lunes, 14 de julio de 2014

MOISÉS DOMÍNGUEZ NÚÑEZ: Jay Allen, el "Gran Houdini" del periodismo de guerra

A mi padre, el comandante de artillería, José Antonio Domínguez Castañeda, al que quiero con toda mi alma
Jay Allen
Jay Allen

Después de tantísimos libros y artículos escritos sobre la Guerra Civil en Badajoz y en particular sobre los periodistas y camarógrafos que cubrieron con su pluma o su cámara fotográfica la toma de Badajoz, parecería una temeridad que un intruso en la ciencia histórica, como es el que suscribe, pudiera poner en jaque algunos de los teoremas que hasta la fecha se han dado como verdades irrefutables.

Pero es que no todo estaba escrito sobre “la madre de todas las masacres de la Guerra Civil” y la participación activa y beligerante del, para algunos “periodista mejor informado sobre la Guerra Civil en ambos bandos”[1], que no es otro que el norteamericano Jay Allen.

Como el mago “Gran Houdini”, Allen era capaz de escaparse de toda situación embarazosa y de realizar los más elaborados trucos de magia periodística con su don para la bilocación. Así el 23 de Agosto de 1936, gracias a su fantástica imaginación, pudo estar a la vez en Lisboa, Elvas, Tánger, Gibraltar y Badajoz. El historiador portugués Cesar Oliveira es de mi misma opinión: “un enviado especial del jornal ingles News Chronicle que envió desde Rabat un extenso reportaje que, FANTASEANDO, uno u otro aspecto, daba a conocer el apoyo portugués al general Franco”[2].

El torrente de información sobre el periodista Jay Allen parece que no tuviera fin. Desde que escribiera sobre los periodistas que entraron en Badajoz en aquel caluroso verano de 1936 he seguido encontrando datos nuevos e información que enriquecen lo que ya conocíamos sobre las peripecias de este corresponsal norteamericano durante la Guerra Civil Española.

Por lo tanto, había que ordenar todo este magma documental que, como veremos, da un vuelco a lo que sabíamos sobre Jay Allen y Badajoz en Agosto de 1936.

¿Cuándo viaja Allen a Lisboa? ¿Estuvo Jay Allen en Elvas? ¿Cuándo se entrevistó con el embajador Claudio Sánchez Albornoz? ¿Cuándo y dónde estuvo en Tánger? ¿Quién sacó realmente el reportaje sobre Badajoz escrito en Tánger?...

Éstas y otras preguntas, como datos inéditos, quedarán aclaradas y se mostrarán por primera vez para el lector que, como dijo David Copperfield tenga la paciencia de leer “hasta el final, la historia de su propia vida”, en este caso de este trabajo.

En el apartado de agradecimientos debo reconocer a los señores Paul Preston y Fernando García Mongay las aclaraciones que me hicieron con respecto a Jay Allen.

Por último, hace ahora año y medio se cruzó en mi camino una de aquellas personas que en cualquier otro país hubiera sido reconocida, premiada y admirada por su sapiencia y conocimientos sobre el mundo de la Historia. Una persona autodidacta y erudita con el que he andado el camino para desenterrar y aclarar que es lo que hizo o dejo de hacer Jay Allen en aquella España en llamas. Sin él simple y llanamente este trabajo sería impensable y como no quiere que aparezca su nombre en este estudio al menos debo dejar escrito, negro sobre blanco, que mí de gratitud hacia él es eterna. Gracias compañero por lo que he aprendido a tu lado.
Cronología elaborada por Jay Allen con los días de agosto en blanco y la referencia a Badajoz
Cronología elaborada por Jay Allen con los días de agosto en blanco y la referencia a Badajoz

Un proyecto inacabado


Este nuevo capítulo que abrimos sobre Jay Allen empezó cuando localicé en el departamento de Historia de la Universidad de New-York un borrador de un libro que Jay Allen estaba escribiendo con la periodista, escritora e historiadora Bárbara Tuchman y que iba a ser titulado: “Chronology of the Spanish Civil War”.

Era un boceto de libro, escrito en 1939, con altas pretensiones pues pretendía abarcar hora por hora y día por día, la guerra civil española. Como he dicho, Jay Allen en unión de Bárbara, empezaron a redactar –y nunca acabaron- un libro que contenía una cronología de la guerra civil.

Con respecto a los días de Agosto de 1936, el manuscrito contiene información de los acontecimientos día a día, excepto el 20, 21 y 22 del mismo mes que están en blanco.
Hay un significativo, “BADAJOZ” escrito a mano por Jay Allen, en el hueco que corresponde al día 21 de Agosto de 1936.

Evidentemente, la idea de Jay Allen era rellenar ese hueco pero no lo hizo. Casi nunca acababa nada de lo que empezaba.

Este descubrimiento hizo que me replanteara todas las hipótesis sobre el viaje de Jay Allen a Portugal en el verano de 1936.

Sabemos que el famoso artículo sobre Badajoz fue fechado el 25 de Agosto de 1936 y publicado en el Chicago Tribune el 30 de Agosto. En nuestros trabajos anteriores como el que podemos ver en este enlace y en especial en el libro que tuve el honor de firmar con mis amigos Francisco Pilo y Fernando de la Iglesia (La Matanza de Badajoz ante los Muros de la Propaganda, Madrid: Libros Libres, 2010), y en el que dedicamos un capitulo a Jay Allen, podemos ver que el reportero norteamericano estuvo en Tánger y Gibraltar los días 22, 23 y 24 de Agosto de 1936, enviando diversas crónicas al Chicago Tribune los días 22 y 23 de Agosto desde Tánger y Gibraltar y una al News Chronicle desde Rabat el 24 de Agosto de 1936, expresando que había volado el Jueves (20/08/1936) a Lisboa en la Línea que hacia la Aero-Portuguesa. Todo ello hacía físicamente imposible que estuviera en Elvas el día 25 de Agosto de 1936 salvo que tuviera el don de la ubicuidad, pues regresó a Tánger la tarde del 22 de Agosto de 1936.

