jueves, 14 de noviembre de 2013

MOISÉS DOMÍNGUEZ NÚÑEZ: La mentira como bandera... Las primeras entrevistas al general Franco: “Jay Allen 0 vs Jean D´Esme & Cornelius James Murphy1”

Si Jay Allen ha pasado a la historia del periodismo de Guerra es por los artículos que publicó sobre la Guerra Civil Española: Entrevista a Franco, la Matanza de Badajoz y la entrevista al líder de Falange José Antonio Primo de Rivera.

Ya hemos puesto en su verdadero sitio a este periodista- agitador y propagandista del Frente Popular- en nuestro trabajo La Matanza de Badajoz Ante los Muros de la Propaganda (Francisco Pilo, Fernando de la Iglesia, Moisés Domínguez, Madrid: Libros Libres, 2010) y en un artículo publicado en la red por Historia en Libertad. Entonces demostramos que el norteamericano no estuvo en Badajoz en Agosto de 1936 y que su articulo es un cúmulo de falsedades y medias verdades.

Con estos antecedentes era preciso repasar uno de sus artículos más famosos para comprobar como, al igual que ocurrió en Badajoz, este periodista dejara volar su imaginación en la entrevista que realizó al General Franco en Tetuán la mañana del 27 de Julio de 1936 [Texto de la entrevista]. La animadversión de Allen a los sublevados queda patente en la interviú con el tipo de preguntas inducidas y la interpretación posterior del periodista, describiendo a Franco como “otro enano que quiere ser dictador“.

Ya el periodista Arcadi Espada en un artículo publicado en El Mundo pone en entredicho esta entrevista pues “transcribe unas supuestas declaraciones de Franco que solo son indicio de su voluntad de ganar la guerra” .En otro trabajo el periodista catalán profundiza en la misma y encuentra muchas contradicciones:
La primera versión de este encuentro apareció un día antes en el Chicago Daily Tribune. Como todos los españoles saben el juez Baltasar Garzón confió mucho en Jay Allen y en su descripción para justificar el plan preconcebido de exterminio que anidaba (hozaba, mejor) en el ánimo del general Franco. Y confió en concreto, como revela su auto, en el fragmento del diálogo que se abría con la sugerencia del periodista de que Franco tendría que matar a media España. Esta fue la versión del Chicago (28-07-1936)
"You will have to shoot half of Spain", I said. He shook his head, smiled and then, looking at me steadily: "I said at whatever cost." [«Tendrá que matar a media España», dije. Entonces giró la cabeza, sonrió y mirándome firmemente dijo: «He dicho que al precio que sea».]
Son conocidas en España entera las dudas acerca de he shook his head. Si se trató de "giró o sacudió la cabeza" o de "negar con la cabeza". Si fuera la segunda, qué duda cabe que el juez Garzón no tendría plan. La versión del News Chronicle (29-07-1936) confirma la segunda:
"Question: That means that you will have to shoot half Spain? General Franco shook his head, Disbelief: incredulidad" smiling disbelief, but said: "I repeat, at whatever cost." [Pregunta: ¿Significa eso que tendrá que fusilar a media España?" El general Franco negó con la cabeza, sonriendo incrédulamente, pero dijo: Lo repito: a cualquier precio.
Jay Allen por Luis Quintanilla

Antecedentes 

 

Antes de entrar en materia es preciso saber porque Franco concedió una entrevista a un periodista con unos antecedes tan subversivos.

Jay Allen vivía en Madrid en un piso de alquiler propiedad de Constancia de la Mora .Un dato poco conocido es que el marido de esta señora era Manuel Bolín, hermano de Luis Bolín. De quien más tarde se separó. Años más tarde De la Mora residió en la casa de los Allen en Nueva York.

Por lo tanto hay que tener presente que el casero de Jay Allen era la familia del Sr.Bolín. La familia Bolín y el Sr. Bolín conocían muy bien al Sr. Allen. Vivían a caballo de Málaga y Madrid.

Nada más comenzar la Guerra Civil, tan pronto como se enteró de la noticia del golpe, Jay Allen partió de Torremolinos a Gibraltar: “Sencillamente quería llegar a Gibraltar para averiguar qué sucedía y presentarme ante el News Chronicle, de Londres, que me había pedido que informara para ellos en el caso de que se produjera la anunciada rebelión[1]. También envió un cable desde Gibraltar a su antiguo periódico, el Chicago Tribune[2] “Empezó la guerra. Me gustaría cubrirla”. El Tribune respondió: “Cúbrala para nosotros”.

Allen estuvo transmitiendo desde Gibraltar sus crónicas desde el 19 de julio, hasta que el día 25 de julio recibió sorprendido la llamada de un oficial, que le indicaba que se le autorizaba para hacerle una entrevista en Tetuán al General Franco. Al día siguiente cogió el buque correo Gibel Dersa de Gibraltar a Tánger, y de allí se dirigió a Tetuán.

El 20 de Julio de 1936 Jay Allen sufre un incidente en La Línea, donde a punto esta de morir. Es tiroteado por los loyalists, (por confusión claro), y su aparición en todos los diarios del mundo de esta noticia es la razón que empuja a Bolín a permitir su entrevista con Franco.

Dejando aparte esta cuestión, hemos de expresar que en las alocuciones de radio en los últimos días de Julio de 1936 así como en las diversas entrevistas concedidas por Franco desde el 20 de Julio nunca se expresó en unos términos tan contundentes a los expuestos por el periodista norteamericano:
Cuando Jay le preguntó durante cuánto tiempo se prolongarían las matanzas ahora que el golpe había fracasado, Franco contestó: "No puede haber ningún acuerdo, ninguna tregua Salvaré a España del marxismo a cualquier precio". Cuando Allen replicó: « ¿Significa eso que tendrá que fusilar a media España?», un Franco sonriente respondió: «He dicho a cualquier precio»”
Es más, esta visión tan despiadada del General dada por Allen contrasta con otra: “En sus primeras entrevistas con el cónsul británico en Tetuán, Franco transmitió a Londres una imagen de líder prudente y sincero que aceptaba las dificultades y que se veía obligado a buscar aviones y ayuda en el exterior [3]”.

O Incluso en el propio manifiesto de las Palmas, difundido por Radio Las Palmas la madrugada del 18 de Julio y que posteriormente seria recogido por varios diarios canarios, el General Franco se expresa en términos antagónicos con las presuntas manifestaciones hechas al corresponsal norteamericano:
“…Justicia e igualdad ante la Ley os ofrecemos. Paz y amor entre los españoles. Libertad y fraternidad exentas de libertinaje y tiranía. Trabajo para todos. Justicia social, llevada acabo sin enconos ni violencias y una equitativa y progresiva distribución de la riqueza sin destruir ni poner en peligro la economía española.
Pero, frente a eso, una guerra sin cuartel a los explotadores de la política, a los engañadores del obrero honrado, a los extranjeros o a los extranjerizantes, que directa o solapadamente intentan destruir a España….”
En los dos libros escritos por el General Franco Salgado-Araujo[4], mano derecha de Franco, no hay una sola mención a Jay Allen pero es que además sobre esos días el primo del General expresa: “No hay que olvidar que Franco no dejaba de hablar ni un solo día desde el edificio donde estaban instalado los servicios de propaganda .Desde dicha dependencia se podía radiar con la máxima potencia y se le oía perfectamente en toda España y en el Extranjero”.

En la alocución día 24 expresa: “No cabe tregua en la lucha, que no vacile nadie por lejos o aparados que estéis; con nosotros va el bienestar y la paz de España, la familia, la religión y la patria; enfrente de nosotros está el comunismo de Moscú, con sus millones de seres sacrificados; esta Málaga y Almería con sus asesinatos, atropellos y bárbaros saqueos; esta la ruina total de España”.

La del 25 decía :“ Ya no hay duda para nadie , o con el comunismo y Moscú, sacrificando a España y a su civilización cristiana, o con los cruzados de una patria grande, poderosa y respetada … España quedará libre para siempre de esta horrible pesadilla que ha decidido al honrado obrero español a ejecutar inconscientemente los designios de Moscú [5]

Debemos traer a colación esta cuestión pues una de las aficiones favoritas de Jay Alley, en el Hotel Santa Clara de Torremolinos, era interceptar "y quien sabe si enviar" emisiones de radio de buques militares y emisoras nacionales y extranjeras. Con toda seguridad en aquellos días de finales de Julio Jay Allen puso las orejas junto a su emisora de radio y tuvo en cuenta estas alocuciones del General Franco para hacer la entrevista en Tetuán. Posteriormente, y como dato anecdótico, añadimos que Jay Allen regalaría un transistor a su compañero de diario Gerald Brenan.

