viernes, 7 de diciembre de 2012

VALENTINA ORTE: Nuestra Señora de Atocha y el Rgto. de Infantería Wad-Ras nº1



Madrid, para la gente de fe, es afortunada. No tiene una patrona, tiene tres. Bajo tres advocaciones distintas la Santísima Virgen ejerce su dulce patronazgo sobre la capital. La más popular, la de la Paloma; la de la Almudena  que se venera en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena y la más desconocida en la actualidad, si bien, la más antigua, Nuestra Señora de Atocha.

Se dice que la primitiva ermita de Atocha estuvo en la vega madrileña, cerca del río Manzanares, en el lugar denominado Santiago el Verde; siendo trasladada más tarde al lugar que ocupa actualmente, por el caballero Gracián Ramírez. Consta la situación señalada por una carta que se conserva, al parecer, en la Catedral de Toledo y en la cual San Ildefonso, feligrés de Atocha indicaba a un canónigo de Zaragoza que cuando pasase por Madrid “se acordara de que en su vega, había una devota imagen de Nuestra Señora, con un Niño en el brazo izquierdo y una manzana en la mano derecha, llamada la Virgen de Atocha” y de la cual el santo dice recibió muchos consuelos. Todo esto nos manifiesta cómo ya en el siglo VII era famosa esta advocación de la Santísima Virgen. Al  llegar el siglo XI las crónicas dejan constancia de la iglesia de Atocha. Se reducía el templo de la patrona de Madrid en aquel tiempo, a una capillita de 15 pies de larga y 12 de ancha porque, como dice el padre Cepeda, “no permitían más grandiosidades los moros que vivían en su cercanía”. Durante la permanencia de los árabes en Madrid, fue estipulado en las condiciones de la capitulación que serían respetados el culto a la Virgen de Atocha y a la parroquia de Santa Cruz.

Cuando mediado el siglo XI entró Alfonso VI en Madrid, la importancia de Atocha comenzó a aumentar y ya en el siglo XVI, la ermita se convirtió en una gran iglesia y las casitas de los Canónigos Regulares en un convento de religiosos de Santo Domingo; por obra del P. Fr. Juan Hurtado de Mendoza, O.P., confesor del Emperador, al cual pidió y también al Papa Adriano VI,  la iglesia de Nuestra Señora de Atocha para los dominicos. Obtenidos los consentimientos y cumplidos los trámites reglamentarios, el día 2 de junio de 1523, se hizo la entrega solemne de las llaves de la iglesia a los citados religiosos. Todos los reyes de la Casa de Austria se esforzaron en mejorar y ampliar las instalaciones de la iglesia y convento y, posteriormente, también lo hizo la Casa de Borbón.

Y así, bajo el cuidado de los frailes de Santo Domingo ha permanecido desde entonces la Virgen de Atocha, con la salvedad de ciertos períodos que podríamos denominar del martirio del santuario cuyo primer acto se produjo el 5 de diciembre de 1808 cuando, al apoderarse las tropas francesas del convento y convertirlo en cuartel, expulsaron a los religiosos y cometieron profanaciones y robos con destrucción de la magnífica biblioteca. Al ser restaurada la situación,  los religiosos, que habían estado refugiados en el convento de Santo Tomás de la calle de Atocha, volvieron al santuario donde estuvieron hasta 1836 en que  la desamortización de Mendizábal, que consistió básicamente en el sistemático despojo patrimonial de la Iglesia y su nacionalización y posterior venta en pública subasta al mejor postor, además de  suprimir las órdenes religiosas, les obligó a exclaustrarse. Esto constituyó el “segundo acto de martirio”: la iglesia quedó convertida en un páramo de desolación y ruinas y el convento en cuartel de inválidos.

La reina Isabel II se preocupó de restablecer el culto de Atocha y de solicitar a S.S. Pío IX que fuera elevado a la dignidad de Basílica, gracia que le fue otorgada por el Papa el 12 de noviembre de 1863. A pesar de este nuevo reconocimiento, la situación de la iglesia[1] siguió deteriorándose hasta que el peligro de hundimiento y el deseo de hacer una mejor, movió a la reina regente Mª Cristina de Habsburgo a ordenar que se procediese a su derribo. La Virgen, que recibía culto en una pequeña capilla provisional, fue trasladada a la iglesia parroquial del Buen Suceso que, como Atocha, pertenecía al Patrimonio Real.

De la época de  cuartel de Inválidos  varios de sus directores fueron enterrados allí, entre ellos José de Palafox, Francisco Castaños, Manuel Gutiérrez de la Concha y Juan Prim, además del político Antonio de los Ríos Rosas. Debido a estos enterramientos ya existentes, la reina decidió que la basílica que se había de construir en sustitución de la antigua, tuviera anexo un panteón que diera acogida a estos restos. Se convocó un concurso público y en 1890 se eligió ganador el proyecto que, bajo el título Nigra sum sed formosa[2], había presentado el arquitecto Fernando Arbós y Tremanti. El conjunto, de estilo neobizantino, incluía un campanil italiano, que albergó un reloj de cuatro esferas y tres campanas, y el panteón, que tenía carácter de claustro de la basílica y se inspiraba en el camposanto del Campo dei Miracoli de la ciudad italiana de Pisa. El proyecto era muy ambicioso pues la basílica estaba destinada a ser el templo de la Corte y sede de las ceremonias religiosas reales.

En 1891 se comenzó a construir el proyecto, del que a la postre sólo se alzarían el panteón y el campanil. El panteón se erigió entre 1892 y 1899, dándose las obras por concluidas en este último año por lo elevado de su coste y  por la coincidencia  con las obras de la cripta de la catedral de la Almudena. En 1901 se trasladaron a él los restos de Palafox, Castaños, Concha, Prim y Ríos Rosas. En años posteriores recibieron sepultura en el nuevo emplazamiento los restos de los políticos Francisco Martínez de la Rosa, Diego Muñoz-Torrero, Juan Álvarez Mendizábal, José María Calatrava, Salustiano Olózaga, Agustín Argüelles, Antonio Cánovas del Castillo, Práxedes Mateo Sagasta, Eduardo Dato y José Canalejas.

A pesar de ello, la idea de mantener un Panteón de grandes personajes de la historia, se vió frustrada por segunda vez[3]. Los restos de Palafox fueron trasladados en 1958 a la Basílica del Pilar de Zaragoza y los de Castaños a la Iglesia Parroquial de la Encarnación de Bailén en 1963. Salvo los de Canalejas y los de Olózaga, los restos de los demás ya no reposan en el panteón por haber sido reclamados por diversas ciudades. Quedan, sin embargo, los magníficos mausoleos, obras de grandes escultores, dignos de ser apreciados por los amantes del arte.

En 1924, sin seguir el proyecto original de Arbós, la Orden de Predicadores emprende a sus expensas  la construcción de un convento y basílica según diseño de estilo seudobarroco de Francisco Antón. El Rey D. Alfonso XIII cedió los terrenos necesarios, encomendando a la comunidad el cuidado del campanil y del panteón. Se realizaron las obras con la mayor rapidez y el primer sábado de noviembre de 1926 se hizo el solemne traslado de la Virgen, desde la parroquia del Buen Suceso hasta su nueva iglesia, donde fue recibida por su majestad el Rey y su madre la Reina Dª María Cristina, reanudándose una nueva era en el culto a la Virgen de Atocha.

Nª Srª de Atcoha
¿Cómo es esta representación de la Virgen? Corresponde a un tipo iconográfico en el arte bizantinode la Virgen como Theotókos, en el que aparece sentada en un trono con el Niño Jesús en su regazo, mirando ambos al frente, en actitud hierática. Labrada en madera muy dura, su rostro es moreno, casi negro y su estilo, románico. Pertenece al mismo grupo que las de Torreciudad, Loreto, Montserrat, Chipiona, Guadalupe, Solsona, Peña de Francia…grupo que se extiende por toda Europa, desde Mont-Saint-Michel hasta Czestochowa por establecer unos límites conocidos. Está sentada como queriendo afirmar con esta postura su magisterio sobre la Iglesia a la muerte de su divino Hijo. Al lado izquierdo y formando parte de la misma talla, tiene un Niño pequeño al que, con la mano derecha, muestra una manzana que, según los teóricos, representa las tentaciones del mundo. El Niño no parece mirar el fruto y tiene levantada su diestra en actitud de bendecir al pueblo.

Los primeros documentos conservados titulan esta imagen Nuestra Señora de Antioquía y así la nombra el 16 de abril de 1148 el Papa Eugenio III y también se cita con este nombre en algunas escrituras de la abadía de Santa Leocadia de Toledo. La Virgen de Atocha ocupó desde el principio un lugar preeminente entre las devociones de los madrileños. Según la tradición más difundida, unos discípulos de San Pedro trajeron a España esta imagen de la Virgen y la depositaron en una ermita cerca de Madrid. Además, se creía que era una de las realizadas a partir del retrato que de la Virgen había hecho el evangelista San Lucas.[4]

Existe la creencia de la intervención de Nuestra Señora en la victoria de los cristianos sobre los moros en Madrid en los primeros años de la Reconquista. Se trata de la historia de Gracián Ramírez, caballero cristiano del siglo VIII que, ante el temor de que los moros deshonraran y mataran a su mujer y a sus dos hijas, determinó quitarles él mismo la vida y las degolló al pie del altar de la Virgen de Atocha. Los moros fueron derrotados por las tropas cristianas y cuando Gracián llegó con sus soldados a la ermita para dar gracias a la Virgen por la victoria, encontró de rodillas al pie del altar a su esposa e hijas sanas y salvas, con unos hilos encarnados en el cuello en el lugar en el que habían sufrido la herida mortal. Este hecho ocurrió hacia el 720, siendo papa Gregorio II.[5]

La devoción por esta advocación fue tan importante que las mejores plumas escribieron sobre ella como relata Rafael González Cañal en su libro “LA VIRGEN DE ATOCHA EN EL TEATRO ESPAÑOL DEL SIGLO DE ORO”.

Con la llegada de los convulsos tiempos de la II República, la ilegalidad del Gobierno del Frente Popular,  su incapacidad para ejercer sus funciones y  la inseguridad, violencia y ambiente prerrevolucionario que se vivía en las calles de España hizo que poco durara la tranquilidad. Extorsiones, expolios, asesinatos, incendios se sucedían por todas partes, de modo que el 20 de julio de 1936 se produjo el tercer martirio de la Basílica. Sin el menor respeto, ni por los valores religiosos ni por los tradicionales que representaba, fueron asaltados e incendiados el convento de los dominicos y la iglesia.