Como soy un inconformista redomado y aunque habíamos demostrado que Jay Allen no estuvo en Badajoz los días de autos (23, 24 y 25 de Agosto de 1936) lo más sencillo era haber cerrado la puerta a cualquier otra investigación al respecto pero seguí investigando, buscando y rebuscando y dado que Jay Allen era amigo de confundir al personal me hice la siguiente pregunta ¿Es posible que también mintiera con respecto a la fecha en la que redacto y envió el artículo? La respuesta es un SÍ rotundo ¿Porque lo hizo? Es una respuesta fácil de responder. De haber fechado la crónica el día en que supuestamente estuvo en Elvas (20/08/1936) no podía añadir otras noticias posteriores a su viaje a Portugal (20, 21 y 22 de Agosto) y que enriquecían de forma exponencial la propaganda con la que estaba ayudando al Frente Popular.

La idea de Jay Allen era demostrar al mundo lo buenos que eran los de su bando y lo atroces y malos que eran los rebeldes. Una visión simplista pero efectiva en la Guerra de la propaganda que desde inicio del conflicto tuvo un impacto social incuestionable. Al fin y al cabo ese era el objetivo de Jay Allen cuando escribió su artículo “Matanza de 4000 personas en Badajoz, ciudad de los horrores”.
Proseguimos, aprovechó el contratiempo de que esta crónica se había perdido en el trayecto de su hotel a la oficina de correos y cables de Tánger, para cambiar la fecha de su virtual viaje. Sólo tenía que encajar las informaciones que ya adelantó el día 23 de Agosto desde Tánger (entrega de refugiados, fusilamiento de Nicolás de Pablos y Sinforiano Madroñero, y los 4.000 muertos) y añadir otras por ejemplo la toma de Barcarrota que bien pudo oír con las dos radios que siempre le acompañaban.

Jay Allen, además escribió un manuscrito por supuesto inacabado, a modo de diario, sobre su experiencia durante la Guerra Civil. En mi investigación y después de contactar con el periodista Fernando García Mongay y el Historiador Paul Preston me confirmaron que ese valioso y preciado material está en posesión de la familia de Jay Allen, en concreto de su nieta Sarah Allen Wilson. Retazos de ese diario han sido publicados por el Señor García Mongay que podemos ver bajo el título "Telegrama desde Tánger” en este enlace.

La primera referencia a este famoso manuscrito nos las encontramos en la carta mecanografiada de Jay Allen al Embajador George Strausser Messersmith en Enero de 1939. Era una carta que trataba sobre el Marques Alfonso Merry del Val, en la que el Embajador en Cuba Messersmith expresa “has finished job on "bullring massacre" at Badajoz in August 1936 which he had covered”. Así mismo Herbert R.Southworth en su libro El Mito de la Cruzada de Franco nos relata: “Tengo ante mis ojos un estudio manuscrito de 79 páginas sobre las matanzas de Badajoz escrito por Jay Allen… El manuscrito de Allen aunque no se haya publicado todavía, ha tenido sin embargo una amplia circulación. Allen ha presentado estos argumentos en muchas conferencias”. Por último, Mario Neves en su libro La Chacina de Badajoz, en la página 67 expresa que Gerald Brenan tuvo en sus manos un manuscrito de Jay Allen de 72 páginas sobre la matanza de Badajoz. Efectivamente Gerald Brenan, que trabajaba bajo el pseudónimo de Gerald Beaton, mandó al periódico inglés The Guardian, el 27 de Enero del 39. Un reportaje que es una mera justificación del trabajo que hizo su amigo Jay Allen sobre la Matanza de Badajoz, basado única y exclusivamente en los periódicos portugueses.

Quizás algún día tengamos la fortuna de ver publicado dicho manuscrito que aclararía muchas de las cuestiones que aún quedan pendientes de conocer sobre la forma de trabajar de este reportero de guerra.
Listado de huéspedes en el Hotel Minzah (21-agosto-1936)
Listado de huéspedes en el Hotel Minzah (21-agosto-1936)

La verdadera crónica de los hechos. Tocata: Tanger

 

Dado que, más o menos, ha quedado claro donde se metió Jay Allen desde el 17 de Julio de 1936 al 18 de Agosto de 1936 y que ello supondría hacer una cronología de los hechos que desborda los límites de este trabajo, fijaremos como punto de partida el día 19 de Agosto de 1936.


El 19 de Agosto de 1936, Jay Allen viaja desde Gibraltar a Tánger en compañía de su colega Robert Neville corresponsal del New York Herald Tribune. Este segundo periodista, hasta ahora figura desconocido para la historiografía que ha tocado el tema, será una de las claves para aclarar que pasó y le pasó a Jay Allen.Ambos se alojaron en el lujoso Hotel Minzah. Dispongo de un listado de huéspedes de dicho hotel que obtuve después de localizar un artículo en la New York Public Library publicado en el Tangier Gazette que era un semanario que salía publicado los viernes en Tánger y recogía las noticias de la semana. El valor histórico de dicho documento es incalculable pues demuestra de forma palmaria que durante los días del 21 al 28 de Agosto de 1936 Jay Allen estuvo residiendo en Tánger. Junto a Allen y Neville aparecen en ese listado el Sr. Mark Hawker dueño del Hotel de Torremolinos donde se alojó Jay Allen y del coche en el que viajaba Jay Allen cuando fue tiroteado por escopeteros frentepopulistas en La Línea de la Concepción -por supuesto, por accidente- el 19 de Julio de 1936 y un dato aún más relevante, la presencia en dicho hotel de la Señora Merry del Val, que justificaría por si solo la “especial relación” entre el Marques Alfonso Merry del Val y Jay Allen.

Prosiguiendo con el relato, la relación de Jay Allen y Robert Neville en Tánger y Gibraltar fue simbiótica a tal extremo que si leyéramos algunos de los artículos escritos por Robert Neville los confundiríamos con los de Jay Allen. La crónica de Jay Allen sobre los acontecimientos de Granada está basada, cien por cien, en la crónica de Robert Neville, publicada entre otros periódicos en el Servant India (22 de Octubre de 1936). También la crónica de Jay Allen sobre los problemas de la visa en Tánger, coincide en el tema y parte del contenido con la de Robert Neville del 21 de Agosto.
Como veremos más adelante, Jay Allen se valdrá de su colega para realizar un “servicio especial”.