A mayor abundamiento y contrariamente a lo expresado por Jay Allen, Franco declara al corresponsal luso del Diario de Lisboa Felix Correia:
No es ésa mi intención. Como se trata de una lucha entre españoles, aunque por un lado se encuentren muchos malos patriotas, envenenados por falsas promesas de paraísos imposibles, deben evitarse los grandes combates, como se debe evitar el bombardeo de la capital, donde tantos cientos de miles de personas están con el alma y con el corazón con nuestro movimiento. Así pues, es preferible estrechar el cerco de tal manera que el hambre, la sed, la rebelión interna, el pánico y la convicción de la derrota inevitable lleven al Gobierno y a sus cómplices a la rendición. Por lo demás, trataremos de castigar severamente sólo a los responsables directos e indirectos de tantos crímenes y abusos, que van desde el destripamiento de mujeres a la quema de personas vivas y al fusilamiento de niños.
Los otros, las gentes humildes que han sido y están siendo envenenadas, como están envenenadas y engañadas cuando comprendan su trágico error serán nuestros valiosos e imprescindibles colaboradores en la gran obra nacional. Quitando a éstos, al gobierno de Madrid sólo lo defienden algunos oficiales indignos que, en su mayor parte, habían sido expulsados por el Tribunal de Honor —que no pecaba de exceso de rigor— y otros cargos que no se sublevan únicamente para que no los asesinen, como hicieron en los cuarteles de Madrid y Barcelona, y que están ansiosos de poder colaborar con el movimiento nacional pasándose a nuestras filas[6]
Vemos que la obsesión de Francisco Franco, en todo caso, es la lucha contra el comunismo y sus dirigentes, no la lucha contra el pueblo, el español. Así en la entrevista concedida al “jornalista” portugués José Augusto Dos Santos del Diario de Noticias podemos leer: “Se trata de salvar a España del Comunismo y crear una nueva España fuerte, respetada y libre construyendo una justicia social sin lucha de clases[7]

Jay Allen no fue el primer periodista extranjero que entrevisto a Francisco Franco


Pero es que a todo lo dicho hay que sumar que pese a lo que expresen historiadores tan “prestigiosos “ como Paul Preston o Francisco Espinosa Jay Allen no fue el primer periodista extranjero que entrevisto a Francisco Franco[8]. Si hubieran hurgado un poco en la hemeroteca hubieran descubierto que fue realmente Cornelius James Murphy, representante de la agencia británica Reuters en Ceuta, quien entrevistó por primera vez (¡¡ Siete días antes que Jay Allen!!)al General Franco el 20 de Julio de 1936. En esta entrevista el General expresó:

“Nuestro plan está avanzando con una exactitud matemática. Nuestro movimiento eclosionó en el momento oportuno. Ahora estamos preparando las operaciones para acabar con los focos menores de los comunistas.

La situación a bordo de determinados barcos de guerra ha demostrado la intensidad de la propaganda comunista en la marina y muestra lo necesario de una acción rápida y enérgica. De lo contrario la civilización sufrirá un serio revés.

La moral de las tropas del Protectorado es espléndida a juzgar por el calor con que el ejército indígena se ha ofrecido a servir a la causa de la Nación protectora.

La amenaza hecha por ciertos navíos, en las que las tripulaciones se amotinaron, de bombardear Ceuta, fue rechazada .Entre esos navíos se encuentran un petrolero ruso con dos cañones. Este hecho demuestra hasta qué punto fuimos traicionados por los exministros y como estos se inclinaron a recibir órdenes de Moscú. Los intereses de España son los únicos en juego y nuestras trompetas retumban a través del Estrecho de Gibraltar” (Entre otros periódicos esta noticia se publicó en Diario de Lisboa 21/07/1936, The Age 22/07/1936 y The West Australian 22/07/1936).

A esta entrevista hay que sumar otra realizada por el periodista francés de L´Intransigeant Jean D´Esme [9]. Como veremos a continuación la entrevista concedida al corresponsal del “L´intra" el 24 de Julio de 1936 no tiene desperdicio. Esta no sería la última vez que Jean D´Esme entrevistaría al General Franco ya que lo haría en el Palacio de los Golfines de Arriba de Cáceres el 30 de Agosto de 1936[10].

Debido a la tergiversaciones, deformaciones y recreaciones que hace Jay Allen de su conversación con Franco, este periodista va a estar desde entonces en el punto de mira de los servicios de propaganda de los rebeldes .En el New York Post de fecha 08 de Marzo de 1937 el periodista George Seldes, afirma que las estaciones de radio de Franco, habían sentenciado de muerte a los corresponsales del News Chronicle, evidentemente se trata de Jay Allen.

Paul Preston añade que: “A finales de octubre de 1936, cuando unos periodistas anglosajones [11] cruzaron las líneas, los llevaron delante de Franco en Salamanca. Al mirarlos, el Generalísimo dijo: «No, no es él. Él que busco es más alto»[12]”.

Un oficial del Cuartel General de Franco en Tetuán comento al cónsul americano en Tánger que si Jay Allen era localizado sería pasado por las armas. En una entrevista concedida por Jay Allen a un diario norteamericano en 1939 habla sobre el conflicto español. Es curioso que en esta interviú no mencione “su viaje a Badajoz”. Pero centrándonos en la cuestión que hoy estamos estudiando Jay Allen expresa: “Él predijo que si Franco seguía arrasando y masacrando, y si su movimiento no tenía ningún contenido constructivo, él no podría gobernar España más de seis meses. Franco leyó esta entrevista con furia y amenazó con fusilar a Allen si alguna vez era localizado en el territorio Rebelde[13]”.



La entrevista que concedió Franco a Jean D'Esme


El parecido entre la primera entrevista a Franco de Jean D´Esme y la posterior de Jay Allen es más que sorprendente y desde luego que le tuvo que servir de base para escribir el reportaje sino no se explican las asombrosas “similitudes” que existen entre una y otra aunque en ningún caso Jean D´Esme hace referencia a que Franco ¿Tendría que matar a la mitad de España?.Veamos que escribió el corresponsal de L´Intransigeant:
El Intransigeant en el Marruecos Español
El gobierno, prisionero de los extremistas, está incumpliendo la ley .Declara el General Franco a nuestro enviado especial Jean D´Esme
Tetuán, 24 de Julio (1936). En el Alto Comisionado, entre la multitud de funcionarios que toman notas, vienen con órdenes y se van a sus puestos... en medio de un bullicio, en el Estado Mayor, hay una procesión constante de mensajeros en la fiebre de la gran colmena militar.... Rodeado de oficiales y vestidos con uniformes de todos los cuerpos, acabo de ser recibido por el General Franco
Son las nueve de la noche
Entro en la gran sala privada del General y espero unos minutos. Es una habitación grande y luminosa, con un gran tapiz azul oscuro adosado a la pared que representa a los nativos de la ciudad de Tetuán. En la pared opuesta a la ventana esta colado un inmenso retrato del diplomático español que firmó el tratado de Algeciras
Sillas aquí y allá y en un rincón un órgano.
La puerta se abre .El General Franco entra rápidamente y me tiende la mano. Se trata de un hombre joven con una frente ancha rematada con un pelo ya canoso. La cara redonda de rasgos delicados y de luminosos ojos marrones. La cara es muy dulce de una delicadeza casi femenina si la barbilla y la mandíbula no fueran netamente viriles con una expresión de energía y de voluntad decidida.
LAS CAUSAS DE LA REVOLUCION
En un francés más que correcto, el General me dice:
Franco: Hágame las preguntas que desee que yo le responderé sin rodeos
D´Esme, yo pregunto ¿Cuáles son las causas profundas por las que ha estallado el movimiento?
Sin dudarlo, me dirige la mirada y responde:
Franco: La situación en España estaba volviéndose más tensa. El nuevo gobierno del Frente Popular es prisionero de los extremistas y no está cumpliendo la ley. Yo mismo, en Canarias, oí al Gobernador Civil declarar desde un balcón a la multitud:” La ley ha dejado de aplicarse “En nuestros pueblos, han desafiado a la constitución, el gobierno había nombrado alcaldes comunistas, incluso en lugares en los que ningún votante votó por los Comunistas. En las ciudades la situación del pueblo es terrible. La tiranía roja oprime la nación en beneficio de un puñado de especuladores. El mismo ejercito se está viendo contaminado por la propaganda comunista, tenemos el ejemplo de la marina .Afortunadamente el resto del ejercito goza de buena salud y el virus no se ha inoculado. Una pandilla de asesinos, de parte del gobierno, organizó los asesinatos de los hombres que podrían perturbar sus sueños .Esta situación se tenía que terminar.
Y con un gesto ostentoso el General parece que estuviera barriendo con todo eso
LA PREPARACION DEL MOVIMIENTO FUE MUY RAPIDA
Jean D´Esme, Planteo la segunda pregunta:
¿Cuál fue el hecho que puso en marcha su acción?
El General Franco mueve la cabeza:
Franco : No podíamos esperar o posponer las cosas debido a que tres meses más tarde llegaban los nuevos reclutas que hubieran precipitado la desintegración del ejército. Para preparar este acontecimiento nefasto habían apartado del mando a todos los oficiales que gozaban cierto prestigio entre la tropa. Además ninguna fecha precisa había sido fijada .La preparación misma del movimiento fue muy rápida. Apenas había durado dos meses. Tan sólo algunas reuniones entre los principales mandos del ejército y vimos inmediatamente que todos estábamos de acuerdo. El movimiento espontáneo se desató en Melilla pero podría haberse iniciado en cualquier otro lugar. Ya no teníamos una hora que perder.
Un silencio durante el cual el General Franco medita con la mirada perdida.
ESPAÑA NO PUEDE MORIR
Una pregunta más.
Jean D´Esme ¿Con que fuerzas cuentan?
La respuesta surge de inmediato
Franco: En la fe que está en espíritu del cuerpo de oficiales, de su patriotismo innato, el prestigio de los grandes líderes del ejército y las lecciones de nuestro pasado que dejan claro que España no puede morir. Después, la fuerzas de nuestras tropas y su lealtad
Otra cuestión, Jean D´Esme ¿General cuando todo haya terminado, cuando se restauré el orden, qué es lo va hacer?, ¿Qué régimen va a instaurar?
LOS PROYECTOS DEL GENERAL FRANCO
Sin ninguna duda, el General Franco responde de forma reflexiva
Franco: Tengo la intención de restaurar primero la ley. Volver a la normalidad .A continuación, vamos a basarnos en el orden y la libertad y no en el libertinaje, la anarquía y la tiranía - Las circunscripciones elegirán una asamblea Constituyente para establecer una nueva Constitución
Jean D´Esme: ¿Una dictadura o un régimen parlamentario?
El General Franco sonríe
Franco: Yo no sé nada… pues será esta Asamblea Constituyente quien decidirá. ¿Cómo puedo yo prejuzgar esta decisión?
Jean D´Esme: Una última cuestión ¿General, va Usted a viajar a España para ponerse al frente?
El General Franco, se levanta, cruza el salón y se pone delante de mí y me dice de forma breve.
Franco: Si, yo estaré pronto en España
Jean D´Esme: ¿Va a tomar el mando de las operaciones?
El General con un gesto de imprecisión
Franco: Ya veremos.
Me estrecha la mano, y gana rápidamente la puerta, antes de salir me lanza un saludo amistoso[14]”.