El monumento se encuentra situado en lo que podría denominarse “zona caliente” entre el cuartel del Regimiento de Infantería Wad Ras nº 1,[6]  en el actual Paseo de María Cristina y la  Maestranza y Parque de Artillería en el barrio de Pacífico, hoy avenida de la Ciudad de Barcelona. Ambos acantonamientos, más las dependencias de RENFE y del METRO repletos de trabajadores afiliados a la CNT, PSOE y UGT, tuvieron gran influencia en  la radicalidad y violencia con que se desarrollaron los acontecimientos. Además en las inmediaciones, Pacífico 37, se hallaba instalada la temible Radio 2 Comunista (cuyo dirigente era Mariano Abillon), la cual disponía de varias “sucursales” más próximas al lugar de los hechos: las checas de Julián Gayarre 6 y Fuenterrabía 2 al mando de un tal Garcilópez y la del entonces paseo de Ramón y Cajal 6, al mando de Eugenio Monreal Alastruey y Miguel Izquierdo Moreno. Esto facilitó que milicias socialistas hicieran guardia en los alrededores de los cuarteles a fin de dar noticias a las autoridades republicanas de las anormalidades que observaran para así evitar el temido levantamiento de las fuerzas militares[7].

Los acontecimientos se produjeron así:

En ambos acuartelamientos se estaba a la espera de las órdenes del general Fanjul, como Jefe del Movimiento en Madrid a través del enlace, capitán García Vinuesa. El del  Regimiento de Infantería  nº 1 (Cuartel de María Cristina), que mandaba el coronel D. Tulio López Ruiz, estaba muy bien dispuesto a favor de los nacionales, pero, quizás por sospecharlo, ya desde el advenimiento de la República, el Gobierno mandó a esta Unidad a todos los militares que le eran incondicionales los cuales desarrollaron una intensa labor de propaganda, creando dentro del cuartel una cédula comunista con apoyo del teniente coronel Mangada, los comandantes Jiménez Orge y Burillo, capitanes Álvarez y Melero (jefe luego del SIM) y los tenientes Lupión y Ávalos, entre otros.[8] “Se intentó contrarrestar esta influencia con la labor del coronel D, Tulio López, y del, entonces, comandante Asensio, separando a Mangada y Jiménez Orge, completándose la labor del mejoramiento de la moral de la Unidad durante el mando interino del hoy general Yagüe”[9].Con el triunfo del Frente Popular, el Gobierno fue quitando de los puestos de responsabilidad a los muchos militares que no comulgaban con el nuevo estado de cosas y  volvió a introducir a destacados izquierdistas, especialmente los sargentos Leiva, Máximo Díaz, Guerra y el músico Calero,[10]

El 17 se acoge la orden de acuartelamiento, ̶ dada por el general Miaja[11] ̶  ,en un magnífico ambiente a pesar de no haberse cumplido lo comunicado por Hipólito Coronado de que ingresarían en el cuartel 700 hombres de Falange para los cuales ya tenían preparados los equipos[12]. El 18 se presentó el general Miaja, quien aseguró no se armaría al pueblo[13] y que él era ante todo militar y compañero. Pero no se cumplió lo prometido y las turbas merodeaban en actitud agresiva, siguiendo las órdenes dadas por González Peña, generalísimo de las milicias de la CNT: “Nada de legalismo. Acción, solamente acción. Sobran ya los discursos. Vengan los fusiles, que son los únicos que nos darán el triunfo. Es urgente prepararse y estar armados. Pues el día en que se haya de actuar pudiera estar próximo. No es cosa de que cuando las derechas armadas se lancen a la calle nos cojan desprevenidos”[14] Por ello, a última hora, el coronel dispone el cuartel en estado de defensa y que se ocupen con dos pelotones las casas fronteras[15]. A la llamada del general Riquelme,  ̶ en funciones de General de la División ̶ , presionando al coronel si podía contar con él, éste trata de contestar con evasivas hasta conocer la situación en otros cuarteles. Para ello se contacta con el coronel de Juanes, jefe del Tercio de la Guardia Civil del Cuartel de Batalla del Salado quien claramente declaró estar al lado de la República, a pesar de manifestaciones anteriores.

Entre la noche del 18 y el día 19 de julio se agregaron al Regimiento nº 1 para apoyar el Movimiento el teniente coronel de infantería de marina, Villalobos; comandantes Montaner y Martín, Uhagón, Francisco Coello, Vázquez Ochando; capitanes Díaz Montero, Gonzalo Fernández de Córdoba y Ziburu, Marcelino López Sánchez, Fernández Silvestre; tenientes Alfonso Calvo, Gonzalo Serrano y Fernández de Villavicencio, Vizconde de Uzqueta; los alféreces Miguel Ángel González Escudero, Benito González Lamas y Francisco Soriano Frade; brigada de complemento Rey de las Heras; sargento de complemento Pedro Galián Menéndez; y varios falangistas, entre ellos, Jiménez Coronado, Díaz Montero y Mora, todos ellos para poder franquear la entrada tuvieron que hacerlo en grupos separados y someterse a tres cacheos por las milicias Al presentarse al coronel este dispuso que se les diera uniforme de soldado para no llamar la atención.[16]

El 19 por la mañana se envió al capitán Bermúdez de Castro y dos tenientes al frente de una compañía con dos ametralladoras para ver de apoderarse del Parque de Artillería e impedir el armamento del pueblo, pero se encontraron con que ya estaba ocupado por tres Compañías de la Guardia Civil y un grupo de Asalto que les enfilaron con cañones, produciéndose una tensa situación hasta que recibió orden del coronel del Wad Ras de volver con las tropas al cuartel de procedencia.

Desde que se recibió la orden de acuartelamiento en los cuarteles de Pacífico, todos los obreros fueron armados por orden del teniente coronel del Parque. Se permitió que el capitán Vicente Paredes, los tenientes Gumersindo Yagüe Barral, Tomás Barrios e Higinio Fernández y el alférez Carrión, los sargentos José García Rodríguez y Francisco García Iglesias y varios suboficiales con fuerzas de asalto, milicias y soldados de la escolta presidencial entraran en el acuartelamiento y sacaran camionetas con armas y municiones que luego repartían al pueblo. Llegaron al Parque muchos oficiales con la estrella de 5 puntas, entre ellos, el comandante Martínez y Díaz Varela, ayudante del Ministro de la Guerra, ̶ Casares Quiroga ̶  y expresamente mandado por éste para estar enterado del modo de llevarse a cabo el reparto de armas en el Parque, siendo los destinatarios no sólo unidades militares, sino, en su mayoría partidos políticos y sindicatos.[17]

Se presentó allí para animar la situación Dolores Ibarruri y algunos afirman que también Margarita Nelken. El armamento se venía a recoger en camiones por los sindicatos, radios comunistas y partidos republicanos con un  vale que, a veces, solo tenía el sello o la firma de “La Pasionaria” o del comandante Barceló, Jefe de la Guardia de Infantería del Ministerio de la Guerra. La salida de material fue tan masiva que obligó al comandante Alcover y al teniente Bausá a intentar cerrar las puertas del Parque  pero tropezaron con la actitud del comandante Flores quien a grandes voces, de manera desaforada dijo que los iba a fusilar inmediatamente, sometiéndoles a vigilancia continuada desde entonces.[18].

Ese mismo día a primeras horas de la tarde, llegó al cuartel de Mª Cristina, de incógnito, vestido de paisano, el general García de la Herranz que marchó a hacerse cargo del Campamento de Carabanchel en la camioneta del Regimiento que suministraba los víveres, haciéndose pasar por los controles como el carnicero. Le acompañaban los tenientes Domínguez y Ramírez  con el propósito de organizar una columna para venir sobre Madrid. El mismo día 19 el general Castelló ̶  recién nombrado ministro de la Guerra ̶ ,  pidió al coronel que formase una columna bajo su mando y saliera a combatir al general Mola que se decía venía del Norte con 40.000 hombres. El coronel Tulio López arguyó que tenía muy poca tropa, la mayoría reclutas recién incorporados y a los cuales acababan de inyectar contra el tifus y, una Compañía en Retamares[19]  y que precisamente por esa escasez no había podido mandar la guardia a Palacio como les correspondía. No obstante, los capitanes Jorreto, Romero Torres y Bermúdez de Castro declararon haber recibido órdenes  en este sentido, del coronel por medio del comandante Sr. Noé (que era quien mandaba el batallón), y que por ello se formó dos compañías, las armó y municionó, pero que no pudieron salir porque no llegaron los anunciados camiones para el traslado[20].

Mientras tanto, sobrevuelan aviones sobre el cuartel y se montan ametralladoras y dispositivos antiaéreos en previsión de un ataque; llegan noticias de la actitud dudosa y vacilante de los cuarteles del Pacífico. En esta situación, el coronel Ángel Cuadrado del Regimiento de Carros de Combate se negó terminantemente al requerimiento del coronel del Wad Ras a apoyarle, conminándole a que hiciera igual que él, esto es, apoyar la República. Al tiempo se intensifica el fuego de fusilería contra la tropa acuartelada, produciéndose la primera baja, un soldado muerto en una azotea de una casa frontera. Arreciaba el fuego de todas partes; pasaban coches a toda velocidad disparando sus ocupantes contra el cuartel a los cuales se contestaba por lo que se recogieron unos siete u ocho muertos que fueron introducidos en él. Quienes estaban de vigilancia en las ventanas altas anunciaron que había cañoneo por la parte de Getafe y Campamento llegando, a poco, noticias de que Getafe y Cuatro Vientos habían caído y también el cuartel de la Montaña.