La intención de ambos periodistas era viajar a Lisboa con el objetivo de reunir pruebas que demostraran el apoyo portugués y alemán al levantamiento militar en España. Quizás porque no pudo obtener la visa o por lo limitado de pasaje, Neville se queda en Tánger. Quien sí pudo volar a Lisboa fue Jay Allen. Su amiga Gamel Woolsey, compañera de Gerald Brenan, expresó en su trabajo The letters of Gamel Woolsey to Llewelyn Powys que Jay Allen voló a Portugal sin su pasaporte. Por lo que es posible que entrara a Portugal con un pasaporte con otro nombre que desde luego le facilitaría los movimientos por el territorio controlado por la PVDE. Hay que traer a colación este asunto pues Jay Allen estuvo bajo vigilancia por parte de las autoridades españolas e italianas de Tánger desde que escribiera el famoso artículo desfavorable al General Francisco Franco. Un estudio de dicho reportaje lo podemos ver en este enlace.
Jay Allen_21 de agosto de 1936
21 de agosto de 1936

Fantasía: Lisboa – Elvas – Lisboa


Así llegamos al día 20 de Agosto de 1936.

A primeras horas de la mañana, Jay Allen de desplaza 10 kilómetros al sur de Tánger para embarcar en el Fokker (matricula CS-AAM) con capacidad para seis pasajeros de la línea Aero-portuguesa. El trayecto semanal Tánger-Lisboa salía todos los Jueves de Tánger a las 8:30 horas y aterrizaba en el aeródromo de la Alverca a las 11:30 horas. Regresaba los Sábados, partiendo de Lisboa a las 13:00 horas y llegando a Tánger a las 16:00 horas” (Revista Flight de 17/12/1936).

Como expresó, Allen vuela a Lisboa con dos cosas en mente: “Tratar de echar un vistazo en Badajoz y comprobar los rumores sobre la neutralidad portuguesa”. El avión sobrevoló el golfo de Cádiz y se adentró por el sur en tierras portuguesas. Como estaba previsto aterrizó en el aeródromo de la Alverca sobre las 11.30 horas de la mañana del día 20 de Agosto.

Es a partir de este momento en el que vamos a intentar ordenar lo sucedido de una forma coherente separando el grano de la paja.

Después de aterrizar en aeródromo de la Alverca, Jay Allen debió registrarse en un hotel del barrio de La Baixa en Lisboa. Después de comer y asearse salió de su hotel a eso de las cuatro de la tarde según él “del día 23 de Agosto”- obviemos esta dato que es erróneo, es decir, las fechas que pone en sus crónicas, no son reales, por lo que debemos situar lo ocurrido en el día correcto: 20 de Agosto de 1936 - subió a un taxi en la Plaza de Rossio, oficialmente llamada Don Pedro IV, y fue en busca de un amigo e informante portugués. Expresó al taxista su deseo de ir a Elvas. Evidentemente, Jay Allen antes de partir de Tánger comunicó con sus informantes portugueses, algunos relacionados con la Komitern, su deseo de ir a la frontera luso-española en Elvas. Sin esa ayuda y cobertura Jay no hubiera salido de Tánger.

En cuanto a quien pudiera ser ese informante, el 27 de Septiembre de 1936, en el Brooklyn NY Daily Eage, aparece un relato de un tal Herbert Cohn, no sé si ese es su nombre real o un simple pseudónimo, donde la escena se desarrolla en un pequeño pueblo de la frontera portuguesa cercano a Badajoz....con los últimos rayos de un tardío agosto, se relata una conversación entre un "americano" alto, delgado y ligero y un abogado portugués, en un pequeño hotel de esa misma localidad, el relato "ficticio o real" se desarrolló al mismo tiempo que resuena el fragor de una batalla próxima (sic). Toda la conversación gira en torno a la falsa neutralidad portuguesa, el próximo estallido de un motín en la marina portuguesa y la situación de los desgraciados refugiados españoles.

En el libro El laberinto español, Gerald Brenan, cuenta su estancia en Lisboa, entre otras cosas se entrevista con un traficante de armas, amigo y contacto de Jay Allen en Lisboa. Es decir, ese abogado de origen judío y traficante de armas es sin duda el informante con el que viaja Jay Allen a Elvas. Este dato es muy relevante pues nos indica el grado de implicación de Allen con la “resistencia” portuguesa para derrocar al régimen salazarista. Al fin y al cabo, contactar con el Frente Popular portugués era uno de los motivos que movió a Jay a viajar a Lisboa.

Prosiguiendo con el relato. Una vez que cruzaron el rio Tajo, en el ferry, les esperaba un largo camino de más de cuatro horas. Unos 210 kilómetros separan la capital de Portugal de Elvas. Según Jay Allen “una ciudad y fortaleza portuguesa en la frontera, a 12 millas de Badajoz”.

El mismo Allen nos relata: “Recorrimos un atractivo paisaje campestre de colinas, alcornoques, campesinos canosos y mujeres con sombrerito hongo”. En el reportaje del día 24 de agosto, publicada el día 25 en el News Chronicle nos indica: “En Montemor Novo, un portugués enarbolando una bandera rebelde. En la ciudad de Extremoz, pasé un cargamento de los rebeldes; había oficiales rebeldes y hombres en un hotel” En la crónica publicada en el Chicago Tribune del día 30 de Agosto nos indica la hora de su llegada a Elvas “Eran las 8:30 cuando ascendimos la colina que lleva a Elvas, «la cerradura que nadie ha podido abrir»”.

Según el propio Allen, se instala en la Pensión Central que el Sr.Preston y García Mongay sitúan en la Rua dos Chilões.

Es en Elvas donde empieza a recibir gran cantidad de información sobre los refugiados, entrega de huidos, aterrizaje de tres Breguet XIX de los rebeldes en territorio portugués…

Proseguimos con el relato publicado el día 24 de Agosto en el News Chronicle londinense que no difiere en esta parte del artículo publicado en el Chicago Tribune el 30 de Agosto:
A la llegada a Elvas supe que una hora antes tres rebeldes armados uniformados, acompañados por un teniente portugués, habían conducido hasta la ciudad y, con revólveres, habían entrado en el hospital. Estaban buscando al señor Granados, el gobernador civil republicano de Badajoz, que había buscado asilo en Portugal dos días antes que la ciudad fuera tomada por los rebeldes. Se aproximaban a la habitación del señor Granados cuando fueron parados por el director del hospital, que les pidió que se fueran. Lo hicieron”.
En el relato publicado en el Chicago Tribune no deja en buen lugar al Coronel Ildefonso Puigdengolas, comandante militar de la plaza: “El señor Granado (sic) y su comandante militar, el coronel Puigdengola (sic), abandonaron a la milicia leal dos días antes de que cayera Badajoz.