Conclusión 

 
Como vemos una historiografía poco escrupulosa con el estudio de las fuentes primarias dio pábulo a una “sospechosa entrevista “en la que el General Franco tiraba piedras contra su propio tejado. El artículo de Jay Allen es un perfecto ejemplo de cómo un periodista militante y de combate introduce en una entrevista real un testimonio o parte de un testimonio, en este caso del General Franco, que es pura y simple invención.

Le confiere, por si fuera poco, un toque dramático y tremendista. Frases como “¿Eso significa que tendrá que matar a la mitad de España? El general Franco sacudió la cabeza con sonrisa escéptica, pero dijo: "Repito, cueste lo que cueste" así lo confirman. Con este ardid tiene la pretensión de hacer pasar por real la parte de la entrevista construida en su imaginación y a fe que casi lo consigue. Es palmario que en la entrevista se mezcla lo real con lo inventado. Así Allen acomoda la interviú a su gusto e ideología partidista para dar una visión, su visión, de cómo tenía que valorar la opinión publica internacional al General Franco además de mostrar una patente animadversión personal hacia su figura.

No hay que olvidar que Jay Allen fue un simpatizante del Frente Popular antes, durante y después de la Guerra Civil .Su única intención fue posicionar a la opinión pública internacional en contra del bando nacional y en este contexto hay que entender la publicación de este reportaje. Si Robert Capa, el famoso reporter gráfico, escenificó la Muerte de un Miliciano podemos asegurar que Jay Allen escenificó su entrevista a Franco .En ambos casos estamos presentes ante una simulación con un claro objetivo político propagandista[15]. Como acertadamente ha expresado el profesor el profesor J.M. Susperregui: “la foto de Capa fue una escenificación, algo impropio de un fotógrafo de prensa que está obligado a ajustarse a la realidad y no a inventársela[16]”. También podía aplicarse el cuento a quien ha sido calificado de “probablemente el corresponsal mejor informado de ambos bandos[17].


[1] Paul PRESTON, Idealistas bajo las balas, Madrid:Debate, 2007, 358.
[2] William FULTON, “Tribune Checks Files On Former Aids Turner Foes”, Chicago Tribune, 24-mayo-1942, 3.
[3] Enrique MORADIELLOS, Christian LEITZ, Gerald HOWSON, Helen GRAHAM, Christopher EALHAM, Paul PRESTON, La república asediada: Hostilidad internacional y conflictos internos, Barcelona: Ediciones Península, 1999.
[4] Francisco FRANCO SALGADO-ARAUJO, Mis conversaciones privadas con Franco, Barcelona, Planeta, 1976; Mi vida junto a Franco, Barcelona, Planeta, 1977.
[5] Francisco FRANCO SALGADO-ARAUJO, Mi vida junto a Franco, ob. cit., 174ss.
[6] Felix CORREIA, “El general Franco expone al Diario de Lisboa los antecedentes, los motivos,la oportunidad y los fines de la revolución”, Diario de Lisboa, 10-agosto-1936.
[7] Jose Augusto DOS SANTOS, Jornal de um correspondente da Guerra em Espanha, Lisboa: Empresa Nacional de Publicidade, 1936, 19-22.
[8] “Un periodista bien informado. La entrevista con Franco fue la primera que concedió el general rebelde a un corresponsal extranjero” http://www.hoy.es/prensa/20070429/sociedad/periodista-bien-informado_20070429.html
[9] Seudónimo del vizconde Juan María Enrique d' Esmenard (Shanghai, 27-septiembre-1894 – Niza, el 24-febrero-1966)
[10] Antonio Manuel BARRAGÁN LANCHARRO y Moisés DOMÍNGUEZ NÚÑEZ, http://www.chdetrujillo.com/wp-content/uploads/2010/7_algunas_notas.pdf
[11]  Dennis  Weaver, Hank Gorrell y James Minifie
[13] The Vassar Miscellany News, 34 (1-marzo-1939) 1 y 2.
[14] L´Intransigenant, 25-julio-1936, 3.
[15] Ambos llegaron a coincidir y convivir juntos durante algunos días en España a finales de Abril de 1937 (La vida y la época de Robert Capa, Capitulo 6, Sangre y champán) .
[16] http://www.secretolivo.com/index.php/2011/09/05/la-vida-de-un-miliciano/ Respuesta del Sr. J.M. Susperregui al Sr.Fernando Penco.
[17] Paul PRESTON, Idealistas…, ob. cit., 349. La idea no es ni nueva ni original pues ya había sido planteada por el compañero de penurias de Allen en España John T. Whitaker: “Jay Allen had been the first correspondent to interview Franco and he had generally proved himself the best informed journalist in Spain”, Prelude to World War. A witness from Spain, Foreign Affairs, Vol. 21, n.º 1, octubre-1942 y en su libro We cannot escape history, Nueva York: The Macmillan Company, 1943, 113.
Moisés Domínguez Núñez

sábado, 9 de noviembre de 2013

ANTONIO MANUEL ARRABAL MAÍZ: 75 aniversario del bombardeo de Cabra (Córdoba)


A las 6,27 de la mañana tres bombarderos pesados Tupolev Sb-2 Katiuska despegan de su base murciana de Cuevas del Reíllo con la misión de bombardear el centro de la ciudad (según se verifica en el parte de operaciones de la fecha). Llevan en sus bodegas seis bombas de 250 kg y12 de 15 kg. Toman rumbo Iznalloz y penetran en el espacio aéreo enemigo hasta alcanzar la ciudad de Cabra a las 7,30. En el centro urbano dejan caer su mortífera carga, alcanzando de lleno el mercado de abastos, repleto de gente, donde mueren en el acto 38 personas, todos civiles. Podría haber sido aún peor la masacre, de no ser porque se había cancelado el reparto de patatas ese día y la afluencia había disminuido. Días después, de resultas de las graves heridas, fallecen 26 personas más que habían sido alcanzadas en el mercado.

En formación en ala, los Katiuskas van soltando de las bodegas las bombas en tres salvas. El siguiente escenario de la tragedia es la Plaza Vieja, donde explotan dos bombas de 250 kg, destruyendo también una manzana entera de edificios de una calle colindante. La matanza es brutal, pero sus efectos habrían sido mayores si las clases en el destruido parvulario de las Escolapias hubieran comenzado unos minutos antes. En el barrio obrero de la Villa las modestas viviendas apenas han resistido los impactos. Afortunadamente, una bomba de cuarto de tonelada no hizo explosión (fue hallada casualmente en unas obras hace cinco años). Los tres aviones salen rumbo a Lucena después de haber realizado el bombardeo a placer. No en vano, la ciudad de Cabra había sido objeto de tres minuciosos reconocimientos aéreos en menos de una semana.

Las ciudades de Guernica y Cabra quedan hermanadas en el dolor por haber sufrido los dos bombardeos más emblemáticos de la Guerra Civil. Y ello no sólo por lo similar de la cifra de muertos, sino porque ambas operaciones fueron usadas en su momento por los medios de propaganda de ambos bandos para denunciar las tropelías de un enemigo que bombardeaba criminalmente a la población civil. Sin embargo, la suerte de las denuncias fue dispar. Mientras el bombardeo de Guernica y su destrucción parcial como consecuencia de los incendios fue esgrimido en los Parlamentos británico y francés como prueba de los desmanes del ejército de Franco, el bando nacional no supo sacar partido propagandístico del de Cabra, en un momento crucial para su posición internacional ante las grandes presiones diplomáticas franco-británicas. Y ello a pesar de los múltiples intentos por darle difusión internacional (gestiones en el Vaticano, prensa internacional, Cruz Roja Internacional, Sociedad de Naciones). Transcurrido un mes del bombardeo, ni la prensa afín le dedicaba ya unas líneas.