Aparece inmediatamente, procedente de allí y del Parque de Artillería.de Pacífico[21], una turbamulta de milicianos y de mujerzuelas que, como en las jornadas de la Revolución en Francia, se precipitaban como buitres a la carroña hambrientos de sangre y de botín, decían que con el fin de combatir el alzamiento. Se apiñaron ante el santuario gritando contra la Iglesia y la religión, subieron al campanil y dispararon contra el cuartel de Wad Ras, situado casi enfrente, con tal avalancha e ímpetu que los soldados tuvieron que ser provistos de cascos de acero. Desde el edificio en construcción de la División baten de flanco todos los patios. Aumenta el fuego hasta por la parte trasera, desde el Retiro, que en esa zona es como una montaña, un cerrillo, que domina el cuartel y donde se establecieron hasta cuatro escuadrones de Asalto, teniendo que emplazar una ametralladora en la ventana del pabellón del músico mayor logrando así detener a los escuadrones, combatiendo uno de ellos, por lo menos, pie a tierra. Las milicias aseguraron que eran los frailes quienes disparaban contra las fuerzas de la República, con cuya excusa se consumó el asalto a la Basílica y su saqueo lo que fue confirmado por declaración de Manuel Orellana Tolivia[22] quien asumió su intervención en los hechos y en el asesinato de uno de los padres dominicos en las proximidades y también en el de unas treinta personas más, entre ellas dos hermanos sacerdotes D. Gregorio y D. Enrique Herreros García, que tenían su domicilio en el mismo edifico que el declarante. Participó también en los de Eliseo Gayón y su hijo José, a todos los cuales después de tenerlos detenidos en el Radio 2 del Partido Comunista los asesinaban en el Alto del Arenal, una zona del Puente de Vallecas.

Así las cosas, según declaración del entonces capitán Ayudante Mayor del coronel del Regimiento de Infantería Wad Ras nº 1, D. Rafael Maceres Maya,  el teniente coronel Perol, izquierdista y cree que masón,  fue el que abrió la puerta del cuartel a las milicias las cuales, como era de prever, se dedicaron al saqueo y pillaje, no solo de armas y municiones, sino de instrumentos técnicos de física y de precisión solo utilizable por personas técnicas y también violentando las valijas de los soldados y  cosas personales de los pabellones en que se alojaban con las familias. No fue reprimido este pillaje por ordenarlo así los jefes.[23]

Se reciben por teléfono requerimientos de rendición de la Dirección General de Seguridad primero y del Jefe de los guardias de Asalto del Cuartel de Abtao, Torres, al tiempo que el comandante de Carabineros Sr. Muñoz Vizcaíno llega con la misma embajada. Los milicianos atacan el cuartel con tal furia que el propio comandante, para poder entrar al cuartel, cercado por el fuego, tiene que emplearse a fondo. Entra y da cuenta al coronel de la total rendición de los cuarteles que se habían sublevado y le emplaza en una hora; manifestando, según declararía posteriormente el capitán Jorreto, que “el Regimiento no sería considerado como faccioso porque no había
realizado ningún acto en este sentido”.
El coronel reúne a la oficialidad y da cuenta de la situación. El comandante mayor Sr. Marzal dice :”Hemos jugado y hemos perdido, de caballeros es pagar”. Todos lo aceptan en atención a las familias que viven en los pabellones. Fueron avisados los jefes y  algunos oficiales[24] que subieran al salón de actos donde se les pidió las armas y les dijeron que quedaban en libertad, pero cuando se disponían a marcharse les ordenaron que permanecieran allí hasta nueva orden quedando bajo la custodia  de la Guardia Civil y de Asalto hasta ser conducidos a la Cárcel Modelo. También sacaron a algunas familias de las viviendas de los militares como ocurrió con la del capitán Jorreto. Una vez sucedidos estos hechos se hizo cargo del mando del Regimiento el comandante Noé.

Sin tener en cuenta que la orden de acuartelamiento llegó de su superior y amigo (Miaja) que el coronel D. Tulio López a pesar de disponer de pocos soldados, cumplió la orden de armarlos para salir al frente (orden que si no se hizo efectiva fue porque no llegaron los anunciados camiones para el transporte); a pesar de que sólo dispuso, como era su obligación, que se defendieran de las agresiones que sufría el cuartel pero no reprimió a las turbas en el saqueo y pillaje, ni se enfrentó al ejército de la República,  el  Juez del Tribunal Supremo Francisco Elola y Díaz Varela, les procesó por el delito de rebelión militar dentro de la República Española con el resultado de 5 personas condenadas a muerte y otros muchos a reclusión perpetua  ̶  los cuales fueron asesinados poco después en varias “sacas” de las cárceles ̶ , constando en las  distintas declaraciones el nexo común, aparte del militar, de estar en contra de la permisividad con que la República toleraba el caos y la destrucción dominante.

En el cuadro adjunto figuran los miembros del Regimiento nº 1 que fueron asesinados, aunque de algunos no se sepa lugar ni fecha.

NOMBRE
APELLIDOS
CARGO
CONDENA
CÁRCEL
ASESINADO EN LA   SACA DE
TULIOLÓPEZ   RUIZCORONELA   muerte19/09/1936
MARZALCOMANDANTESan   AntónNoviembre
RAFAELMACERES   MAYACAPITÁNReclusión   perpetuaSan   Antón
JOSÉJORRETO   RELIMPIOCAPITÁNA   muerte19/09/1936
ÁNGELMORENO   TORRESCAPITÁNA   muerte19/09/1936
PEDROLOZANO   LÓPEZCAPITÁNReclusión   perpetua
AGUSTÍNMARÍN   BARRANCOCAPITÁN   de CORBETACerro   de Ángeles31/07/1936
LECHUGACAPITÁNSan   AntónNoviembre
ARTUROBERMÚDEZ   de CASTROBLANCOCAPITÁNCárcel   Modelo22/08/1936
FRANCISCOCASTRO   LORENZOTENIENTEReclusión   perpetuaModelo07/11/1936
JOSÉ   LUIS deBLAS   ARANTEGUITENIENTEReclusión   perpetuaModelo05/11/1936   con 14 más
GUMERSINDOTORIBIO   MONJETENIENTEReclusión   perpetua
JOSÉPEÑA   RUIZTENIENTEReclusión   perpetua
JOSÉMOLINA   PÉREZTENIENTEReclusión   perpetua
MANUELÁLVAREZFERNÁNDEZ   VILLAMILTENIENTEReclusión   perpetua
JOSÉ   LUISVEGA   GARCÍATENIENTE   [25]
ALFONSOVILLÉN   ROLDÁNTENIENTEA   muerte19/09/1936
PÍOMARTÍNEZ   MARTÍNEZALFÉREZA   muerte19/09/1936
CRUZBERROCAL   SALAICESALFÉREZReclusión   perpetuaModelo07/11/1936
JACINTOGUZMÁN   QUINTANAALFÉREZReclusión   perpetua
RAFAELNARANJO   GUTIÉRREZALFÉREZReclusión   perpetua
FAUSTINOCUERPO   SEGADORALFÉREZReclusión   perpetua
PABLOBERROCAL   SALAICESALFÉREZReclusión   perpetuaModelo07/11/1936
EUSEBIOPÉREZ   CHAMORROALFÉREZReclusión   perpetua
JOSÉSENA   HERNANISARGENTO
JUANCARRIÓNSARGENTO
AGUSTÍNJUAN   VILARSARGENTO
LUISPÉREZ   PÉREZCABO
LUISDÍAZ   DE ARCAUTE GIMÉNEZCABO   VoluntarioCuartel   Mª CristinaVicálvaro07/11/1936
DELFÍNGALERA   PÉREZSoldadoCuartel  Mª CristinaDesaparecido
VICENTEFERNÁNDEZ   FITOSoldadoCuartel  Mª Cristina17/08/1936
NORBERTO   deDIEGO   MINGOSoldadoCuartel  Mª Cristina10/11/1936   colonia Retiro
JESÚSRECIO   GARCÍASoldado
FRANCISCOADÁN   SÁNCHEZSoldado
VICENTEMOYA   PARROMúsico[26]

Además de los militares mencionados que no fueron muertos en acto de servicio sino asesinados, como consecuencia de la refriega, a  las doce del mediodía, la Basílica estaba ardiendo. Se perdieron todas las obras de arte que la piedad de las gentes movidas por los milagros o en acción de gracias por los beneficios obtenidos por su mediación, hizo que empezaran a regalar a la imagen de la Virgen: joyas, adornos, vestidos y mantos. De estos últimos tuvo una gran colección muy valiosa; regalos todos ellos de las reinas de España que tomaron por costumbre piadosa donar a la Virgen sus galas de novia. Hoy todavía se conserva, al parecer, el manto de terciopelo rojo y armiño, cuajado de castillos y leones bordados en oro, regalo de Isabel II, que luce la imagen en las grandes solemnidades. La imagen de la Virgen  que tuvo que refugiarse, esconderse, huir de su casa, pudo salvarse gracias al amparo de una familia de feligreses valientes que supo protegerla de las furias iconoclastas. El Santo Niño se perdió en el incendio[27] y los dominicos fueron expulsados del convento y perseguidos. Algunos que no pudieron alejarse de la zona de la Basílica, fueron asesinados en las proximidades, en plena calle. He aquí la relación de mártires dominicos de Atocha:

LUIS FURONES FURONES (ARENAS)
Nació en Abraveses de Tera, (Zamora). En Salamanca concluyó sus estudios de teología. Misionero en distintas naciones de Centroamérica, regresó a España en 1935 con la idea de volver allá, pero en julio del mismo año lo eligieron prior del convento de Atocha y tuvo que quedarse; siendo un superior prudente, compasivo y afable. Cuando el 20 de julio las turbas asaltaron el convento había dejado a los religiosos en libertad para que tomaran la resolución que mejor les pareciera en aquellos momentos críticos. Los disparos realizados desde la torre de la basílica de Atocha, ajenos por completo al convento, enardeció a las masas contra los religiosos que, prudentemente, decidieron marcharse. Al salir fueron insultados y amenazados de muerte y así, al pasar por la cercana calle de Granada hirieron gravemente al P. José Tascón y asesinaron a Fr. Jacinto García. El P. Luis Furones fue gravemente herido y quedó en plena calle donde permaneció unas seis horas, hasta que murió, sin que le fueran prestados los auxilios que reclamó insistentemente tras una larga agonía entre insultos y mofas. Tenía 44 años.