Los fascistas subieron corriendo las escaleras, y recorrieron un pasillo con las armas desenfundadas, hasta entrar en la habitación del gobernador. El Dr. Pabgeno, director del hospital, se arrojó sobre su indefenso paciente y gritó pidiendo ayuda, consiguiendo salvar una vida”.

En el artículo publicado en el News Chronicle del 24 de Agosto hace mención a la entrega del alcalde de Badajoz y del Diputado Nicolás de Pablos pero no a su ejecución:
El jueves el señor Madroñero, un republicano de Badajoz, y el señor Nicolás de Pablos, diputado socialista por Badajoz, los cuales huyeron a Campo Mayor, la cercana ciudad portuguesa, fueron entregados a las tropas de Franco por la policía portuguesa. El señor Narciso Vázquez, otro diputado socialista por Badajoz, también buscó refugio en Campo Mayor, está aún allí, gracias a los esfuerzos de un familiar portugués. Me dijeron en Elvas que cuarenta milicianos marxistas que habían escapado de la masacre de Badajoz cruzando la frontera habían sido devueltos y fusilados. Dos días después de la toma de Badajoz, 400 refugiados —hombres, mujeres y niños— fueron escoltados de vuelta a España por la caballería portuguesa. Su destino se desconoce. Cuando la policía intentó sacar a cinco oficiales leales que habían sido internados en los cuarteles de Elvas con la intención de entregarlos a los rebeldes, las tropas portuguesas les amenazaron con intervenir. La policía se retiró”.
Como vemos, Allen no dice nada de haber ido a Badajoz, sino a Elvas, a buscar información.

A Allen le vence el subconsciente y efectivamente el día anterior (19/08/1936) a su llegada a Elvas (20/08/1936) fueron entregados estos mandatarios a las fuerzas rebeldes. Un trabajo sobre estos fusilamientos y fotografías inéditas del mismo se puede consultar en este enlace.
Aquí debemos hacer una reflexión. En las crónicas que envío antes de su llegada a Elvas, Jay Allen básicamente no mintió y contó la verdad sobre los acontecimientos, independientemente que hiciera propaganda a favor de los frente-populistas en todas y cada una de las crónicas que escribía. Pero he aquí que al llegar a Elvas nos encontramos con un “segundo” Jay Allen que fantasea de forma increíble sobre los acontecimientos de Badajoz.

Jay Allen intenta primeramente entrar en España por el puesto de Retiro en Campo-Maior, quizás pensando que no estaría tan vigilado como el de Caia. Sin poder conseguirlo, regresa a Elvas y es aquí donde maquina uno de los mayores fraudes del periodismo de Guerra. Frustrado y con algo de envidia al no poder alcanzar lo que más de una treintena de periodistas habían ya conseguido, es decir entrar en Badajoz, se inventa datos, obvia otros, exagera cifras de la represión llevada a cabo por los rebeldes en esta ciudad de frontera... Un verdadero despropósito que ha pasado como uno de los artículos que más han influido en la historiografía sobre la Guerra Civil.

Allen aprovechó la interceptación de la crónica enviada a Chicago desde Tánger para re-escribirla en dos entregas, la segunda de las cuales ya con una clara influencia de la senda marcada por su amigo Indalecio Prieto en su artículo "La plaza de toros de Badajoz, circo romano"...

De esta manera podría añadir un mayor dramatismo y dar rienda suelta a su imaginación en los detalles más luctuosos. Sólo tenía que encajar las informaciones que ya adelantó el día 23 desde Tánger (entrega de refugiados... y los 4.000 muertos). Al fin y al cabo, cuanta más sangre fresca hubiera en la noticia más periódicos se venderían y la impresión en la opinión pública internacional de “las matanzas de Badajoz” sería una herramienta más a utilizar en la Guerra de la Propaganda.

Si algún lector quisiera acercarse a un análisis más profundo del artículo que escribió Jay Allen sobre Badajoz puede hacerlo tecleando en este enlace

Después de su fracaso y una noche tan calurosa debió avivar la imaginación del de Seattle pues en el artículo del Chicago llega a expresar nada y nada menos:
Subí a la azotea para mirar atrás. Vi fuego. Están quemando los cuerpos. Cuatro mil hombres y mujeres han muerto en Badajoz desde que los moros y los legionarios rebeldes del general Francisco Franco treparan sobre los cuerpos de sus propios muertos para escalar las murallas tantas veces empapadas en sangre”.
Al alba del día 21 de Agosto de 1936, relata:
De pronto, un coche con una bandera roja y amarilla cruzó la plaza. Nos detuvimos. Nuestros tamborileros vinieron a nuestro encuentro.
—Están registrando el hotel.
—¿A quién buscan?
—No lo sé.
Nos iremos en cuanto haya luz. La gente que hace preguntas no es muy popular en esta frontera. Si es que se la puede llamar frontera”.
En el trabajo del Sr. García Mongay nos expresa “Jay Allen regresa a Lisboa a las nueve (de la mañana) del día siguiente (21/08/1936)”[3]. Si extrapolamos el número de horas en el viaje de ida llegamos a la conclusión que Allen y su acompañante, el traficante de armas portugués, llegaron a Lisboa sobre las 13,30 o 14 horas del día 21 de Agosto de 1936.

A llegar al puerto de Santa Apolonia y siguiendo el relato del señor García Mongay:
Un amigo le muestra un barco alemán y ve que soldados portugueses están descargando pesadas cajas que suben a furgones españoles. El nombre del barco estaba tapado con pintura. Gracias a unos prismáticos, lee SS Kamerun escrito en un salvavidas. “El Kamerun tenía aviones alemanes, tanques y otros materiales de guerra para Franco. Fue la primera violación flagrante y demostrable desde que los aviones italianos y alemanes que ya estaban al servicio de Franco habían llegado por vía aérea”, escribirá en su libro inacabado”.
Aquí Allen se quita definitivamente la careta de reportero de guerra para abrazar con entusiasmo su verdadera misión como colaborador del Frente Popular.