Las conexiones entre ambos bombardeos van más allá, pues los argumentos esgrimidos por la República para denunciar lo abominable de la acción sobre Guernica, son precisamente los que podían argüirse en el caso de Cabra. Se dijo que Guernica no era objetivo militar, mientras que Cabra sí lo era. Esto es rotundamente falso. Cabra no tenía interés alguno. Otra cosa es que, en el contexto de las postrimerías de la Batalla del Ebro y los prolegómenos de la Campaña de Cataluña, el ejército de la República necesitase imperiosamente obligar a la aviación franqiuista a detraer medios aéreos para guarnecer las poblaciones del sur. Téngase en cuenta que en los días previos al ataque a Cabra, se bombardean otras poblaciones del sur cordobés con un elevado balance de víctimas, lo cual excluye que el bombardeo a Cabra sea un hecho aislado, sino que hay que enmarcarlo en un amplio operativo estratégico de distracción . Por tanto, a diferencia del de Guernica, el bombardeo de Cabra no es de carácter táctico, pues el interés militar de la ciudad cordobesa es nulo, sino más bien estratégico. En Cabra no había concentraciones de tropas, ni instalaciones o infraestructuras militares. Sólo era una ciudad de la retaguardia lejana a la que le cupo el triste honor de convertirse en el Guernica de la Subbética.

El Bombardeo de Cabra, el Guernica de la Subbética

viernes, 25 de octubre de 2013

VALENTINA ORTE: Mosén Arnal: su suplicio y otras reflexiones



Es ésta una frase que creo podría definir muy bien la peripecia vital del personaje que les voy a comentar: Mosén Jesús Arnal Pena, natural de Candasnos (Huesca);  en los terribles días de julio de 1936, párroco de un pueblecito en pleno Pirineo oscense, que  hacía honor a su nombre, “Nido de Águilas”, es decir, Aguinalíu.

Mosén Jesús Arnal era un cura moderno. Llegó al pueblo vestido con un mono de trabajo a lomos de una motocicleta lo que causó sensación entre los vecinos. Al cabo de poco tiempo, se compró también un coche que fue de los primeros que se vieron por la zona. También se hizo con un aparato de radio (ingenio poco habitual en la época), a través del cual le llegaban las preocupantes noticias del deterioro de la coyuntura política en España. Fue así como se enteró del levantamiento militar del 18 de julio de 1936 y enseguida se percató de la gravedad de la situación y del peligro que corría su vida.

El día 22 de ese caluroso mes de julio se trasladó con su Peugeot al vecino pueblo de Torres del Obispo para entrevistarse con los párrocos, a los que no consiguió convencer de su preocupación y que luego pagaron con sus vidas su exceso de confianza. Mosén Jesús se mantuvo muy alerta en su Aguinalíu, y cuando el día 27 vio desde la iglesia parroquial, situada en lo más alto del pueblo, acercarse por la carretera un coche del que después salieron varios hombres armados, le faltó tiempo para, tras avisar a la señora María ̶ su casera ̶   del lugar donde lo encontraría, dirigirse a toda prisa a la sierra que, como buen cazador, conocía ya a la perfección.

Allí se encontró con el párroco de Olvena, don Antonino Ferrando, que también había tenido que huir de su pueblo y buscar cobijo en la misma sierra. Tras bajar de nuevo a Aguinalíu y ser informados de la gravedad del asunto y de la casi segura vuelta al lugar de los milicianos, decidieron volver a esconderse en los montes que se extienden entre los pueblos de Aguinalíu y Estadilla. Pasaron unos días refugiados en una cueva, pero, cuando la señora María les dijo que se sentía vigilada y ya no podía llevarles más víveres, decidieron ir a Estada, donde mosén Ferrando tenía un sobrino miembro del Comité y de quien esperaban recibir protección. Se llegó primero a la casa don Antonino y unas horas después fueron a buscar a don Jesús. El cuadro que éste se encontró fue desolador: Las mujeres de la casa y mosén Ferrando llorando y los demás, nerviosos y excitados. Según refiere en sus memorias[1], al preguntar qué sucedía, le contestaron que las cosas estaban muy mal para los sacerdotes. Uno de los sobrinos le dijo:
Es que…mire usted, le seré sincero. Hay consignas para que no se respete a ninguno de ustedes y esto es un gran compromiso para mí, por ser del Comité. Para guardar a mi tío, tengo excusa, por ser de la familia. Pero, la verdad, usted no podrá quedarse aquí, y créame que lo siento. Quisiera hacer algo por usted, pero me comprometo demasiado”. “No se preocupen ̶  contestó mosén Jesús ̶ , que no quiero ser motivo de compromiso para nadie. Creo que podré arreglarme solo. La ayuda de Dios no ha de faltarme.
Nada tenía decidido sobre la ruta a seguir. Salió por la carretera de Estadilla y llegó a Barbastro. Llegado a la ciudad del Vero, adoptó un lenguaje y al cabo de unos días también una vestimenta más apropiada para sus intenciones, de modo que se hizo pasar por un miliciano enrolado en la sección de transportes; es decir, trabajó como chófer. De su estancia allí nos dejó un relato de lo ocurrido en la noche del miércoles 29 de julio:
A la hora de cenar nos reunimos en el comedor unos cuantos conductores  y un grupo de los dedicados al asesinato. Precisamente era el grupo que con tanto empeño como odio me estaba buscando.
̶ ¡El cabrón del cura de Aguinalíu se nos ha escapado y no podemos dar con él! ̶ decía uno de ellos.
¿Cómo pude conservar la serenidad? ¿Es que mis nervios en la adversidad se habían convertido en acero? No lo sé y aún hoy no lo comprendo, y mi atrevimiento llegó a más, tomando algo de parte en la conversación a fin de no traicionarme. Incluso llegué a ridiculizarles por su incompetencia por no saber encontrar “al Curazo” de Aguinalíu. ¡Tan cerca que lo tenían!. Sentábase a mi derecha un escorpión con forma humana, cabellos rojo-panicera, lleno de pecas y picado de viruela. Si la cara es el espejo del alma, forzosamente la tenía muy fea y muy negra. Me pareció el peor de todos, si fuese posible un peor dentro de aquel grupo de alacranes.
Cenaba con el mosquetón entre las piernas y siempre que hablaba lo acariciaba. ¡Hoy ̶ decía ̶ te has cargado a tantos! ¡Hoy ha caído un pescado gordo! ¡Hoy ha caído Moncasi![2]
Y continuando las palmaditas al mosquetón, añadía: ¡Buen día hoy, amigo, y aún te espera más trabajo!. Terminada la cena se levantaron primero los del grupo, y uno de ellos arrojó un puñado de billetes sobre la mesa, diciendo: Esto para los chóferes, para que se corran una juerga esta noche.
Dándose cuentadel gran peligro que corría, decidió escapar de la ciudad. Andando por la noche y escondiéndose durante el día, llegó primero a Selgua y a Monzón y se dirigió después hacia Candasnos, lugar donde había nacido, donde residía su familia y donde esperaba encontrar protección y apoyo. Pasando calor, sed y hambre, llegó hasta las puertas de Pomar de Cinca y, atravesando por la noche el barranco del Clamor, desorientado a ratos y con el cuerpo lleno de rasguños y arañazos, logró alcanzar los alrededores de Estiche. Allí, encontró trabajando en el campo a antiguos conocidos que le informaron de la situación relativamente tranquila que reinaba en el pueblo y que Timoteo Callén, viejo amigo suyo, era el jefe del Comité local. No obstante, tomó precauciones y, escondido entre la leña de un carro, entró en el pueblo. No iba descaminado en sus temores, porque, aunque el Comité de Candasnos había respaldado a su párroco, éste, mosén Félix Antonio Launed Carreras, natural de Albalate de Cinca, había sido fusilado en Fraga el 23 de julio.

Enterado de su presencia, enseguida se presentó Timoteo Callén en su casa familiar, dispuesto a salvar a su amigo a toda costa, incluso proponiéndole hacerle un carnet de la CNT-FAI con fecha de 1930. Uno del Comité, muy radical, no pensaba igual y, aprovechando una ausencia de Callén, detuvo a don Jesús. En cuanto Timoteo volvió al pueblo, excarceló al sacerdote y lo tomó bajo su protección e impidió de ese modo que milicianos incontrolados llegados desde Barcelona pudieran poner en peligro su vida. Los ácratas seguían con fijeza la idea de asesinarle. Para contrarrestarles, llegó a sacar a Arnal al balcón central del Ayuntamiento de Candasnos, con todo el pueblo congregado en la plaza, para conocer por boca del mismo pueblo y como si de un juicio popular se tratara, la opinión de éste sobre el futuro de su amigo. Sin pretender caer en irreverencia, a mí me recuerda el juicio al que Pilato sometió al otro Jesús, al Gran Jesús. Afortunadamente para mosén Arnal aquí el vecindario no gritó:¡Crucifícale, crucifícale!.Todo el pueblo unánimemente exigió respetar su vida, claro que, como cuenta la propia víctima, Callén manejó muy bien el asunto: “Como los individuos peligrosos eran muy pocos, por precaución y con mucha vista, fueron rodeados por los más adictos a mi persona”.