ISABELINO CARMONA FERNÁNDEZ
Nació en Pajares de Laguna (Salamanca); hizo la teología en Salamanca donde fue uno de los fundadores en el estudiantado de la academia “Francisco de Vitoria”. Su primera y única asignación fue el convento de Atocha de Madrid en el que realizó una gran labor como director de la juventud de Acción Católica, que hizo pasar de un centenar, y por el gran empeño en su formación espiritual y litúrgica. Al ser asaltado el convento lo condujeron con el resto de religiosos al cuartelillo de Abtao y a los calabozos de la Dirección General de Seguridad. De allí lo trasladaron a la cárcel Modelo donde estuvo en la celda con otros tres dominicos del convento del Olivar, plenamente conformes con la voluntad de Dios. El 7 de noviembre de 1936 lo sacaron de la cárcel para ejecutarlo en Paracuellos del Jarama (Madrid). Tenía 28 años.

JOSÉ LÓPEZ TASCÓN
Nació en Aviados (León) estudió filosofía, teología y literatura en la Universidad Central de Madrid; publicó artículos en revistas científico-literarias; en la década de 1920 y enseñó en los colegios de Oviedo y Vergara (Guipúzcoa). Hacia 1930 lo asignaron a Madrid, convento de Atocha. Tras el asalto al convento, en la inmediata calle de Granada, lo hirieron gravemente en la región epigástrica con salida de bala por la región lumbar; sus palabras fueron éstas: “Dios os perdone como yo os perdono”. Herido y sangrando, acompañó al resto de religiosos que condujeron al cuartelillo de Abtao y a la Dirección General de Seguridad para encerrarlos en el calabozo; allí se desangraba y perdía el conocimiento hasta que, personal de la Cruz Roja, lo condujo al día siguiente, 21 de julio, a un hospital, situado en la calle Navas de Tolosa, donde dio muestras de resignación y aceptación del sufrimiento. Lo atendió una dominica de la Anunciata, hermana Dolores Robinat, y le administró los sacramentos el P. Nicanor Menéndez, O.P. Murió, a los 40 años de edad, el 25 de julio de 1936 ofreciendo su vida por Dios, por la paz en España y la conversión de sus perseguidores, y rezando repetidamente la Salve y la antífona O, spem miram, a Santo Domingo.

JACINTO  GARCÍA RIESCO
Nació en Calvillas, Somiedo (Asturias). Fue misionero en Perú acompañando al gran misionero P. Gerardo Fernández, hasta que  debilitado por una enfermedad, tuvo que regresar a España. En 1933 se hallaba en San Esteban de Salamanca, después lo destinaron al convento de Atocha, en Madrid; donde lo recordaban recogido y silencioso en su ambiente sobrenatural y en constante presencia de Dios.  Caritativo con los pobres, buenísimo y agradable, su quehacer estaba en la portería y cocina. El 20 de julio de 1936, en el asalto al convento, el Siervo de Dios fue detenido y ultrajado y, junto con el prior P. Luis Furones, martirizado en la calle de Granada cerca del convento. Murió a los 42 años perdonando a sus ejecutores.

FÉLIX ALONSO MUÑIZ
Nació en Oseja de Sajambre (León). Estudió teología y música. Estuvo en los colegios de Vergara (Guipúzcoa), Oviedo y, finalmente, en el convento de Atocha. Apreciado por su rectitud para con los alumnos; tuvo especial inclinación por los estudios sociales. En Madrid se especializó en filosofía para poder fundamentar mejor su apostolado social. Pretendía armonizar, como su admirado amigo el P. José Gafo, también mártir,  las soluciones de los problemas sociales con los religiosos. Desempeñó el oficio de organista. En el convento de Atocha fue consiliario de Acción Católica, gran orador, bondadoso y entregado a atraer a la clase obrera. Expulsado del cuartel, el 18 de agosto de 1936 se entregó a la Dirección General de Seguridad confiando en la protección que le darían, pero allí lo aprisionaron y llevaron a la cárcel de Porlier, donde mantuvo gran entereza de ánimo. De manera discreta pudo dar la sagrada comunión a algún compañero de prisión, rezaba con ellos y les leía algún libro piadoso que pudo retener consigo. Su estado de ánimo infundía aliento a los demás. Parece que lo incluyeron en la lista de los “puestos en libertad” por haber asistido y dado la absolución a un prisionero herido mortalmente, lo que puso de manifiesto su gran culpa de ser sacerdote. Fue martirizado en Paracuellos de Jarama el 24 de noviembre de 1936, a los 40 años de edad.

Estos cinco dominicos martirizados in odium fideien la terrible persecución de 1936 fueron beatificados el 28 de octubre de 2007. De la basílica solo quedaron sus sólidos cimientos. En ellos se acondicionó un salón para las celebraciones litúrgicas, recordando a los primeros cristianos en las catacumbas. Pero no importaba, la Santísima Virgen de Atocha volvía a presidir la asamblea de fieles desde su trono. En la Navidad de 1951 fue reinaugurada la nueva Basílica.

Desde hace años venimos padeciendo las exigencias de las izquierdas por las pérdidas sufridas en su patrimonio y en las vidas de sus correligionarios culpando exclusivamente de todo ello, al vencedor de la guerra fratricida y nunca al que puso las condiciones para el desencadenamiento de la misma. Es necesario por ello, aclarar que:

En ningún momento, ni en publicaciones periódicas o no, entrevistas, tertulias de radio o televisión, etc. hacen mención a la situación caótica a que las izquierdas habían conducido a España, más bien al contrario, hablan como si entonces se viviera en una situación idílica que fue perturbada por la acción de unos militares golpistas ebrios de poder que se negaban a admitir la “democrática” República.

Han venido reclamando insistentemente la búsqueda de los restos de sus partidarios, sin preocuparse de los muertos que ellos causaron asesinando a religiosos, seglares, mujeres ̶ hasta embarazadas ̶  y niños, a veces con la mayor crueldad, por ejemplo a los que tiraban, atadas las manos a la espalda, por precipicios y puentes a los ríos o por escolleras al mar. Tampoco se hacen la reflexión de cuántos de aquéllos ajusticiados estuvieron implicados en estas muertes o en cualquiera de las de miles que sucumbieron bajo sus manos por el simple delito de no ser personas afines.

En cuanto a la devolución de sus bienes patrimoniales, a pesar de que no podían ser muy cuantiosos por el poco tiempo que estos partidos y sindicatos llevaban creados, fueron generosísimamente compensados, mientras que las izquierdas han considerado normal el destrozo que causaron en palacios, ermitas, monasterios, santuarios, basílicas… con todo el magnífico y artístico contenido y que sin respeto a los valores religiosos artísticos, culturales y sociales que representaban, en ningún momento se han considerado obligados a compensar por ello.

Esto es Verdadera Memoria Histórica. Lo contamos con la esperanza de que el conocimiento de sufrimientos pasados sirva para evitar padecimientos futuros.


[1] La Real Basílica de Atocha estuvo por espacio de 10 años, desde 1878 al 1888, como sede de la Parroquia de Nuestra Señora de las Angustias. Como dato de interés podernos consignar que, en 1883 fue bautizado en ella el gran filósofo madrileño D. José Ortega y Gasset.
[2] Nigra sum sed formosa, «Negra soy, pero hermosa»- canto inmortalizado por tantos artistas-: Homenaje a la Virgen María mediadora que facilita al hombre el morir y resucitar mediante la luz y el conocimiento para así acercarle a Dios. A lo largo de la historia, se han atribuido interpretaciones católicas, cristianas y cabalísticas a estas palabras del Cantar de los Cantares que la Edad Media aplicó a la Virgen negra.
[3] La primera lo fue en San Francisco el Grande.
[4] Esta leyenda resultaba tan atractiva para los españoles, deseosos de atribuir antiguos orígenes a las principales imágenes de culto, que lo mismo se decía de la Virgen del Pilar o de la de Guadalupe.
[5] Lope de Vega, Obras selectas, III, pp. 328-329 y 338.
[6] Construido en 1895, entre el Paseo de Reina Cristina,  ̶ en el tiempo Pº. de Ramón y Cajal ̶ , y las calles Gutenberg, Andrés Torrejón y la actual Poeta Esteban Villegas. Fue construido con una moderna concepción de ocho pabellones aislados para tropa. Tenían  dos plantas; en la primera estaban las salas de uso común y en la segunda los dormitorios. Además contaba con un edificio en la fachada principal de cuatro plantas destinado a servicios generales.
[7] Causa General 1534 Expte 66, imagen 6/35: Manuel Orellana Tolivia afiliado a la UGT y luego comunista.
[8] Causa General 1517 Exp 8-43/372
[9] Declaración del comandante de Infantería entonces capitán, don Rafael Maceres en Causa General  1517 Exp 8-12/372.
[10] Ibidem.
[11]  Ibidem
[12] Ibidem 14/372
[13] Tomás Medina Rincón, albañil, socialista, manifiesta en la Causa General que recibió aviso telefónico y órdenes de ir por armamento al cuartel con autorización del Centro Socialista Hospital  de Inclusa.
[14] Luis E. Togores : “Yagüe” “El general falangista de Franco” 
[15] La toma de las azoteas de las casas próximas, era medida que estaba incluida en el plan general de defensa del cuartel
[16] Causa General 1517  Exp 8-6 y 10/372 Declaraciones de los Comandantes Uhagón Ceballos y Villalobos
[17] Causa General 1517 exp 2-28. Sobre el Parque de Artillería nº 1 del Cuartel del Pacífico
[18] Declaración de D Francisco Alcover y García del Arenal, comandante de artillería por los sucesos ocurridos. Expediente sobre el Parque de Artillería nº 1 del Cuartel del Pacífico.
[19]...”Los polvorines de Retamares y sus acuartelamientos en 1936 eran una posición clave, ya que abastecía de explosivos, municiones de artillería, de ametralladora y de fusil a las tropas situadas en Madrid y sus cantones. La guarnición con la que contaban los polvorines en el mes de julio era de cien hombres pertenecientes al Regimiento de Infantería nº 1, y sus depósitos, en vísperas de la sublevación, estaban saturados de material. Al mando del Regimiento de Infantería nº 1, se encontraba el coronel Tulio López, amigo personal del general Miaja: MAXIMIANO GARCÍA VENERO, “Madrid julio 1936”.  
[20] Causa General 1517 Exp 8.46/372
[21] Según su propia declaración, Manuel Orellana Tolivia formó grupo con el capitán Benito asaltando el Parque de Artillería y, apoderándose de las armas que en él había, se repartieron entre los milicianos que allí acudieron y que a continuación asaltaron el cuartel de Mª Cristina. Causa General 1534 Expte 66, imagen 6/35.
[22] Causa General 1534 Expte 66, imagen 6/35
[23] Causa General 1517 Exp 8-49/372
[24] En declaración del alférez Jacinto Guzmán Quintana manifiesta su incomprensión porque se seleccionaran a unos oficiales cuando todos hicieron lo mismo: cumplir órdenes.
[25] Quizás por el maltrato recibido, se volvió loco y se suicidó. Declaración del Comandante de Infantería, D. Rafael Maceres Maya, Causa General  1517 expte 8.12
[26] Las condenas a muerte fueron ejecutadas en breve plazo. Las de reclusión perpetua en muchos casos fueron suplidas por las habituales “sacas”.
[27] Concluida la guerra, un día apareció un cuadro con la representación del Santo Niño de Atocha en un confesonario. Los religiosos decidieron  encargar de nuevo la escultura basándose en él.