Nuevamente nos intenta confundir pues en el reportaje publicado en el Chicago Tribune 29 de Agosto de 1936 expresa que tardó tan solo 15 minutos desde su llegada a Lisboa en visitar al embajador Sánchez-Albornoz. Pues bien, ni 15 minutos ni fue el día de su llegada a Lisboa.

Como acabamos de ver en el trabajo realizado por el Sr. Mongay expresa que primero ha ido a Elvas y al regresar a Lisboa es cuando ve los buques alemanes. En cuanto a los 15 minutos que tardó desde el aeródromo de La Alverca a Lisboa es simplemente otro “fake” del norteamericano pues se tardaba no menos de 45 minutos en hacer el recorrido entre el aeródromo de la Alverca y Lisboa .Pero es que no fue el día de su llegada a Lisboa (20/08/1936) cuanto se entrevista con Don Claudio Sánchez Albornoz sino al día siguiente.

¿Por qué conocemos este dato tan relevante? Por la fecha en que los navíos alemanes Kamerun y Wigbert descargan en Santa Apolonia el material de guerra para las fuerzas rebeldes.

El 22 de Octubre de 1936 el Gobierno Portugués dirige una comunicación al presidente de la Comisión de no-injerencia, con sede en Londres, contestando a las quejas formuladas por el Gobierno de Madrid.

Entre las acusaciones de Madrid al Gobierno Portugués estaba el desembarque de armamento del vapor -Kamerun- y su transporte de camiones para Badajoz y Salamanca. La contestación que dio el gobierno portugués fue que el vapor Kamerun, viniendo de Gibraltar, entró en Lisboa y salió el día 21 de Agosto (1936), habiendo llegado a Hamburgo el 27 de Agosto (Lloyd´s Shipping Index).
Entre los asuntos tratados por Jay Allen y el Embajador estaba precisamente el caso del navío Kamerun. Pero es que si acudimos a otras fuentes más fiables nos expresan que el embajador del Reino Unido en Lisboa Charles Wingfield, fue informado por el ministro francés, Amé Leroy que el material de Guerra transportado en ese buque alemán fue desembarcado en Lisboa el 21 de Agosto de 1936[4].

En 1977, el historiador Carlos Rojas sitúa a Jay Allen junto a Sánchez Albornoz:
A Sánchez-Albornoz, enfermo y aislado por el régimen de Salazar en su embajada de la República en Lisboa, lo visita el corresponsal del News Chronicle, Jay Allen, quien en octubre de aquel año me entrevistaría en la prisión de Alicante, Jay Allen preguntó a Sánchez-Albornoz qué barbarie ancestral había estallado entre nosotros, los españoles…”[5].
Sobre las tres de la tarde del 21de Agosto de 1936, Jay Allen se dirige al Palacio de Palhavã a entrevistarse con el Embajador Claudio Sánchez-Albornoz, y "compartir" información.
En este trabajo invertiremos la ecuación pues será Jay Allen quien principalmente informe al Embajador Sánchez-Albornoz y no al revés. Sánchez Albornoz le proporcionará básicamente material periodístico censurado del “jornal O Seculo”.

La historiadora Iva Delgado en su trabajo Portugal e A Guerra Civil de España dedica un capítulo a la Embajada de España en Lisboa. En el texto expresa: “…el Embajador estaría prácticamente prisionero en la Embajada sin poder comunicar con el exterior, además de amenazado de muerte…”. En esta situación difícilmente podría el Embajador informar a Allen sobre las últimas noticias que sin embargo Allen si tenía frescas por haber estado pocas horas antes en la frontera luso-española.

Sobre esta visita de Allen, Sánchez-Albornoz escribiría incrédulo en su "anecdotario político" que el norteamericano venía a "pedirle y darle informes", diciendo que había visto "torear a los diputados socialistas de Badajoz". No sería la primera vez que esto ocurría pues ya en 1934 Allen basó su trabajo sobre la revolución de Asturias en un informe que le proporcionó Indalecio Prieto.
"Estaba enfermo y guardaba cama. Un periodista yanqui (después famoso) se obstinó en que le recibiera y accedí. Apenas entró en mi habitación, se sorprendió de que yo tuviera un crucifijo sobre el lecho y me declaró sin rodeos su sorpresa.
-¿Hay alguna incompatibilidad entre ser católico y republicano? -le dije. Después del Concilio Vaticano II no se hubiese asombrado de tal conjunción.
-Vengo a pedirle informes y a dárselos. Estoy horrorizado. Pero qué barbarie ancestral ha explotado entre ustedes los españoles. He visto torear-así, torear-a los diputados socialistas de Badajoz. Y, acompañando a las vanguardias del ejército de África, he entrado en algunos pueblos donde aún estaban colgados hacia abajo los ricachos del lugar y con los vientres vacíos como si fueran cerdos".
Allen, sobre esta visita escribió:
"Me encontré solo en la habitación más elegante que yo había visto en mi vida. A poca distancia había una gran cama dorada y en ella, una figura pálida, sin afeitar, me ofreció su mano. Era Claudio Sánchez- Albornoz, embajador de España.
Yo lo había conocido en Madrid como una gran autoridad en la Edad Media, como rector de la Universidad de Madrid y como ministro de Asuntos Exteriores. Sobre la cama vi un exquisito crucifijo de marfil.
Como muchos republicanos, Sánchez-Albornoz era un buen, aunque políticamente incorrecto, católico. Me sorprendió su aspecto.
-He estado muy enfermo-me dijo-, y estoy absolutamente solo".
El 31 de agosto, Sánchez-Albornoz daba cuenta en un informe al ministro de Estado en Madrid de los "frutos magníficos" de los contactos con periodistas:
"Imposibilitados para reaccionar directamente contra la campaña antigubernamental hemos logrado ponernos en contacto con el mundo y a base de nuestras informaciones entrar en relación con News Chronicle, Chicago Tribune, L'Intransigeant y la United Press, habiendo visto ya el fruto magnífico obtenido de estas relaciones".
La actividad en la Embajada el día 20 de Agosto fue casi nula. Sin embargo después de la visita del periodista del Chicago Tribune la actividad se multiplica exponencialmente. Así, vemos que aun enfermo Sánchez-Albornoz llega a decir en uno de sus telegramas: “Me he levantado de la cama para protestar indignado”. Don Claudio se comunica con el Ministerio de Estado vía Embajada de España en el Reino Unido. Así informa a su homólogo en Londres, Julio López Olivan, que las autoridades portuguesas han entregado en Badajoz a varios prisioneros entre los que destacan Nicolás de Pablos y Sinforiano Madroñero para ser fusilados. Importante detalle pues fijémonos que dice “Para ser fusilados” y no simplemente han sido fusilados. Es decir ni Allen ni el Embajador habían confirmado aún las ejecuciones de De Pablos y Madroñero. En otro telegrama fechado el mismo día denuncia que tres aviones han aterrizado en Elvas con la aquiescencia del Gobierno Portugués y lo que es aún más importante para nuestro relato en un tercer telegrama expresa “Por diversos serios conductos (Jay Allen) me informan que en este momento están desembarcando barcos alemanes estación terminal línea Badajoz, gran cantidad material guerra para cuyo transporte han sido requeridos numerosos vagones. Policía impide aproximarse lugar descarga...”. Todos estos telegramas pueden ser consultados en la obra recopilatoria publicada por la Fundación Sánchez-Albornoz[6].