Pero los partidarios de liquidar a todos los curas volvieron a la carga. Se presentaron en grupo mucho más numeroso de milicianos armados con la intención de “llevarlo a declarar a la Comarcal” lo que, en realidad, significaba, como en tantos otros casos, que le asesinarían en cuanto saliesen del pueblo. Cuando subían por las escaleras en busca del sacerdote, Timoteo les apuntó con su arma amenazando con dispararles. Ante esta firme actitud, desistieron, pero Callén le expuso claramente que solo podría salvarle si iban a hablar con Durruti con quien le unía una gran amistad. Fue primero Callén a hablar con el jefe anarquista el cual asombrado le pregunta: ¿Verdaderamente tienes deseo de salvarle?. Pues mira Callén, para seguridad absoluta no veo más que una solución: que le traigas a la Columna. ¿De acuerdo?

Durruti, como anarquista que era, no acababa de entenderlo: si se perseguía al sacerdote por el hecho de serlo, ¿por qué no se le iba a asesinar? Como a tantos otros, naturalmente. El mismo párroco de Bujaraloz, (el pueblo donde  el jefe anarquista asentó su cuartel general), don Damián Jesús Franco Pallás fue asesinado allí mismo, en el mes de septiembre o al joven de 16 años Ángel Caro Andrés, acusado de ser falangista, a  quien, aunque en un primer momento pudo salvar en virtud de su edad, al final, las hordas de Tauste acabaron con su vida y le quemaron en Pina de Ebro. Ante las furias anarquistas absolutamente desatadas, ni siquiera Durruti, jefe de gran predicamento ante sus tropas, tenía fácil proteger la vida de nadie y menos la de un sacerdote, en aquél ambiente que él mismo había contribuido a crear. Ello le planteaba un grave problema: no podía enfrentarse abiertamente a sus milicianos pero, por otra parte, lo que él consideraba un deber de amistad con su gran amigo Timoteo Callén, le obligaba a satisfacer su petición.

Quedaron al día siguiente y, puntualmente  estuvieron Timoteo y don  Jesús. Buenaventura había encontrado la solución. Fueron cordialmente saludados y don Jesús recuerda que se dirigió directamente a él diciéndole:
̶  Bueno, y tú, ¿qué prefieres? ¿Irte a casa o quedarte en la Columna?
̶  ¿Es que tengo derecho de opción?
̶  Mira, te seré sincero. Si te marchas, alguno de esos grupos incontrolados te matarán, porque no siempre tendréis la misma suerte; y si te quedas, yo respondo de tu seguridad porque estarás bajo mi absoluta protección”.
Falto el líder ácrata de personas preparadas para menesteres administrativos, encarga al recién llegado llevar la estadística y el papeleo del personal de la columna de milicianos. No fue exactamente secretario[3] de Durruti, no pasó de escribiente en su puesto de mando, aunque alcanzara en poco tiempo una posición de cierto relieve gracias a su formación, superior con mucho, a la de la gente que le rodeaba. En sus memorias afirma que tampoco fue su consejero o confidente, entre otras razones porque “Durruti no era hombre que se dejara manipular ni tolerase soplones. Mis relaciones con él, sin ser nunca íntimas, se cimentaron en el mutuo respeto a nuestras ideas, tan opuestas como legítimas. Me trató a distancia pero con deferencia y yo le correspondí con lealtad, pues nunca olvidé su generoso comportamiento conmigo en situaciones por demás delicadas”.
Muy pronto se gana don Jesús la confianza del anarquista, quien le encarga, además de las burocráticas, otras tareas de importancia, como, por ejemplo, acabar con la corrupción que se había apoderado de la ciudad de Lérida, donde algunos confiscaban bienes de forma fraudulenta en nombre de la Columna[4]. En otra ocasión cuenta mosén Arnal que el jefe anarquista se coló una mañana en su despacho con un humor de mil diablos:
- ¡Esto de las mujeres en la Columna se tiene que acabar ya mismo! De lo contrario nos vamos a quedar tú y yo solos para contarlo.
- Me parece una gran idea; tardía, pero buena- aprobé. Lo que no entiendo es que nadie cayera en la cuenta de que admitir mujeres entre los milicianos tendría estas consecuencias.
- ¡Ya estamos con la retórica! Lo hecho, hecho está. Ahora a lo que vamos es a arreglarlo para siempre y vas a ser tú quien intervenga.
- ¿YO? - le pregunté asombrado- ¿No te parece que un cura manejando putas no es lo más propio? ¿Por qué no lo encargas a otro más metido en asuntos de faldas? ¿O es que quieres emplearme para catequizarlas?
-Déjate de coñas, que la cosa es muy seria. Te encargo a ti  porque lo harás mejor que nadie y con más discreción.
- ¿ Y qué hay que hacer ?
- Habla con la gente de Transportes y manda todos los vehículos disponibles a las centurias. Que recojan a las milicianas, sin dejar ni una; que las lleven a la estación de Sariñena y que las facturen a Barcelona en vagones precintados. ¿Lo oyes bien? ¡Precintados!
La orden se cumplió al pie de la letra, pero fue un fracaso. No habían pasado quince días cuando volvieron a aparecer mujeres en las centurias, quizás las mismas que habíamos pasaportado y con las mismas o más ganas de "distraer" al personal: Es cierto que sus estragos fueron menores que antes, no porque faltara materia prima, sino porque la gente estaba ya entrenada en el uso de artilugios profilácticos y, habiendo desaparecido el lazareto de Bujaraloz, no tenía el menor interés de dejarse cazar por la enfermedad. La verdad fue lo que relato; lo viví muy de cerca”[5].
Una de las numerosas anécdotas que vivieron juntos  destaca por el sorprendente respeto y sensibilidad con que Durruti trató a Arnal. Un día entró en el despacho de don Jesús con un paquete en las manos que contenía un regalo para su secretario. Cuando éste desenvolvió el paquete su sorpresa fue mayúscula al ver que contenía nada más y nada menos que aquello que más apetecería el sacerdote. Una espléndida Biblia escrita en latín. Bien es verdad que, con toda seguridad, procedería de un robo, pero al menos, se agradece la delicadeza del anarquista al valorar, tanto el libro en sí  como lo que supondría para su secretario, porque con ello evitó que la magnífica obra fuera quemada en la plaza pública como desgraciadamente ocurrió con tantos otros libros sagrados, imágenes, retablos e iglesias enteras.

Un mes llevaba don Jesús trabajando en las oficinas como secretario y protegido de Durruti. Mantenía buenas relaciones con todo el mundo, si bien, solo unos pocos conocían su condición de sacerdote, porque, a la premeditada persecución a los miembros de la Iglesia, por el sólo hecho de serlo,  se añadía que eran tenidos por colaboracionistas activos con el enemigo, con el Ejército nacional. A este respecto cuenta que un día se le presentó el Delegado General de Abastos para el interior de la Columna, un tal Pascual, con el que mantenía buena amistad, quien con gran prudencia y sigilo le pidió una autorización para registrar tres casas de Bujaraloz porque estaba seguro de que en una de ellas estaba escondido el cura de Candasnos, el cual junto a otros dos y desde un coche habían hecho señales a los nacionales indicando el cruce de carreteras.
No te empeñes Pascual, le dije, en ese coche no iba el cura de Candasnos. Él fue muerto en los primeros días de la guerra. –No se trata propiamente del cura de Candasnos, contestó, sino de uno que es hijo de Candasnos. Para más detalles te diré que es el de la Central de Teléfonos. Dame la autorización que te pido y dentro de un rato lo tendrás aquí.
-Mira Pascual, insistí. Ése que dices soy yo. Ya ves que no podía ir en ningún coche ni estoy escondido en ninguna casa de Bujaraloz . (Se podrá decir que no hizo ostentación de su condición de sacerdote, pero no que renegara de ello).
Cuando Durruti con algunos de sus hombres fue enviado a reforzar la defensa de Madrid, mosén Jesús continuó en la columna en el frente de Aragón y siguió disfrutando de la protección de los nuevos mandos. La muerte del jefe anarquista dejó a mosén Jesús en una difícil situación, pero a la postre sus temores sobre la pérdida de la protección de los nuevos mandatarios de la columna resultaron infundados y el cura de Aguinalíu siguió entre las filas anarquistas hasta el final de la contienda cuando las fuerzas anarquistas recularon hacia Fraga. Allí sufrieron un severo bombardeo y se vieron obligadas a cruzar el río Segre, situándose lo que quedaba de la 26 división en la localidad leridana de Artesa. Poco después retrocedieron hasta la población de Suria, lugar que fascinó a Jesús Arnal y donde pasó una temporada inolvidable, hasta que una de las mozas del pueblo, llamada Neus, se enamoró de él y a quien, sin descubrir nunca su verdadera identidad, tuvo que apagar las ilusiones para evitar falsas esperanzas y no traicionar su propia condición sacerdotal.

La desbandada final en la derrota militar llevó a lo que quedaba de la división hasta Puigcerdá y de allí a la frontera francesa. Mientras la mayoría de sus compañeros empezaba un exilio sin retorno, mosén Arnal decidió tramitar de inmediato su regreso a España. Su despedida de algunos amigos, sobre todo de su apreciado Ricardo Rionda "Rico", fue muy emotiva, pero el cura volvió a nuestro país por Irún, para ser conducido al campo de prisioneros de la Merced en Pamplona.