Valentina Orte

GUILLERMO ROCAFORT: Las falsedades del independentismo catalán sobre los almogávares



Enigmas y misterios de los almogávares
Guillermo Rocafort
141 páginas. Encuadernación:Rústica
ISBN:978-84-15043-55-3

Galland Books · c/ Estación, 41 – 47004 Valladolid · tfn.: 0034 983 116 527/ 0034 983 290 774
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* * *

El independentismo catalán se construye sobre firmes falsedades históricas y el fenómeno almogávar es quizá uno de sus mayores exponentes.

Y es que estamos ante una auténtica apropiación indebida de un patrimonio histórico que nos pertenece a todos los españoles, incluidos los catalanes.

Si su objetivo último es romper España y quedarse con la porción de nuestra historia común que más les gusta, andan listos porque no lo van a conseguir.

Estoy orgulloso de mi milenaria sangre catalana y ello me obliga más si cabe a ser coherente con mi pasado más glorioso, los almogávares, cuya desmedida ambición siempre fue supraterritorial y nunca localista o aldeanista.

Pero vayamos al origen de todo, a la génesis de la trola histórica, al “big-bang” de esa inconsistencia llamada “Nación Catalana”.

Claramente lo podemos situar en el movimiento romanticista catalán “Renaixenca” del siglo XIX, una inmersión sentimentaloide en la nada, ese periodo de búsqueda de un yo imposible y ficticio, artificial y oscuro, de una historia que nunca fue, segregada de su propia identidad, separada de la historia de los territorios que la rodean, violentado, exiliando o silenciando a los que no comulgan con sus ruedas de molino.

Pero el gigante de pies de barro que es ese mito pronto se tambaleará y yo espero a contribuir con mi Onda, territorio legado a perpetuidad por Jaime I El Conquistador a mi antepasado Guillermo Rocafort y sus descendientes, a lanzar el impacto preciso a esa cara grotesca que nuble su confuso de por sí entendimiento y provoque su caída definitiva.

Y es que han llegado al absurdo de “donar” con 100.000 euros, el antiguo gobierno catalán al Monasterio griego del Monte Athos, como indemnización por una presunta agresión que cometieron los almogávares hace la friolera de 700 años.

Hay que ser ignorante además, eso sí, muy coherentes con el victimismo tradicional que practican, para reconocer una culpa e indemnizar por ello por algo que en ningún caso hicieron sus antepasados, pues los almogávares que en Bizanco estuvieron fueron mayoritariamente valencianos.

Afirmar hasta la saciedad que en el Ducado de Atenas y de Neopatria se aplicaron los “usatges” o usos jurídicos-mercantiles barceloneses es una afirmación que no tiene ningún sustento histórico fiable. Allí se aplicó el más puro Derecho al Botín que por otra parte tiene una fuerte influencia islámica.

Falsedades, eso es lo que son, esas afirmaciones vertidas en aquel movimiento cultural sobre los almogávares surgido a base de la subvención del premio literario con una motivación política segregadora y pretenciosa tan evidente.

La práctica del “anacronismo histórico discursivo” alcanza en el movimiento romanticista catalán del siglo XIX límites paroxísticos en lo que afecta a los almogávares.

Uno de sus exponentes, Jaume Collell, llega al extremo de relatar en su obra como los almogávares bailaban una sardana con los griegos a los pies de la Acrópolis ateniense [1] …

“Almogávars, terror d’aquexes terres,
los de musclám d’acer, cor de lleó,
basta ja de carnatge, prou de guerres,
plantém aquí les barres d’Aragó.
Visca Aragó!, tots enardits responen,
visca Aragó!, l’Acrópolis respon;
y ‘ls nacres y clarins alegres sonen
y ab teyes s’ilumina ‘l Parthenon.
Y penjant les ascones sanguinoses
l’endemá aquells valents, lleugers de peus,
ab les dones del Ática amoroses
ballaven la sardana als Propileus”.

Por otro lado, en la composición de Ramón Picó [2] sobre la muerte de Roger de Flor se llega a afirmar que éste en su desesperación tras la trampa en que ha caído en Adrianópolis se lleva por delante a Georgio, caudillo de los alanos, cuando se sabe por todas las fuentes históricas que fue este el que mató con sus propias manos a Roger de Flor en venganza por la muerte de su hijo a mano de los almogávares, y no como afirma Picó por una puñal traicionero de Melic, el capitán de los turcoples:

“Mes Milich, lo general
de los grechs lo pus traydor,
ne clava á Roger de Flor
per l’espatlla son punyal.
Dant est un crit d’agonía
comensa á balandrejar:
tan sols lo pogué matar,
no ‘l valor, la traydoría”.

La intención de Picó era ensalzar el valor según él del caudillo catalán, cuando es público y notorio que Roger de Flor no tenía un solo pelo de catalán, por ser su padre, Ricardo de Flor, un alemán con el oficio de halconero al servicio del Emperador Hoffestaufen y su madre una italiana de Brindisi.
Por su parte, Damás Calvet [3] pone a los almogávares como libertadores del pueblo griego …

“Est camp de gloria nostra vinguda
transforme en cércol de gladiadors:
llur sanch ne sia nostra beguda,
llurs xafats cascos, fassen de gots.
En nostras armas Grecia confia:
torném al poble sa llibertat.
¡A ells! ¡St. Jordi! ¡Santa Maria!
¡Desperta ferro! ¡Firam! ¡Firam!”.

Nos encontramos en todos los casos con poemas u obras literarias con asombrosas exageraciones y anacronismos flagrantes que han servido para crear el mito.

Sería imposible aguantarse la risa si no fuera porque hoy en Cataluña esta es la historia oficial.
Ni Roger de Flor era catalán, ni bailó una sardana con los griegos en el Partenón, ni fue asesinado por los turcoples en Adrianópolis… su vida es una sombra que se nos presenta ante nuestros incrédulos ojos y que yo he intentado retratar en la novela histórica “La Misión Secreta: Roger de Flor junto a los Almogávares y los misterios templarios” y en el ensayo histórico “Los Almogávares y la Orden del Temple”.

Es cierto que en la actual Grecia a los almogávares se les identifica como catalanes pero esto no significa nada, pues también a los españoles nos llaman en Cuba y en otros territorios hispanoamericanos gallegos. No se puede identificar con rango de verdad histórica al todo con la parte.

De los principales protagonistas activos de la Epopeya Almogávar en Bizancio apenas había catalanes: Roger de Flor era italo – alemán, Berenguer de Entenza, Berenguer de Rocafort y Jiménez de Arenós eran distinguidos caudillos almogávares vinculados al Reino de Valencia, Corbarán de Alet era navarro …

Como señala Eusebi Ayensa en su artículo “Els Catalans a Grecia en la Literatura Grega i Catalana del segle XIX: El llarg camí vers la creació d’una épica nacional” no deja de ser curioso como estos hechos de los almogávares en Bizancio, después de haber caído durante siglos en el olvido, se convirtieron en Cataluña en un referente básico de la literatura romántica de la época para a continuación afirmar que es evidente que la recuperación del tema almogávar es consecuencia directa del redescubrimiento histórico y cultural del pasado medieval en la literatura catalana.

Y es precisamente la necesidad de inventarse una gesta nacional que unifique un sentir nacional catalán entonces inexistente lo que encontraron en los almogávares los creadores de la falsedad que hoy todavía pervive.

Y así, la Renaixenca, empezó a inventarse de la nada una literatura histórico patriótica sustentada sobre una catalanidad de la epopeya almogávar en Bizancio que nunca fue así, y para ello contó con la inestimable ayuda de unos también desorientados intelectuales griegos contemporáneos suyos que andaban a la búsqueda de sus propias raíces históricas perdidas después de largos siglos bajo el poderío turco.

Por otro lado son los independentistas catalanes los que degradan constantemente en sus anacrónicos alegatos a los almogávares, reduciéndoles a la condición de vulgares mercenarios, servidores de amos ajenos, como ellos mismos, cuando la realidad es que el almogávar era el soldado idealista, que lucha por una soldada y el botín, pero con firmes espirituales, como el amor a su Religión, a sus Reyes y a su Patria. Sólo así se puede comprender algunos de sus episodios en Bizancio, como la negativa de abandonar Galípoli, tras el asesinato del italo-alemán Roger de Flor, ante el acoso imperial al que estaban sometidos y su determinación a plantar batalla en campo abierto en condiciones muy desfavorables.

Los Almogávares de Aragón inconscientemente buscaban sus Indias en los confines en el Mundo de Oriente doscientos años antes de que los Almogávares de Castilla hicieran lo propio en América. Fueron pioneros en su afán descubridor y les faltó poco para conseguirlo. Los castellanos sí que lo consiguieron, pero no es ningún desdoro para sus hermanos del Reino de Aragón que lo intentaron antes que ellos.

Es más, episodios que sucedieron en Bizancio se repitieron en América, como por ejemplo, cuando Hernán Cortés ordena barrenar sus buques a las puertas del Imperio Azteca, similar escena que tuvo como protagonista en Galipoli a Berenguer de Rocafort.

Ambos iban movidos por el mismo espíritu de conquista que se alimentaba de sus legítimas ambiciones y de su alma almogávar de capitanes idealistas y por ello descontrolados.

Los almogávares, como bien señalan los profesores Luis Suárez Fernández y Ricardo de la Cierva, fueron “un fenómeno común a todos los reinos hispánicos”, como acredito con este libro, y por lo tanto no exclusivo ni identitario de ningún territorio o región de España, ni movimiento político de carácter localista y mucho menos de un equipo de fútbol por muy campeón que sea.