Después de visitar al Embajador, Jay Allen tiene que ordenar todo el material que ha conseguido en Elvas con el que le ha aportado el Embajador para remitirlo a sus periódicos vía telegrama. Se va a encontrar con un grave problema: “Los despachos no escapan a la censura durante nueve o diez horas en la capital portuguesa, y ningún envío parece escapárseles aun cuando no tenga el menor interés”. 

Efectivamente la censura portuguesa intercepta todos los despachos enviados desde las oficinas de telégrafo de Lisboa.

¿Qué parte de las crónicas de Jay Allen censuran las autoridades portuguesas?

La parte que relata una supuesta conspiración comunista de la marina portuguesa, lo más grave, habla de un apoyo extenso por parte de la ciudadanía portuguesa. Eso lo envía Jay Allen el día 21 de Agosto desde Lisboa, pero es censurado. El único periódico del mundo que refleja esta crónica censurada es el periódico portugués-americano la Unión Portuguesa con fecha del 31 de Agosto de 1936, donde aparece con fecha del 23 de Agosto que el cable es enviado desde Tánger. Adjuntamos dicho artículos por su relevancia.

Lo que demuestra, amén de su importancia, que Allen no solo escribía para el News Chronicle y el Chicago Tribune. Por poner un ejemplo, tenemos un artículo de Jay Allen publicado en el New York Post el 25 de Agosto de 1936 y otro en el Boston Globe de la misma fecha. El articulista Westbrook Pegler, le recriminaría a Jay Allen que también escribiera sus artículos sobre la Guerra Civil para el diario Los Angeles Times.
Jay Allen_Mapa
Dibujo mapa de España realizado por Jay Allen en 1939

Después de este suceso, y ante la imposibilidad de poder seguir trabajando en Lisboa queda pasar la noche del 21 al 22 en el hotel de La Baixa y partir al día siguiente partir hacia Tánger surtido con un buen fajo de periódicos y según el propio Allen: “con su cuaderno de notas con la crónica de Badajoz y un sobre, envuelto en tela impermeable y sellado como valija diplomática, que le había dado el amigo que le condujo hasta barco alemán en Lisboa”[7].

La mañana del 22 de Agosto, según el relato del Sr. García Mongay, Jay Allen lo dedica a visitar las legaciones de los EEUU y Reino Unido en Lisboa donde le informan que “tanto en el Consulado Británico como en la legación de Estados Unidos conocían la noticia del barco alemán (Kamerun)”.

Según los horarios expresados, Allen regresó a Tánger el sábado 22 de agosto en el vuelo que partía de Lisboa a las 13 horas. Poco antes de partir este vuelo, aterriza en el aeródromo el periodista americano H.R. Knickerbocker, procedente de Burgos, reconociendo a su amigo Jay Allen entre los pasajeros que iban a subirse en el avión de la compañía Aero-Portuguesa:
"Un avión portugués estaba a punto de salir para Tánger y entre sus pasajeros me encontré con un amigo que acababa de salir de Badajoz, la ciudad amurallada española de la frontera portuguesa que fue tomada por los nacionales con la Legión extranjera después de los más encarnizados combates de la guerra. Mi amigo me dijo que una estimación de dos mil muertos en los enfrentamientos y las ejecuciones posteriores sería el mínimo estimado”.
Curiosamente esta es la misma cifra (dos mil) que le expresa Jay Allen a su amigo Gerald Brenan: “Según la prensa británica y la portuguesa el número de muertos en la plaza de toros (de Badajoz) había sido muy elevado, pero Jay llegó a precisar que no pasaron de dos mil”[8].

Desgraciadamente en nuestra investigación no hemos podido localizar los “livros de pista” del Aeródromo de La Alverca de esos días.

Como vemos, igual que le dijo al Embajador español en Lisboa no se conformó con visitar Elvas y da un pasito más diciendo a Knickerbocker, que había estado en Badajoz. Al Embajador le expreso nada más y nada menos que:” He visto torear-así, torear-a los diputados socialistas de Badajoz. Y, acompañando a las vanguardias del ejército de África”. Sin comentarios, más leña al fuego de la propaganda.

Prosiguiendo con el relato trascrito por el Sr. García Mongay:

“Un taxi le lleva al aeropuerto de Lisboa. En la lista de embarque del avión a Tánger la reserva figura a nombre del “Señor Cooke” –el nombre completo que aparecía en su pasaporte era Jay Cooke Allen–. El avión despega con mucho retraso. Comprueban varias veces que no viaja un pasajero norteamericano llamado Allen. “Solo había dos estadounidenses: Brown y Cooke”. Aquí nuevamente vuelve hacer gala de su imaginación e introduce elementos de novela policiaca.
Proseguimos con el testimonio recogido por el Sr. García Mongay ya que no tiene desperdicio:
“…el avión realiza una parada de emergencia en Cádiz. Antes de aterrizar, Allen va al baño y esconde en una caja de pañuelos grande su cuaderno de notas con la crónica de Badajoz y un sobre, envuelto en tela impermeable y sellado como valija diplomática, que le había dado el amigo que le condujo hasta el barco alemán en Lisboa. Una pareja de carabineros se acercó bajo la lluvia para ver quiénes eran. El piloto portugués les explicó que “algo perdía líquido”. Hicieron el saludo y se fueron. “Enseguida estábamos de nuevo en el aire, pero yo había envejecido varios años”, anota el periodista”.
El periodista “mejor informado de la Guerra Civil” vuelve a introducir un “fake” pues el día 22 de Agosto de 1936 no cayó una sola gota de lluvia sobre Cádiz. Hemos consultado en la Agencia Estatal de Meteorología y nos confirman que ni en la estación de San Fernando y ni en la de Grazalema se recogió ese día precipitación alguna en la tacita de plata ni en la provincia de Cádiz. Así mismo tras haber realizado la búsqueda en los diarios de prensa local gaditana "Diario de Cádiz" y "La Información” no aparece publicado el aterrizaje forzoso del aparato de la Aero-portuguesa y además el parte meteorológico facilitado por el Observatorio de Marina en esos días refleja días despejados.