Allí tras los controles y  comprobaciones de rigor, verificaron que, en contra de cuanto se había dicho, no era un sacerdote desertor, que no había abandonado el sacerdocio y que no estaba imbuido por las ideas anarquistas; que más bien se consideró como un refugiado en las filas enemigas y nunca como un colaborador a su causa y que se aferró a dos principios en su vida: no traicionar sus convicciones y ser leal a quienes le daban protección. No se le pudo acusar de nada. Además los vecinos, tanto de Candasnos como de Aguinalíu informaron favorablemente, y también fue avalado por las nuevas autoridades de Candasnos y por distintas jerarquías del Movimiento, así que no encontraron motivos para condenarle ni por hechos políticos ni eclesiásticos. Le fue concedida la libertad y pudo reincorporarse a sus labores propias como cura ecónomo de Lascuarre  ̶ con las parroquias de Laguarres, Monte de Roda y Castigaleu a su cargo ̶ , cuya titularidad había quedado vacante.

Sin embargo su destino en parroquias de su amado Pirineo oscense, no le trajo a mosén Arnal la paz. Surgiría otro problema que supondría de nuevo un calvario para él, cuando, amparados en la cobertura que les daban las altas cumbres y las estribaciones de las montañas, aparecieron por su zona “los maquisards”, los maquis o guerrilleros que, tras su participación en la liberación de Francia de los nazis, creían que era el momento de derrocar al régimen del general Franco. Pensaban que iban a contar con el apoyo de De Gaulle y de las potencias aliadas. Esperaban que en España muchos se unirían a su causa y engrosarían sus filas. Nada de eso ocurrió. Los aliados no les prestaron la ayuda esperada y el pueblo español que estaba en su mayor parte hambriento, harto de guerras y aterrorizado por el posible renacimiento de la misma, tampoco. La presencia de los maquis en los pueblos ponía a sus habitantes en una dramática situación entre dos fuegos. Franco reaccionó enseguida y envió numerosas fuerzas militares que superaban en todo a las de los guerrilleros. Desde Francia los responsables de la llamada “Operación Reconquista” constataron el fracaso y cambiaron de estrategia. Se trataba de tranquilizar la frontera para facilitar el paso de los elementos clandestinos. Después de 1945 aún quedaron maquis en los Pirineos. En Ribagorza, y sobre todo en Sobrarbe, se reavivó su actividad con la vuelta de “Villacampa”[6] desde Francia en 1946. Su detención a principios de 1947 supuso el inicio del irreversible declive del movimiento guerrillero.

Durante los años que duraron las andanzas de los maquis, provocaron situaciones comprometidas y difíciles para los sacerdotes de la zona. ¿Qué hacer cuando llamaban a su puerta pidiendo pan  o abrigo? ¿Debían dárselo y exponerse a ser considerado “colaboracionista”? o, bien, ¿debían negárselo y no cumplir con sus deberes sacerdotales de caridad y amor al prójimo? Hubo de todo. Entre los que prestaron incondicional ayuda, podemos mencionar al  santero de hábito blanco de la ermita de Torreciudad, conocido como Padre Juan. Les acogía y daba alimentos con bastante asiduidad, de modo que, al decir de Sánchez Agustí[7],  la ermita era considerada como una de las tres bases que los maquis tenían en el Pirineo (las otras dos eran la casa Peralta y el pueblo de Juseu).

Otro ejemplo de las dudas que sobre su proceder atormentaban a los sacerdotes de la zona, lo protagonizó, precisamente el cura párroco de Juseu, quien, ̶ recordando actuaciones de los milicianos, anarquistas o guerrilleros pocos años atrás ̶ , cuando supo de su llegada, lleno de temor, intentó huir saltando por una ventana con tan mala fortuna que se torció un tobillo en la caída. Los propios maquis lo curaron y uno de ellos, Françesc Mestre Font, que era creyente e incluso llevaba consigo un rosario y libros religiosos, confraternizó con él. Al parecer, aquel párroco, sumido en un gran desconcierto, llegó a decir en un sermón posterior que “los guerrilleros no son bandidos como los presentan, sino hombres con mucha dignidad que merecen todo nuestro respeto”.

Mosén Arnal  tuvo algunos problemas por haber recibido la visita de varios maquis, acto sobre el que debió informar en los años siguientes en el expediente que se le incoó, afirmando en el mismo que los recibió “por deber cristiano”. Esto que, desde la óptica de los deberes sacerdotales, deberíamos comprender, no deja de producir cierto desasosiego al recordar los objetivos que tenían aquéllos que llamaban a su puerta, los mismos, al menos ideológicamente, que tanto dolor habían causado en toda España no hacía tanto tiempo; todo ello con el agravante que suponía el desempeño de funciones que, durante la guerra, había realizado mosén en las filas anarquistas. De modo que estas visitas supusieron un nuevo sufrimiento para mosén Arnal por la lógica desconfianza que despertó en su Obispo, quien siempre le consideró como un cura rojo que no le merecía confianza , así que lo mantuvo bajo vigilancia, trasladándole cada poco de parroquia hasta que se acabó el asunto del maquis en los Pirineos en cuyo momento le envió a Ballobar, donde estuvo, ya sin problemas, desde 1947 hasta 1971 en que falleció.

No obstante, en este último periodo, a mosén Arnal el destino le va a proporcionar, evidentemente, un resarcimiento de dolores pasados y, desde luego, una gran satisfacción, ya que pudo devolver el favor de cierta protección a su amigo Timoteo Callén[8]. Éste que fue encarcelado en Huesca al finalizar la guerra, solicitó ayuda a su antiguo recomendado, el cual informó favorablemente en el expediente en que aquél estaba incurso. Afirmó categóricamente, que únicamente a él, a Callén, se debía que no hubiera habido derramamiento de sangre en el Candasnos republicano. Realizó cuantas gestiones pudo a favor de Timoteo, de modo que con su aval personal (lo que demuestra que don Jesús estaba bien considerado en ambientes políticos, sociales y eclesiásticos), y pecuniario, consiguió que su amigo de la infancia y benefactor en tiempos difíciles, fuera puesto en libertad.

Este hecho nos induce a una reflexión sobre los comentarios que algunos sectores hacen acerca de la justicia de los tribunales de Franco y sobre las próximas beatificaciones de mártires. Se levantan cada vez mayor número de voces criticando, más o menos veladamente, las próximas beatificaciones de aquellos que durante la guerra civil murieron por odio a la fe. En su sectarismo llegan a ponerlo en plan de igualdad con los que fueron ejecutados tras sentencia de los tribunales de los gobiernos del general Franco. Falaz analogía. Olvidan, alevosamente, que los beatificados lo son por haber sido sañudamente perseguidos por montes y quebradas como si de alimañas se tratase, por la simple razón de ser miembros de la Iglesia, ya fueran ministros o humildes fieles, a los que, sin otorgarles ningún medio de defensa, asesinaron en cunetas o tiraron al mar, pantanos o ríos.

Por el contrario, los que protestan  por el reconocimiento a sus méritos y pretenden la equiparación con los ajusticiados, no quieren admitir que, en su mayoría, éstos lo fueron por haber sido los ejecutores de aquellos inocentes y no solo “por haber pertenecido a un sindicato de izquierdas”[9]. El caso del anarquista Timoteo Callén lo desmiente. Miembro destacado de la FAI, Jefe de comité de la CNT, una vez juzgado, se paseó por España libremente durante 21 años, hasta su fallecimiento en Bellver de Cinca en 1967.

Quienes fueron castigados a la última pena, lo fueron en juicio con defensa, al contrario  de lo ocurrido con sus víctimas. En este caso resulta paradigmático lo sucedido con Sebastián Fernando Macarro Castillo de alias, Marcos Ana. Éste, que había sido condenado a muerte,  no por pertenecer a un sindicato, sino por el asesinato a sangre fría de cuatro personas: Marcial Plaza Delgado y su padre D. José, Amadeo Martín Acuña y Agustín Rosado, Franco le conmutó la pena por 30 años de cárcel en razón de sus pocos años cuando cometió sus fechorías.  Ya en la cárcel de Porlier en Madrid, escribió un libro de poemas bajo el nombre de Marcos Ana, que entusiasmó a Alberti y demás intelectuales progres, los cuales movieron sus hilos  ̶ masonería incluida ̶  hasta conseguir que fuera incorporado a la medida de gracia del Gobierno de Franco según la cual las personas que llevaran más de veinte años ininterrumpidos en prisión serían excarceladas. De este modo, Marcos Ana, único condenado por cuatro asesinatos probados, fue liberado el 17 de noviembre de 1961 sin cumplir íntegramente la pena que le había sido impuesta. A partir de entonces desarrolló una vida casi como héroe social, dando charlas, conferencias y, lo que considero inexplicable: que le concedan premios, honores y homenajes por parte de muchos de aquellos que se los quieren negar a sus víctimas.