El abuso del que han hecho de los almogávares los independentistas catalanes es ciertamente como decía anteriormente una apropiación indebida.

Es cierto que hubo almogávares catalanes, pero su presencia en Bizancio estuvo claramente diluida por la presencia mayoritaria de huestes almogávares provenientes de los límites del Reino de Valencia con el Reino de Granada y sus aledaños, y que allí partieron bajo el mando de Caudillos relevantes de sangre valenciana, previo paso y batallas en la Isla de Sicilia.

Y es que por otro lado reducir como han hecho los cazadores furtivos de la Historia toda la proyección histórica almogávar durante siglos en España, Africa y América a su papel en Bizancio es también un despropósito por cuanto que su presencia abarca muchísimos más escenarios geográficos y temporales, sin ir más lejos, su papel en las famosas Guerras del Vespro sicilianas, en los que durante 20 años, los almogávares de la Corona de Aragón se cubrieron de gloria frente al ocupante francés.

Personajes como por ejemplo Blasco de Alagón, de familia morellana, y su papel como Virrey de la Corona de Aragón en Sicilia, o Jiménez de Arenós, noble valenciano, mezcla de la mejor sangre cristiana y musulmana, nombrado Megaduque de Bizancio, son personajes negados por la historiografía nacional-catalanista pero que bien merecen una biografía que no descarto a medio plazo.

Por otro lado, las aportaciones del historiador Antoni Atienza son clarividentes en este sentido y aportan una serie de datos incontestables en su magnífica serie de recientes artículos titulada “Els valencians en Grecia” consultables en Internet, como por ejemplo que en Bizancio el botín se calculaba y repartía en moneda valenciana (crónica de Muntaner, cap. 204). Identifica territorios valencianos de donde partieron los contingentes almogávares (Castellón, Morella, la capital del Reino, Burriana, Gandía,…). Incluso llega a identificar los nombres de dos galeras valencianas (Sant Antonio y Santa Coloma) que desplazaron a almogávares valencianos en Constantinopla. Otros valencianos ilustres que tuvieron papeles destacados en la Grecia valenciana citados en su obra son Antoni Ballester, arzobispo de Atenas y Bernat de Ballester, gobernador de Tebas, Romeu de Bell-Arbre, gobernador de Atenas, Ramón de Vilanova …

Sabemos poco, muy poco de los almogávares y su papel en Bizancio. La lejanía, el aislamiento político que padecieron, el manto de un silencio de siglos y el múltiple acoso sufrido han hecho de ellos víctimas históricas propiciatorias de unos desaprensivos, depredadores de glorias ajenas que han encontrado en ellos como ese pasado mitológico y de una orfandad ideal para sus fines. Por ello quizá para ellos, los almogávares, su mayor drama es que hayan surgido unos oportunistas que se han autoproclamado sus continuadores en el presente sin ni siquiera conocer sus valores y sus tradiciones auténticas.

¡Que dejen en paz a los almogávares de Bizancio y a los que teniendo en nuestras venas sangre catalana desde hace más de mil años, sentimos que la Historia debe responder a la verdad de los hechos!

En cuanto a las denominaciones bajo las que aparecen los almogávares en las fuentes griegas, el trabajo más revelador a tal efecto publicado en España pertenece al prestigioso profesor de nacionalidad griega Moschos Morfakidis, de la Universidad de Granada.

Uno de los motivos principales por el que los independentistas catalanes se han apropiado indebidamente de la Epopeya Almogávar a Bizancio es porque, según ellos, los griegos se han referido a los almogávares de forma uniforme y exclusiva como “catalanes”.

Pero nada más lejos de la realidad.

Tal y como afirma Morfakidis, en su definitivo estudio “La presencia catalana en Grecia: relaciones entre griegos y catalanes según las fuentes”, publicado en la revista Erytheia (1987), habla expresamente “del amplio abanico de denominaciones bajo las que aparecen los almogávares en las fuentes griegas”.

Así, destaca el término “latinos” con el que se solía designar a los europeos occidentales y que aparece en los textos bizantinos de los principales historiadores de la presencia de los almogávares en Bizancio que son Paquimeres y Gregoras.

Por el contrario, los cronistas bizantinos no utilizan el nombre de “francos”, término que sí utilizaron los propios almogávares para referirse a sí mismos, tal y como se acredita en el famoso sello oficial de la Hueste, y con carácter puntual en la Crónica Galaxidion, escrita por el monje ortodoxo Eutimio, el cual en su obra utilizó varios términos para referirse a los almogávares.

Otros términos utilizados utilizados, por ejemplo con Teódulo, son el de “italos”, alternando con el de “los de Italia” y “los de Sicilia”.

Vemos por lo tanto que en este caso, su denominación excede el ámbito de la península ibérica, lo cual es lógico, pues entre los almogávares hubo un importante contingentes de soldados de Italia y más en particular de Sicilia, donde estuvieron los almogávares luchando durante veinte años (1282 – 1302).

Calcocondilas utiliza entre otros términos el que se suele utilizar para designar a los habitantes de la península ibérica en general. Este mismo autor emplea igualmente el de “tarraconenses” , lo que también hace Eutimio en la precitada Crónica de Galaxidion.

En definitiva, el término catalán aparece en los textos griegos, “aunque no con la frecuencia que se podría esperar”. En realidad es utilizado exclusivamente por Paquimeres y Grégoras, quienes lo alternan con los previamente citados.

No obstante, afirma Morfakidis “tampoco se puede descartar la posibilidad de que la palabra catalán sea usada con cierto matiz peyorativo, al ser utilizada precisamente en los pasajes en lo que se relata el enfrentamiento abierto entre el Imperio y la Compañía almogávar”.

Finalmente, otro apunte interesante es que Grégoras afirma que Rogor de Flor formó su ejército de almogávares con soldados procedentes de la “baja Iberia y de la parte más occidental de la Galia Trasalpina”. Obviamente Gregoras se refiere en este último caso a la Galia traspirenaica y en cuanto a la denominación de baja Iberia, lo interpreto como la parte de Iberia, toda la Iberia, que en aquella época, primeros del siglo XIV, era frontera con el Islam, lo que básicamente nos sitúa en los límites con el Reino de Granada, tanto del Reino de Castilla como de Aragón (Orihuela).

En definitiva, son varias las hipótesis sobre el particular, pero vemos que la denominación exclusiva de catalanes sobre los almogávares que estuvieron en Bizancio carece de la presunción histórica que se le atribuye sin fundamento.

Negar que hubo almogávares catalanes en Bizancio es también un ejercicio de “negacionismo” sin sentido ni fundamento, pero las fuentes griegas se nos manifiestan como un elemento de claridad sobre un asunto sobre el que apenas se ha discutido en España.

También es interesante la teoría de la calificación peyorativa, según el cual el término catalán se usa como un insulto, a partir del momento en que los almogávares dejan de ser aliados de los bizantinos para convertirse en sus más feroces enemigos.

Latinos, francos, italianos, sicilianos, íberos, galos, tarraconenses , etc… son términos que trascienden de lo catalán y nos sitúa en un plano muchos más amplio, exactamente el propio de la Antigua Corona de Aragón, en toda su extensión, que abarca Reinos tan importantes para su historia como el Reino de Valencia y el Reino de Mallorca, el primero de los cuales fue el verdadero origen de las huestes de almogávares que lucharon primero en Sicilia y después en Bizancio.
 
_________________________________________________
[1] Collell, Jaume, Los almogavars al Parthenon, dins Jochs Florals de Barcelona, any XXXIX de llur restauració, Barcelona, Estampa La Renaixensa, 1897, pp. 91
[2] Picó y Campanar, Ramon, La mort d’en Roger de Flor, dins Jochs Florals de Barcelona en 1867,
Barcelona, Llibreria d’A. Verdaguer, 1867, pp. 178
[3] Calvet, Damàs, ¡Són ells…! Desembarch dels almogavers en Orient, dins Jochs Florals de Barcelona en 1859, Barcelona, Llibreria d’A. Verdaguer, 1859, pp. 100.

sábado, 1 de diciembre de 2012

MOISÉS DOMINGUEZ NÚÑEZ: ¿Represaliados?



Con suma prisa algunos Historiadores militantes de la Memoria Histórica, cuando ven una fotografía con muertos a causa de la Guerra Civil alegremente se lanzan a decir su palabra bendita ¡¡Represaliados!!

Para ellos cualquier muerto de la Guerra Civil, no solo los caídos en combate, sino, inclusive, por ejemplo, los que murieron a consecuencia de un bombardeo de la Aviación del Frente Popular se suman al haber de los Represaliados por el bando rebelde. Ver por ejemplo este enlace.

Hace unos días me llego una revista publicada la Associació per a la Memoria Historica i Democratica del Baix Llobregat sobre la represión en Extremadura durantela Guerra Civil y el Franquismo en la que aparece como colaborador el Historiador extremeño Francisco Espinosa Maestre.

Para contextualizar su enésimo artículo sobre “Yagüe y la Columna de la Muerte” -en el que no vamos abundar por repetitivo- utiliza una fotografía, desde luego su mejor aportación a este libelo, que le proporciona la antropóloga portuguesa Dulce Simões y que esta señora había localizado en la Hemeroteca Municipal de Lisboa.

Esta imagen vale su peso en oro, pues aunque él no lo sepa es la única existente de los milicianos que cayeron bravamente defendiendo la Brecha de la Trinidad el 14 de Agosto de 1936. Demuestra cómo un caído en combate por el artificio y mañas de un historiador pasa a ser un represaliado. Analizaremos primero el contexto, las fuentes primarias y después el propio fotograma.

A partir del 15 de Agosto de 1936 entraron en Badajoz más de 20 periodistas, fotógrafos y camarógrafos de medio mundo que fueron notarios de los acontecimientos que tuvieron lugar en la ciudad después de la toma de la ciudad a manos de los Regulares y Legionarios y hacen caer, el mito sostenido por una historiografía poco escrupulosa con la búsqueda de las fuentes primarias: que en Badajoz solo entraron tres o cuatro periodistas. Para mayor abundamiento ver La Matanza de Badajoz ante los Muros de la Propaganda del que son autores Francisco Pilo, Fernando de la Iglesia y el que suscribe (Libros Libres, 2010). Esta será la base fundamental que vamos a utilizar para desenmascarar nuevamente otra de las muchas falacias que sobrevuelan sobre “la Matanza de Badajoz”.