Al llegar a Tánger, sobre las cuatro de la tarde debió tener el tiempo justo para poder volver a Gibraltar en barco, desde donde sólo pudo transmitir una escueta crónica donde informaba de la llegada del vapor alemán Kamerun la noche anterior a Portugal.

Al día siguiente, 23 de agosto, volvió a Tánger, desde donde transmitió, a través de la compañía telégrafo Eastern, más detalladamente su viaje a Lisboa. La crónica de este viaje a Lisboa tenía previsto enviarla en dos partes. La segunda parte, que quiso enviar el día 24, no llegó al Chicago Tribune, teniendo que enviarla días después. En una nota insertada por el periódico el día 30 de Agosto, que fue cuando se pudo publicar, nos indica lo sucedido:
"El siguiente artículo complementa uno acerca de Portugal en la guerra civil española, enviado por el Sr. Allen desde Tánger el 23 de agosto y publicado en el Chicago Tribune el 24 de agosto. En lo que respecta al siguiente envío, el Señor Allen dice:
Estoy enviando historias que desaparecieron entre mi hotel y la oficina de correos (que también es la oficina de envíos de cables) al día siguiente del envío de la primera historia. Estoy investigando".
En esta segunda crónica de su viaje, continuó escribiendo sobre "las ayudas y facilidades" que estaba dando el Gobierno de Salazar a Franco para recibir envíos procedentes de Alemania, mezclando medias verdades, con falsedades y exageraciones. Sirva como ejemplo: "Otro incidente de neutralidad portuguesa; la noche antes del último y feroz bombardeo que causó la caída de Badajoz, tres trimotores Junkers (fabricados en Alemania) aterrizaron en un campo a 1.000 metros dentro de la línea portuguesa cerca de Caia, cargaron las bombas y despegaron para castigar la ciudad".

Estos tres aviones ni eran Junker alemanes, ni cargaron bombas, como dice Allen, en realidad eran los tres Breguet XIX españoles de la base de Tablada que estaban apoyando el intento de asalto fallido a Badajoz el día 13 de agosto, que al no poder aterrizar en el campo de aterrizaje de Badajoz, las Bardocas, y hacerse de noche, lo hicieron junto a la frontera.

Terminaba el artículo anunciando que al día siguiente, 25 de Agosto, la crónica versaría sobre Badajoz. Pero esta crónica ya no la telegrafiaría desde Tánger.

Al regresar a Tánger la situación había cambiado drásticamente pues es la autoridad italiana la que el 22 Agosto de 1936 controlaba los visados de entrada y salida en Tánger. El profesor don Bernabé López me informa, de forma esquemática, cómo funcionaban las salidas y entradas en esta ciudad franca:
El régimen de la ciudad internacional de Tánger era especial. Aunque el cónsul italiano presidiera el Comité de Control de la ciudad, el control efectivo de la ciudad era colectivo. El cónsul español republicano formaba parte del Comité y la ciudad se regía por unas normas de neutralidad particulares. Era por tanto posible entrar y salir de la ciudad en barco y avión. No por tierra, pues las fronteras internacionales de la ciudad estaban controladas por los franquistas que controlaban todo el protectorado norte de Marruecos. Tánger era un enclave dentro del protectorado español. Por barco, la comunicación con el protectorado francés del sur era viable así como con Gibraltar al norte”[9].
Como comprobamos las fronteras por tierra están controladas por las fuerzas rebeldes. Allen era desde el 27 de Julio de 1936 una de las piezas cotizadas en el bando nacional por los adjetivos descalificativos con los que había “halagado” al General Franco en su entrevista en Tetuán el 27 de Julio de 1936.

Entonces, si para Allen era imposible desplazarse a Rabat en el protectorado francés ¿Cómo pudo sacar la crónica con la que pensaba ganar el premio Pulitzer?

Aquí entra en juego su compañero Robert Neville, última pieza necesaria para encajar la reconstrucción de los hechos. Este corresponsal del New York Herald Tribune se desplazó con la crónica escrita por su amigo por ferrocarril el 23 de Agosto de 1936 a Rabat. Así, Jay Allen mataba dos pájaros de un tiro, primero evitaba a los servicios secretos italianos y españoles -que controlaban las visas de los pasaportes en la ciudad franca- y que le venían pisando los talones y segundo aseguraba que la crónica, llegara con toda normalidad al Chicago Tribune. Desde Rabat, Robert Neville envió a su periódico los días 25 y 26 de Agosto de 1936 las crónicas relativas al desembarque de armamento de Kamerun en Lisboa pero no así la relativa a Badajoz. El artículo de Jay Allen publicado en el News Chronicle empieza “RABAT (French Morrocco) Monday”. Es decir el lunes 24 de Agosto de 1936 Neville estaba en Rabat. Lo curioso es que hasta el 30 de Agosto no salió publicada en el Chicago Tribune el artículo “sobre las ciudad de los horrores” por lo que nos inclinamos a pensar que fue el propio Neville u otro periodista amigo de Allen quien llevó en persona dicho reportaje a EEUU.

El crucero italiano de recreo SS Roma hacía el trayecto Gibraltar-New York. Después de haber hecho escalas en varios puertos del Mediterráneo desembarcó en New York el 27 Agosto de 1936. Por lo tanto el famoso artículo, no fue enviado por cablegrama desde Rabat a Chicago como hasta ahora se pensaba. Evidentemente, por su trascendencia, de haber sido telegrafiado el 24 de Agosto de 1936 desde Rabat hubiera sido publicado con anterioridad al 30 de Agosto de 1936.