[1] “Por qué fui secretario de Durruti”, publicado en Tárrega en 1972, cuyo  testimonio se sigue en este artículo.
[2] JOSÉ MONCASI SANGENIS, Abogado natural de Zaragoza y Diputado a Cortes por Huesca. Se encontraba de vacaciones con su mujer e hijos en Boltaña, donde fueron a buscarle. Le asesinaron en Barbastro el 29 de julio de 1936.
[3] Los secretarios tenían una responsabilidad considerable .Eran, a menudo, elegidos, más que por su dedicación política, porque sabían leer y escribir. En una colectividad del alto Aragón, el secretario era un estudiante universitario, hijo de una familia importante de la  zona, don Vicente de Piniés, ex ministro de la monarquía. El estudiante-secretario, era don Jaime de Piniés, que más tarde se alistó en el ejército republicano, atravesó las líneas en pleno combate y llegó a ser embajador con Franco. (de “La Guerra Civil Española”, T 2 pg.606, por Hugh Thomas).
[4] Martin Ibarra Benlloch:” La persecución religiosa en la diócesis de Barbastro-Monzón (1931-1941)”: En la nota 451 hace mención a un informe sobre la persecución religiosa en Lasguarres,  en la que se manifiesta que un tal Jesús Barrau había llevado a cabo actuaciones muy violentas, que era el terror de esos pueblos y, sobre todo era autor de numerosos robos en beneficio propio, lo que debió disgustar tanto a los de la Comarcal de Graus, que éstos decidieron fusilarle, llevando a cabo esta acción “los de Investigación de Graus”.
En nota 471 se hace también mención a la importante destrucción del patrimonio religioso y artístico de la villa de Graus.
[5] Insiste en ello, porque, para cuando escribió sus Memorias, circulaba la afirmación de que Durruti había ordenado quemar los vagones con las mujeres dentro de los vagones precintados.
[6] Joaquín Arasanz Raso, “Villacampa”, el más famoso de los maquis altoaragoneses, nació en 1917 en la pequeña aldea de La Pardina, perteneciente a la localidad de Castejón de Sobrarbe. Luchó en varios frentes y con la 43 División, a cuyo mando estaba el mayor de Milicias Antonio Beltrán Casaña, L´Esquinazau, pasó a Francia en febrero de 1939 donde participó activamente junto a otros guerrilleros españoles en la Resistencia contra los ocupantes nazis. Con la guerra ya decidida a favor de los aliados, "Villacampa" formó parte de los grupos de maquis que en el otoño de 1944 entraron en España a través de los Pirineos con la intención de derrocar al régimen del general Franco. Su agrupación instaló un transmisor en la Central Eléctrica de Huerta de Vero que le permitía comunicarse con Francia. El 20 de enero de 1947 la Guardia Civil atacó la instalación. Joaquín Arasanz Raso fue herido y capturado junto con Francisco Villarier Amorós, José Cabero y dos mujeres. En el enfrentamiento murieron los guerrilleros José Martínez Ruiz y José Bosch. Villacampa fue llevado ante un consejo de guerra celebrado el 18 de febrero de 1948. En el juicio fue condenado a muerte, pena conmutada más tarde por treinta años de prisión que no cumplió en su totalidad.
[8] Candasnos perteneció al monasterio de Sijena  pero Callén no dio importancia a la destrucción del magnífico monasterio, aquélla que sin embargo horrorizó al mismo Durruti. Ni al “traslado” forzoso del párroco de Bujaraloz al que asesinaron en el monte del pueblo el día 17 de septiembre de 1936.
[9] EL PAÍS| 23 de abril de 2013. Juan Rubio Fernández, director del semanario Vida Nueva.

Valentina Orte

MOISÉS DOMÍNGUEZ NÚÑEZ: Henri Danju, vuelo hacia la fama: Badajoz, 1936

Henri Danjou

En nuestra constante búsqueda de la verdad siguen sumándose nombres a la lista de los periodistas, fotógrafos y camarógrafos que escribieron sobre Badajoz en aquel caluroso verano de 1936. De algunos ya hicimos mención en el libro La Matanza de Badajoz ante los Muros de la propaganda(Madrid: Libros Libres, 2010), del que este humilde servidor es co-autor junto a mis amigos Francisco Pilo y Fernando de la Iglesia, a otros los vamos conociendo por las entradas que tan generosamente tiene a bien en publicarme Tradición digital.

Hemos seguido investigando y al realizar una nueva búsqueda aparecían referencias a un corresponsal del prestigioso diario parisino Paris-Soir informando sobre el sitio y toma de la ciudad de Badajoz el 14 de Agosto de 1936.

¿Quién era ese corresponsal? y ¿qué escribió sobre Badajoz? Este era un nuevo reto que me plantee descifrar. Para ello me armé de paciencia y realicé las oportunas consultas en la Biblioteca Nacional de Francia con la que siempre estaré en deuda no solo por esta nueva investigación sino por la amabilidad y cordialidad con la que han acogido cada una de mis pesadas pesquisas.

Un hombre de leyenda


Henri Danjou, realmente llamado Joseph Marina Faure, había nacido en Lyon el 7 de Febrero de 1897. Después de haber hechos estudios de ingeniería y obtenido el diploma en la Escuela de Ingeniería Católica de Lyon dedicara toda sus esfuerzos a desarrollar su gran pasión el periodismo. Acabada la Primera Guerra Mundial entra como corresponsal en el Paris a Bonsoir para después colaborar con el l'Œuvre, el l'Homme libre, o el Quotidien hasta que en 1929 entra a formar parte de la plantilla del gran periódico parisino Paris-Soir. Podemos encuadrar a Henri Danjou dentro de la escuela de Albert Londres como un periodista social que antes había sido detective y estaba muy interesado en denunciar las miserias de los bajos fondos de la gran urbe parisina.

El 4 Abril de 1929, publicará en la revista Detective, creada originalmente por Gaston Gallimard, con los hermanos Kessel, uno de sus mejores artículos “Un à la Petite Roquette tour” , un reportaje sobre un orfanato que el autor no duda en calificar de «purgatoire des enfants maudits» .En 1932 escribiría un libro impresionante sobre las malas condiciones en la que se encontraban los orfanatos franceses titulado “Enfants du malheur!”. En 1935 un artículo suyo volvería a levantar ampollas en la sociedad francesa "Gribouille stérilisé" .Trataba sobre la castración de determinados individuos “incómodos” para la sociedad gala.

Durante la ocupación alemana de Francia se ocultó en la Vaison-La-Romaine en el sudeste francés .Gran observador y aventurero audaz no dudó en ponerse en situaciones peligrosas para cumplir con su misión de informar sobre temas de actualidad.

Con su pluma cubrió los acontecimientos más importantes de la década de los treinta y cuarenta del siglo pasado. Amen de cubrir la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial, estuvo presente en la Guerra soviético-finlandesa de 1939-1940 .Fue el único periodista francés presente en el Datzing en el momento de la agresión de Hitler o en los juicios de Nuremberg. Fue redactor de Quotidien y France-Soir y escribió guiones para cine (La jaula de las niñas,1949 y Rayas Vivir, 1952) .También fue nombrado Caballero de la Legión de Honor francesa.

El 10 de Enero de 1954 ingresaba en el hospital de Saint-Louis de Paris para una intervención benigna que se complicó. Entró en coma y durante la tarde de ese día la luz de su espíritu aventurero vaciló y se apagó definitivamente
"La Prensa", Santa Cruz de Tenerife, 26-agosto-1936: Toma de Badajoz

Henri Danjou relata con detalle la toma de la ciudad de Badajoz


Una vez iniciada la Guerra Civil el Paris-Soir enviaría a España a más de treinta corresponsales que cubrirían el conflicto desde Pamplona a Gibraltar. Badajoz es un "hot spot" (punto caliente) y desde luego el Paris Soir no va a ir a la zaga de otros periódicos franceses por lo que Badajoz-Agosto de 1936- ocupara la cabecera de sus paginas

Nuestro hombre había estado primeramente destinado en Burgos al iniciarse el levantamiento y en el frente de San Sebastián. El 20 de Julio de 1936 enviaría su primer telegrama sobre la Guerra Civil desde la villa de Hendaya. Entre sus logros podemos mencionar la entrevista que realizó al general Mola (publicada el 12/08/2013) siendo probablemente el primer periodista en mencionar la presencia de militares alemanes e italianos en el campo rebelde en un artículo titulado “Les armées du General Franco ontelles été ravitaillées par les navires et les sous-marins allemands”. En otros de sus reportages haría mención al asalto de Mérida por los legionarios y la ejecución de sus defensores y entre los ejecutados destaca Anita López, “el alma de Comité”. Realmente no existió ninguna Anita López en la defensa de Mérida. Se trataba realmente de Gloria Mira Angulo, farmacéutica de Mérida también conocida como “la Pasionaria de Mérida o La bolindra”, que fue fusilada el 11 de Agosto de 1936.

Centrándonos en los días de Agosto de 1936 las noticias sobre la guerra de España aparecen en la cabecera y la página tres de cada ejemplar del Paris-Soir de esos días .Así el Sábado 15 de Agosto, el Paris-Soir ocupa su portada con titulares sobre Badajoz .En la página tres hay tres sueltos sobre Badajoz no firmados y enviados desde Lisboa.