Análisis de las fuentes 


En cuanto a las fuentes, para no extendernos en exceso utilizaremos principalmente las crónicas de los “jornalistas portugueses “que estuvieron en ese lugar el mismo día 15 de Agosto de 1936.
Empezaremos con uno de los iconos de la historiografía oficial: Mario Neves periodista del Diario de Lisboa. Sin duda alguna fue el corresponsal que expresó de forma más veraz lo que sucedió en la ciudad de Badajoz a partir del 15 de Agosto de 1936.

La mañana del 15 de Agosto Mario Neves, junto a los periodistas franceses Marcel Dany de la Agencia Habas y Jacques Berthet del diario parisino Le temps entran en la ciudad después de haber obtenido el salvoconducto oportuno en la Comandancia Militar que le permite visitar sin mayor contratiempos la ciudad intra-muros. Después de visitar el Teatro López de Ayala, totalmente calcinado por las bombas de mano de los legionario del Comandante Castejón, pasan a visitar la Plaza de Toros donde no ven más que destrozos y dos cadáveres tendidos, siguen su tourne por la Calle Ramón Albarrán y bajan hastala Plaza de San Andrés, verdadero corazón de esta zona de la ciudad y una de los puntos más castigados porla Aviación rebelde. Su intención es acercarse a la Brecha de la Muerte y aquí nos paramos y vemos qué dice textualmente Mario Neves:

“Llegamos finalmente a la Puerta de la Trinidad, uno de los puntos donde ayer entraron los legionarios, en un ataque heroico, que quedará recogido en los anales militares del Tercio.
Las murallas están todas protegidas por sacos de arena, junto a los que se ven centenares de casquillos de balas, lo que demuestra que LA RESISTENCIA, EN VALENTIA Y TENACIDAD, HA ESTADO A LA ALTURA DEL ATAQUE. ALGUNOS CADAVERES TODAVIA NO HAN SIDO RETIRADOS” (Diario de Lisboa 15/08/1936).

Fijémonos que no escribe sobre la INFLEXIBLE JUSTICIA MILITAR termino que utilizó como cabecera en otro de sus famosos reportajes escrito el 16 de Agosto de 1936, para describirnos los fusilamientos llevados acabo por las tropas rebeldes. Estamos, entonces, ante los cadáveres de los unos y los otros sin hacer distingos ideológicos, españoles hermanados en la muerte a los que él, muy noblemente, pone a la misma altura. Cómo un cicerone nos conduce de su diestra mano para contemplar de forma fotográfica aquellos hombres muertos en combate. No escribe sobre represaliados, ni fusilados, porque allí, precisamente allí, no hubo fusilamientos. En la Brecha de la muerte unos bravos y olvidados, por sus mandos políticos y militares, milicianos, Carabineros y un par de Cabos del Castilla se enfrentaron a la mejor infantería que en esos momentos existía sobre la faz de la tierra, LA LEGION ESPAÑOLA y murieron por España al igual que murieron por España la veintena de legionarios que allí dejaron sus vidas.

El periodista norteamericano John Elliot, del New York Herald Tribune, nos relata “Las numerosas VICTIMAS DE LA BATALLA del viernes yacían tendidas al lado de una enorme apertura en la muralla urbana”. Nada de fusilados, nada de ejecutados.

Jorge Simões, escribió: “Podemos contar, aun tendidos a pesar del rápido servicio de saneamiento que fue establecido 42 cadáveres de marxistas alineados más 22 cuerpos de legionarios cubiertos con sabanas” (Diario da Manha 16/08/1936 )

José Barão, describe así su visita a las inmediaciones de la Brecha: “ En el Rivillas, cerca de San Roque ( Barrio), estaban los restos mortales de cuarenta comunistas….en la carretera encontramos 22 cadáveres de legionarios que cayeron durante el asalto a la ciudad“ (O Seculo 16/08/1936).

Mario Pires, lo ve de esta manera: “Quiero echar un vistazo al lugar de la muralla por donde entró, bayoneta en mano, la 12 Cia de la 4ª Bandera. ¡Horror!. En una especie de barranco, reparé en decenas de cadáveres. Fererira da Cunha, colega fotógrafo, los contó. Son 42. Es para enloquecer.
Sigo media docena de pasos más y nos detenemos aterrados. Aún y siempre, cadáveres: 23 hombres del tercio, cubiertos con sábanas, alineados. 23, que perdieron la vida al entrar en la ciudad” (Diario de Noticias, 15/08/1936)

Como vemos en ninguno de los reportajes se habla de los caídos en ese lugar como fusilados.



Análisis de la fotografía 


En primer lugar debemos localizar cuándo y dónde fue publicada esta fotografía. Hemos inquirido la búsqueda de esta fotografía en los principales medios escritos de la prensa portuguesa: Diario de Noticias, Jornal de Noticias, República y Diario de Lisboa desde el 14 de Agosto hasta finales de Septiembre de 1936 y esta fotografía no fue publicada en ninguno de estos periódicos. Entonces, ¿dónde y cuándo se publicó? y ¿quién fue el fotógrafo que la cazó?

El 1 de Septiembre de 1936 la revista Ilustraçãoen su nº 257 publicaba un reportaje grafico titulado: “La Guerra Civil en España, aspectos de Badajoz”. En la pagina 18 presentaba cinco fotografias, tres de ellas ya publicadas anteriormente en el Diario de Noticias del día 17 de Agosto de 1936 y que muestran los efectos de la destrucción enla Plaza de Toros, en la cercana calle de Martín Cansado y a los integrantes de la 16 Cia. de la IV Bandera vivaqueando dentro dela Plaza de Toros. Otra de las fotografías, publicada el 19 de Agosto en el mismo diario, muestra la camioneta que trasportaba a los regulares de la 5ª Cia del II Tabor de Regulares de Tetuán que se desplazaron al puesto fronterizo de Caya para recoger a 59 detenidos y que por la mala interpretación que hizo de este suceso el periodista francés Jacques Berthet dio lugar a su expulsión de territorio portugués.

En cuanto al quién, con toda seguridad el autor de todas las fotografías que se ven, incluso la analizada, fue el fotógrafo portugués del Diario de Noticias Álvaro Abranches FERREIRA DA CUNHA (Lisboa 5/03/1901-Lisboa 21/07/1970). Este fotógrafo comenzó a trabajar como reportero fotográfico deportivo y en las revistas de actualidad. Hacia 1926 empieza a trabajar para O Século. En 1933, pasa al Diário de Notícias, para dirigir la sección de reportajes fotográficos, y allí permaneció hasta el fin de su carrera profesional.

Por lo que al cuándo se refiere, esta fotografía fue cazada entre las 11 y 12 horas del mediodía del día 15 de Agosto de 1936.

Y en cuando al dónde pasemos a diseccionarla. En ella vemos los cuerpos inertes en posición decúbito supino y prono de al menos una docena de milicianos junto a un pozo que estaba en la orilla derecha del río Rivilla, en el cruce de la carretera de Sevilla y la de Madrid cerca del Barrio de San Roque y al lado de la Gasolinera de Ayala. El camino que se ve en la parte inferior izquierda era el acceso más corto ala Brechadela Trinidadde la que le separa muy pocos metros. También se ve el regato del Rivilla seco (pues en Agosto a causa del estío es normal verlo de esa guisa). Los milicianos que se ven en la imagen fueron los cayeron defendiendo la brecha de puerta Trinidad. Al igual que los legionarios muertos (que no se ven en la foto) pero que estaban muy cerca de este lugar fueron llevados allí para posteriormente ser trasladados en camionetas al cementerio de San Juan
Como anécdota final añadimos que a finales de la década de los cuarenta un autobús de la empresa LEDA que hacia la ruta Llerena-Badajoz, al tomar la curva de entrada a la ciudad, volcó y cayo sobre la barandilla que vemos en la fotografía causando varios heridos.



A modo de epílogo


Con motivo del décimo aniversario de la toma de la ciudad el 14 de Agosto de 1946 se descubrió en el paño lateral del muro de la brecha de la trinidad (brecha de la muerte) una lapida conmemorativa de Mármol (hoy desparecida) que decía así:

“Honor y gloria a los héroes de la 16ª Compañía de la Cuarta Bandera del Tercio que con su desposorio con la muerte en este lugar hicieron posible el renacer de Badajoz a la luz de la fe y del amor a la Patria en el memorable 14 de Agosto de 1936”.

Quizás, solo quizás, debería erigirse en ese mismo lugar otra placa en honor de aquellos milicianos que con tanta bravura y honor defendieron ese pedazo de tierra extremeña en aquel caluroso verano de 1936.

Este trabajo hubiera sido imposible de realizar sin la ayuda que me ha prestado el señor João Oliveira del Serviço Digitalização e Imagen de la Hemeroteca Municipal de Lisboa. Así mismo debo la localización del lugar donde se captó esta imagen a un buen amigo, vecino de Don Benito, que vivió en la década de los cuarenta en el Barrio de San Andrés y que me confirmó que este antiguo pozo era uno de sus lugares favoritos para “jugar a los bolindres". Así mismo no me olvido de otro buen amigo, residente en Badajoz, que me ayudó con la edición de las fotografías.

Moisés Domínguez Nuñez

sábado, 17 de noviembre de 2012

Documental sobre la vida y la muerte de Antonio Molle, mártir de Cristo Rey 1915-1936



... Quisieron obligarle a decir: «¡Viva el comunismo!». Y respondía él con fuerza sobrehumana: «¡Viva Cristo Rey!». Y uno le cortó la oreja. Volvían a insistir en que pronunciara una blasfemia. El mártir, invicto, seguía dando vivas a Cristo Rey y a España. ¿Cómo iba a blasfemar Antonio, él, que tanto horror tenía por las blasfemias? Los verdugos multiplicaban sus ofensas contra aquel joven desarmado que estaba a su merced. Le cortaron la otra oreja, le vaciaron un ojo, le hundieran el otro de un brutal puñetazo, le llevaron parte de la nariz de un tajo feroz. Antonio iba resistiendo con heroica firmeza. Su sangre corría copiosa. Sus dolores debían ser horribles. De vez en cuando se le oía decir: «¡Ay, Dios mío!», y Dios le daba de nuevo valor para resistir aquella cruenta pasión y exclamaba con renovados bríos: «¡Viva Cristo Rey!»...