Conclusiones


Jay Allen es un personaje que visto desde el punto de vista del investigador es una “joya histórica” pero hay que haberle leído mucho y saberle interpretar para separar el grano de la paja, o sea la verdad de la mentira, de lo que escribió sobre la Guerra Civil y en concreto sobre los sucesos de Badajoz. Eso hemos intentado realizar con este trabajo.

En primer lugar, queda pendiente de realizar un trabajo más ambicioso como es recopilar toda y cada una de las crónicas que escribiera Allen sobre la Guerra Civil. Yo las tengo para si algún “grupo interdisciplinar académico universitario” con más medios que el diciente está interesado en el proyecto… También queda, como trabajo a realizar, traer a España los manuscritos del libro inacabado que escribiera Jay Allen en colaboración con Bárbara Tuchman o si acaso unos facsímil de los mismos pues facilitaría la tarea del investigador. Y, para finalizar, contactar con Sarah Wilson Allen para que se publicara de forma completa el dietario que escribiera su abuelo sobre la Guerra Civil y que aclararía muchas de las cuestiones aquí planteadas sin necesidad de acudir a fuentes secundarias.

En segundo lugar, y centrándonos en el trabajo que hemos expuesto, observamos que las fechas manejadas por el propio Jay Allen no son correctas. Ni el famoso artículo fue fechado en Elvas el 25 de Agosto ni por supuesto estuvo en esta ciudad alentejana los días 23, 24 ni 25 de Agosto de 1936. Todo es más sencillo. Jay Allen vuelve a confundirnos.

El norteamericano voló a Lisboa el 20 de Agosto de 1936: la tarde de ese día viaja a Elvas, recoge impresiones y sobre todo material que compromete seriamente al gobierno portugués por la ayuda prestada a los rebeldes. No puede entrar en Badajoz pues de haber estado es imposible que por ejemplo no viera que la torre de la Catedral estaba intacta.

Regresa la mañana del 21 de Agosto a Lisboa donde junto a su amigo el traficantes de armas portugués ve desembarcar o le dicen que unos buques alemanes están desembarcando material de guerra para los rebeldes españoles. A eso de los tres de la tarde se entrevista con el embajador Sánchez Albornoz para darle informes y recibirlos. La tarde del 21 de Agosto la dedica Allen a enviar telegramas que son interceptados por la censura portuguesa.

El día 22 de Agosto de 1936 vuelve a Tánger ora desde esta ciudad franca ora desde Gibraltar el 23 de Agosto envía reportajes llenos de sensacionalismo a sus periódicos en Londres y Chicago pero no solo a estos diarios pues también trabajaba para otros periódicos.

El 24 de Agosto de 1936, su amigo y colega Robert Neville se desplaza a Rabat para desde allí enviar al News Chronicle uno de los artículos sobre Badajoz. El otro artículo sobre la matanza de Badajoz, con el que Allen pensaba ganar el Pulitzer, sale vía barco desde Gibraltar llegando a EEUU el 27 de Agosto de 1936. Finalmente sería publicado el 30 de Agosto de 1936 en el Chicago Tribune.

Las acusaciones de que Allen se había implicado en la causa comunista , la propaganda que introducía en sus relatos y el descubrimiento de que su crónica sobre la matanza de Badajoz resultó ser falsa, pues nunca estuvo en Badajoz sino en Elvas, provocó que el Chicago Tribune comunicara a Jay Allen que sus servicios ya no serían necesarios. Triste final.

No puedo dejar en el tintero un par de datos muy curiosos y que en manos bien intencionadas podría dar lugar a la creación de empleo y riqueza tan necesaria en este solar patrio como es crear la casa-museo de Jay Allen en Torremolinos. ¿Si Gerald Brenan tiene una casa museo en Churriana (Málaga) porque Jay Allen no puede tenerla en esa ciudad de la Costa del Sol? La casa donde residió el de Seattle esta sita en la calle Cuesta del Tajo nº 12; un antiguo molino, llamado de la Bóveda, hoy en día reconvertido en pub. Pero si curioso es ese descubrimiento lo es más quien era su dueña en la primavera de 1936: una “tal” Dª. María Amalia BOLIN Mesa. ¿Les suena el apellido?

Para finalizar, en mi investigación he llegado a localizar una grabación sonora con la voz de Jay Allen en uno de aquellos mítines organizados a favor del Frente Popular en EEUU. Poder oír la voz de Jay hablando sobre aquella España convulsa ha sido todo un lujo que espero algún día compartir con ustedes. Y aquí lo dejo…
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[1]Paul PRESTON, Idealistas bajo las balas, Debate, 2007, pág. 349. La idea no es ni nueva ni original pues ya había sido planteada por el compañero de penurias de Allen en España John T. Whitaker: “Jay Allen had been the first correspondent to interview Franco and he had generally proved himself the best informed journalist in Spain”: Prelude to World War. A witness from Spain, Foreign Affairs, Vol. 21 nº1 Octubre de 1942 y en su libro We cannot escape history, Nueva York: The Macmillan Company, 1943, pág. 113. Asi como Isabel de Palencia, embajadora plenipotenciaria española en Suiza y Finlandia que llego a expresar: “Si me preguntaran quien era el norteamericano mejor informado sobre el conflicto español, diría sin vacilación que Jay Allen”: Soledad FOX MAURA, Constancia de la Mora: esplendor y sombra de una vida española del siglo XX, FOX Espuela de Plata, 2008, pág. 182.
[2] Oliveira CESAR, Salazar e a Guerra Civil de Espanha, O jornal, 1987, pág. 195.
[3] García Mongay sitúa ese regreso por error el 26 de Agosto de 1936.
[4] The Oldest Ally: Britain and the Portuguese Connection, 1936-1941.
[5] Memorias Inéditas de José Antonio Primo de Rivera, págs. 117-118.
[6] Claudio Sánchez Albornoz, Embajador de España en Portugal, págs.. 166-197. Los originales se pueden consultar en la Caja RE 154 Carpt.26 del Archivo General de la Administración en Alcalá de Henares.
[7] El texto está expuesto en el trabajo ya referenciado del Sr. García Mongay.
[8] Memoria Personal 1920-1975; pág. 447-448.
[9] Mantuve correspondencia con este profesor durante el mes de Febrero de 2014.
Moisés Domínguez Núñez




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