las dos Españas, deberemos volver a llamar Cruzada de Liberación), mandando una de las cuatro columnas del Ejército Nacional que llegaron a Madrid en Noviembre de 1.936.

Después de la guerra alcanzó el grado de Teniente General, y murió como Capitán General de Canarias, región en la que realizó una gran labor a favor de su desarrollo económico y social, especialmente en la construcción de viviendas mediante la institución “Mando Económico”. En las Canarias estableció su residencia, y allí falleció en 1951.

Capitán Fernando Lizcano de la Rosa

Quedó muy afectado por la forma en que murió el Coronel Mateo. Tanto, que no quiso continuar en la Legión, pidiendo otros destinos.

En 1934, y tras el fallido golpe de Estado de Octubre de 1934 en Asturias y Cataluña, y al haber tomado el Gobierno en control de la Generalidad catalana, fue nombrado comandante en jefe de los Mozos de Escuadra en Cataluña, tras la detención y destitución, por alta traición, de su anterior jefe, Comandante de Artillería Enrique Pérez Farrás.

El 19 de Julio de 1936, el Capitán Lizcano seguía en el mismo destino. Fue uno de los sublevados contra el gobierno del Frente Popular, y encargado de transmitir al General Llanos de la Encomienda un mensaje, de parte del General Fernández Burriel (segundo del General Goded entre los sublevados de Barcelona), conminándole a rendirse. El capitán se presentó al general Llanos cuadrándose y con cortesía. La reacción del general fue recriminarle por sublevarse siendo caballero laureada. Y, mientras con la mano derecha le arrancaba del pecho las insignias de la Cruz Laureada, con la mano izquierda le daba dos bofetadas, a las que el Capitán reaccionó debidamente.

Fracasado el Alzamiento en Barcelona, fue detenido El 23 de Agosto del mismo año, en Consejo de Guerra sumarísimo celebrado en el buque-prisión “Uruguay”, fue condenado a la pena capital por rebelión, fusilado en Montjuich 3 días después. El Capitán Lizcano lució, durante el juicio, su Laureada en su uniforme.

Este Consejo de Guerra estuvo presidido por el General de brigada de Artillería don Manuel Cardenal Dominicas, actuando como defensores el Comandante de Artillería don Fernando de la Torre y el
Comandante de Infantería don Anastasio Santiago Rojo.

Junto al capitán Lizcano, y por el mismo motivo de rebelión, fueron condenados a la pena capital, el Comandante José López Amor Jiménez, y los capitanes Enrique López Belda y Luis López Varela.

 

Bibliografía

  • Página web oficial de la Legión
  • Otras páginas web, no oficiales, de la Legión
  • “Recuerdos inoportunos – Memorias de un viejo coronel”, por D. Juan Ramón Mateo López de Vicuña –Edición sin ISBN, de D. Mateo Castañeyra
  • Testimonios verbales de descendientes de quienes vivieron aquellos hechos
Un artículo del mismo autor sobre el tema, al que se han añadido nuevos datos conocidos con posterioridad, fue publicado en la revista “La Legión”, 2º trimestre 2009 (ver http://www.portalcultura.mde.es/Galerias/revistas/ficheros/Legion_507.pdf )

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