Está a la venta el video 'LA JUVENTUD PARA CRISTO', en el que se narra la vida de Antonio Molle Lazo, actualmente en proceso de canonización.

Pulsa este enlace y solicita tu copia

Sinopsis:


Éste documental narra, biográficamente, escena a escena  la vida heroica de un joven jerezano, que, embebido del amor a Dios, y a la patria española, no dudará en los momentos más críticos de dureza, y cruel persecución religiosa, en defender los Derechos de Dios, derramando su sangre generosa por la mayor y más sublime de las causas.

El documental deja entrever la magnífica instrucción religiosa, familiar, y patriótica de Antonio y su generación: una vida dirigida a Cristo como máxima a seguir en la vida de todo fiel cristiano, su abnegación  sacrificio, práctica de las virtudes, amor a Dios, a la patria, y a la familia.

Como carlista, no dudó en enrolarse al requeté cuando la patria así lo requería. Joven de ideales bien asentados, con criterio y seriedad, fue cruelmente martirizado en Peñaflor, un pueblo sevillano, donde sus verdugos practicaron despiadadamente con él las más horrendas mutilaciones. Él, bravamente, cristianamente, a las provocaciones, insultos y  blasfemias, solo respondía ¡VIVA CRISTO REY!, ¡VIVA ESPAÑA!.

Personalidades, como Rvdo. P. Santiago Cantera, Rvdo. P. Muñoz, D. Felio Vilarrubias, D. Sixto dela Calle, D. Miguel Gambra, Antonio Molle Torné, D. Domingo Fal-Conde, D. Pablo Larraz, etc... describen la heroica y genuina acción martirial del joven requeté Antonio Molle Lazo.

A Antonio Molle Lazo se le atribuyen grandes favores. Sus restos descansan en la iglesia de los PP. Carmelitas Calzados, de Jerez de la Frontera. Su mausoleo está en una capilla presidida por Cristo Rey, Nuestra Señora de las tres Avemarías y la cruz sobre su tumba. Digamos que la firmeza cristiana de Antonio Molle procedía de su amor a la Santísima Virgen. Era terciario carmelita.

jueves, 8 de noviembre de 2012

La revista ARES publica un artículo sobre René Brut

La revista ARES Enyalius, de Historia y actualidad militar, ha dedicado en su último número correspondiente a este año ocho páginas a un artículo sobre René Brut.

Está suscrito por Moisés Domínguez Núñez y Antonio Manuel Barragán Lancharro. Es un mínimo resumen de una investigación más amplia sobre uno de los cazadores de imágenes más importantes y desconocidos de la Guerra Civil española. En esas páginas se pueden leer las peripecias de René Brut -el más destacado cámara de la productora francesa Pathé- en Tánger, Sevilla, Almendralejo, Mérida, Badajoz o Cáceres.

Los autores del articulo, destacan que les parece increíble que la Junta de Extremadura o la Universidad de Extremadura hayan dedicado más de un millón de euros para la untar a la desmemoria histórica, y por el contrario, no hayan desvelado los acreedores de esa fabulosa suma ninguna novedad historiográfica en relación con la guerra civil en Extremadura. Llevan 10 años de sesuda investigación y su legado es pura propaganda.

Además, hacen llegar su agradecimiento a Galland Books, la editora de la revista ARES, la cual ha considerado interesante la difusión de este trocito de la historia de España que ahora se ha desempolvado. También la hacen extensiva a todos los amigos que han contribuido con su inestimable ayuda a su publicación.

Desde H en L animamos a quien tenga interés en conocer el contenido de este artículo, que está acompañado de un impresionante conjunto de imágenes, que adquiera la revista en su librería o centro comercial habitual.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Fernando José Vaquero Oroquieta: Las derechas radicales europeas (1900-1960) en la "Nouvelle Revue d´Histoire



La prestigiosa revista francesa, en su número 62 de septiembre–octubre 2012, reserva un relevante espacio al fenómeno del falangismo español.

De entrada, como ilustración de la temática del dossier central de este número, su característica portada de fondo negro es enmarcada por un conocido retrato de la figura imperial e idealizada de José Antonio: brazo en alto, camisa azul y bandera rojinegra. Pero, más allá de imágenes sugestivas y mitificadas, el movimiento que liderara José Antonio vuelve a estar presente en dos de los textos fundamentales de la revista que comentamos.

Pero, ¿qué sentido tiene la elaboración de un dossier dedicado a una cuestión “maldita”, desde una revista de historia, en pleno siglo XXI? A ello responde con su texto Editorial el director, Dominique Venner, que titula «La memoria de un impulso heroico». Partiendo del hecho incuestionable de la decadencia de la civilización europea, se plantea la eterna cuestión de, en estas precisas circunstancias, “¿qué hacer?”. Venner toma partido en la alternativa que presentan, a su juicio, las dos posibles respuestas: que denomina, respectivamente, «la solución sistémica» y «la solución espiritual». Correspondería a la primera «imaginar otro sistema político y social a través de una revolución. La segunda es una transformación de los hombres por la propagación de otra visión de la vida, otra filosofía espiritual. Es lo que hizo el estoicismo en la Roma imperial y el confucianismo con las élites chinas. Es lo que hizo el Cristianismo después de su adopción como religión oficial del Imperio romano. Los efectos no siempre coinciden con las intenciones; pero el estoicismo, por ejemplo, continuó impregnando fuertemente una parte de la educación secular y cristiana durante siglos». Venner, como doctrinario de la Nueva Derecha que no reniega de sus orígenes militantes, opta, al perseguir una nueva utopía, por la segunda opción. Por ello, como punto de partida para un combate cultural de futuro, afirma polémicamente que -de ahí el interés en presentar este temario- «Lo que queda de la “derecha radical” es el recuerdo de un impulso heroico, la ruptura con el peso del materialismo y las leyes de la economía. Un impulso poético hacia un horizonte de grandeza y belleza». Casi nada…

Dominique Venner es un prolífico historiador y escritor francés, nacido en 1935; uno de los más grandes creadores de las factorías intelectuales de la Nueva Derecha.

Como miembro de Jeune Nation, dadas las implicaciones de este grupo con la OAS, pasó 18 meses en prisión. Ya excarcelado, redactó “Por una crítica positiva”, uno de los textos de referencia del neofascismo.

En 1963 participó, con Alain de Benoist, en la fundación del periódico/movimiento “Europe-Action”. Después, lo hará también con el GRECE, entidad matriz de la llamada Nueva Derecha. En 2002 fundó la revista cuyo número 62 reseñamos.

Autor fecundísimo, es muy poco conocido por el público hispanoparlante. Entre los escasos textos editados en España figura Europa y su destino. De ayer a mañana… (Áltera, Barcelona, 2010, 248 pp.).

Su implicación personal en la aventura militante del neofascismo francés, del que nacerá polémicamente la Nueva Derecha, entre otras organizaciones como las mencionadas, y también en la relevante Federación de Estudiantes Nacionalista, FEN, es resaltada en uno de los textos del dossier: Los soldados de la clase 60, por Pauline Leconte, especialmente por lo que se refiere a su “Manifiesto de la clase 60” de la propia FEN; rememoranza intelectual y existencial de Carta a un soldado de la clase 60, del mitificado Robert Brasillach.

Lógicamente, al país al que dedica más espacio este dossier de NRH, Las derechas radicales en Europa. 1900-1960, es a Francia, con 4 artículos: Acción Francesa antes de 1914, por Alain de Benoist; Los escritores franceses y la tentación fascista, de Olivier Dard; La extrema derecha en la Resistencia, por Antoine Baudoin; y el mencionado Los soldados de la clase 60, por Pauline Leconte.
Dos textos los dedica a Gran Bretaña: Cuando Churchill admiraba a Mussolini, por Jean-Jöel Brégeon, y Oswald y Diana Mosley, de Guy Chambarlac.

El texto Ernst von Salomon, la tarde de los desamparados, es la aportación personal del mismísimo director de la publicación, Dominique Venner: una entrevista al citado autor alemán, poco antes de su fallecimiento, junto a reflexiones introductorias al personaje y su obra, de gran calado.

Otros dos artículos se reservan al nacionalismo rumano: El testamento de la Guardia de Hierro, por Horia Sima, y Codreanu y la Guardia de Hierro, de Charles Vaugeois. Especial interés tiene el de Horia Sima, quien estudia particularmente Falange Española, englobándola, junto a su Guardia de Hierro, en la categoría de “nacionalismo”, dadas sus marcadísimas características espirituales, que las diferenciaría de las otras manifestaciones radicales europeas del momento: fascismo y nacionalsocialismo.

El artículo dedicado a la contribución española al fenómeno, titulado Ledesma Ramos y José Antonio, de Jean Claude Valla, fue publicado originalmente en el número 10 de Cahiers Libres d´Histoire, (Librería Nacional, 2002, 120 pp.), dedicado a Ledesma Ramos y la Falange Española, 1931-1936. Es un relato biográfico, breve y conciso, de Ramiro Ledesma Ramos, destacando sus aportaciones decisivas al falangismo de José Antonio; si bien no profundiza en las divergencias que provocaron su salida de la organización apenas un año después  de la fusión de las JONS con FE.

Ciertamente, la mera adscripción del falangismo a tan discutible categoría -derechas radicales- causará seguros rechazos y objeciones –metodológicas, históricas e ideológicas- entre joseantonianos sin partido, militantes falangistas de ayer y hoy, y los no pocos meramente interesados en tan estudiado como discutido fenómeno histórico español. En todo caso, tales prejuicios no privan de valor a la audacia del intento de NRH, ni rigor a la investigación.

Ya fuera del dossier central, junto a otros muchos artículos y reseñas, encontramos, en cierto modo, la pincelada de regusto azul que proporciona el artículo El mito de al-Andalus; una entrevista con Serafín Fanjul, a cargo de Arnaud Imatz, hispanista e historiador francés muy conocido entre joseantonianos y falangistas, autor de varias obras sobre José Antonio y la Falange Española. De dicha entrevista procede esta perla: “No quiero que mi hijo o nieto vivan como los cristianos de Córdoba en el siglo IX”.

El número en su conjunto, y el dossier central en particular, son ejemplo formidable de un combate cultural y metapolítico desarrollado sin complejos en el vecino país. ¿Se imaginan  circunstancias similares –protagonistas, instrumentos, ejercicio de libertad- en nuestra dislocada España?