El Domingo 16 de Agosto en portada, hay titulares sobre Badajoz y Mérida. En la página 3, hay dos sueltos, no firmados, enviados desde Elvas y dos desde Lisboa. El primero de los enviados desde Elvas, se titula "Exécutions en masse à Badajoz", y su primera frase es "De l'envoyé spécial de l'Agence Havas" que no es otro que Marcel Dany. Para terminar, en la página 10 del periódico Paris-Soir del 25 de Agosto de 1936 está cubierta de fotografías en las que destacan las tres correspondientes a Mérida.

El Lunes 17 de Agosto en portada, hay varios titulares sobre Badajoz y una mención especial que indica "sigue en la página tres el dramático relato de nuestro enviado especial Henri DANJOU"
El artículo mencionado se titula: "Badajoz n'est plus qu'un amas de ruines" o sea “Badajoz no es más que un montón de ruinas” y comienza: Pampelune 16 août. (porté par courrier à la frontière de St Jean-Pied-de-Port). Al igual que hiciera Harold Cardozo, uno de los periodistas que entró en Badajoz en Agosto de 1936, este articulo esta enviado desde Pamplona por correo a la frontera francesa. El 26 de Agosto saldría publicado en el periódico La Prensa .En su primera página hay una trascripción del mismo que nos ha servido de ayuda pero que hemos tenido que poner en contradicción con el artículo original pues el traductor se otorgó algunas licencias como por ejemplo traducir “extremista por republicano” o mutilar parte del texto original. Aquí se expondrá el texto traducido del original sin poner ni quitar una coma.

El artículo es muy interesante pues proporciona detalles que no se encuentran en otros reportajes aunque como podremos observar comete los mismos errores que los corresponsales que cubrieron la toma de la Badajoz desde el Elvas y el puesto fronterizo de Caia (Apresamiento del Tte.Coronel Puigdengolas, Fuerte de San Cristóbal en poder los rojos…). Pasemos a ver que expresa Henry Danjou :
La toma de Badajoz ha coincidido con una circunstancia única en la historia de las Guerras Modernas. Fue visible desde la frontera portuguesa como un drama lo es desde una sala de teatro. Caia, punto extremo de la frontera portuguesa en dirección a Badajoz, está situado a pocos kilómetros de la famosa ciudadela fortificada y la propia Badajoz es visible desde el horizonte como lo es Pamplona. Es una ciudad fortificada desde los tiempos de Carlos III, y está rodeada de un cinturón de murallas que desde hace tiempo le han dado fama de ser inexpugnables. Desde el lugar fronterizo de Caia se divisa perfectamente Badajoz y también se le descubre con gran precisión desde lo alto de los muros de la pintoresca villa de Elvas que esta también muy cerca.
Los periodistas prevenidos de la inminencia del ataque a Badajoz se habían agrupado en el puesto aduanero de Caia. Los portugueses curiosos se disputaban un lugar sobre los muros de Elvas desde donde se veía perfectamente los efectos de los bombardeos.
Sabíamos desde la tarde del 12 que las fuerzas del Tercio iban a atacar Badajoz. Un pequeño suceso revelaba que el sitio sería inminente. Durante la noche del 12 de Agosto el comandante de las fuerzas de la Guardia de Asalto Benito Ávila paso por el rio Guadiana que es una rio fronterizo y vino a pedir asilo a los aduaneros portugueses .Él iba acompañado de cuatro sargentos.
-Badajoz, dijo, está en manos del populacho en armas. Ya han matado a varios oficiales Ya no hay más salvación que la huida.
La preparacion del ataque
La noche no dejo de ser inquietante. Las mujeres con sus hijos y ancianos pasaban el rio. Llevaban consigo paquetes con ropas y algunos muebles. Un hombre transportaba un colchón
A las nueve de la mañana un trimotor del ejército de Franco apareció y lanzó las primeras diecinueve bombas en dirección a los cuarteles. Luego, desapareció. Unos segundos trimotor lo reemplazó. Este terminó de destruir el cuartel de la Trinidad en el cruce de la carretera de Sevilla y de Madrid. Dispersó varios convoyes de avituallamiento, lo que según se pudo ver, fueron abandonados a toda prisa por sus conductores.
El bombardeo era intenso. La gente huía. Una muchedumbre asustada deambulaba a lo largo de las murallas, en procesión, en dirección a la carretera de Portugal
Se les interrogó cuando llegaron a la frontera
- ¿Ha habido muchas víctimas?
- Muchas
Algunos portugueses reconocieron a varias personalidades de Badajoz: El Alcalde Alfonso López que iba con su hijo .Manuel Soria y Ramón Romero, dos concejales municipales y el secretario del Gobernador Civil, un republicano militante al que parece que los rojos prepararon la huida para librarlo de las iras de los vencedores [Realmente se trataba del Alcalde Fuente del Maestre y los concejales de Mérida]
Hubo una tregua desde el mediodía hasta las 15 horas. Los aviones no bombardearon y los cañones estaban en silencio.
Era como si los bombarderos de Franco permitieran la evacuación de los ancianos, mujeres y niños, evacuación que continuo y se precipitó hacia la frontera. En realidad, las primeras fuerzas del tercio habían entrado a la una y media por las brechas que los obuses habían abierto en las murallas fortificadas.
La batalla no había acabado. A las 16 horas se combinaron los ataques de aviación y artillería .Era como un enorme ruido de tormenta. La artillería concentro sus disparos sobre Dalavera [realmente Talavera la Real], Lobón y Serrogordo [Cerro Gordo], sobre el camino de las fuerzas asaltantes y atacó el fuerte de San Cristóbal, donde aún resistían algunos cañones de los rojos. Siguió abriendo brechas en las fortificaciones de Badajoz de las que se desprendían columnas de humo y piedras.
Los cuarteles y el obispado destruidos
El cañón rugió y las bombas estallaron sin interrupción. Después desde las 17.30 hasta la noche los aviones que vinieron a volar sobre Badajoz dirigieron los disparos de la artillería .Uno por uno, visiblemente los cuarteles en donde se batían las últimas tropas rojas, se convirtieron en montones de escombros
Un mensaje llegado de la frontera señaló que el Palacio del Obispo, donde los republicanos habían instalado su cuartel general había sido destruido.
Durante la noche un coche, con emisarios rojos, donde destacaban los fusiles, se detuvo en el puesto fronterizo. Engañados por la bandera republicana que los carabineros había plantado deliberadamente en su cuartel, se les pidió que regresaran con ellos a Badajoz para oponerse a las fuerzas del tercio.
Los carabineros los hicieron prisioneros y se apoderaron de una ametralladora y los fusiles que los milicianos llevaban consigo. Ellos entonces izaron enseguida la bandera roja y amarrilla que significaba su adhesión al ejército blanco [Nacional].
El Tercio entra en la población
Hacia la una empiezan a circular rumores de toda índole, las tropas rojas se dice que han arrojado gasolina a la prisión para incendiarla y quemar vivos en ella a los blancos [nacionales] que desde hace veinticinco días, están presos en ella con rehenes. A eso hay que añadir que la población se ha sublevado contra los comunistas y quiere obligarlos a rendirse.
Llegó la noche, Badajoz permaneció a obscuras, la electricidad había sido cortada, ninguna luz se veía. A las 10 y media se hizo un gran silencio como si el cañón hubiera perdido la voz .El gobierno rojo de Badajoz entraba en su agonía, pocas horas más tarde había dejado de existir.
Badajoz, de hecho, había sido tomada, más tarde lo supimos, según una técnica completamente moderna. Cuatro tanques blindados se habían arriesgado a entrar en la ciudad, seguidos de columna motorizada .Recorrieron en todos los sentidos la ciudad y dirigieron el tiro de la artillería. Un último bombardeo completo su atrevido asalto. A la caída de la noche, las Fuerzas del Tercio pudieron desfilar dentro de Badajoz .Iban tropezando con los cadáveres .Había varios centenares de éstos, a los que se dio apresuradamente sepultura.
La bandera de la nueva España flameaba sobre la que quedó de las murallas. La parte de la población que había deseado de corazón el triunfo de los blancos [nacionales] si haberse atrevido a decirlo hasta entonces, aplaudía ahora a las columnas de Ascension [realmente Asensio], Castejón y Yagüe que llevan los nombres de los jefes vencedores.
Varios tanques, numerosos automóviles blindados, muchísimas cajas de obuses, se cuentan entre el importante botín de la jornada. El teniente coronel Puigdengola que dirigió la defensa de la plaza fue apresado.
La toma de Badajoz significa el fin de la presencia de las fuerzas de Madrid en la frontera de Portugal. A partir de ahora, las tropas de Mola y de Franco ocupan todas las regiones vecinas de España y Portugal, lo que asegura a su ejército una constante comunicación con Andalucía.
El telegrama que envió el General Franco al General Mola para anunciar la toma de Badajoz es breve como todas los partes que comunican una victoria:
“Hoy a las 13 y 30 horas es ocupado Badajoz por numerosas fuerzas del Tercio, se persiguió al enemigo causándole muchas bajas y haciendo numerosos prisioneros”

Henri Danju entrevista a René Brut en Tanger y fin de la Guerra Civil


Un dato poco conocido y que ha dado lugar a muchas confusiones es el artículo publicado en La Voz y en El Socialista el 17/09/1936 donde sale una entrevista al famoso cameraman francés René Brut, titulado: “Lo que vio en la plaza de toros de Almendralejo un Cameraman Francés”. Ese artículo publicado en los rotativos españoles antes mencionados no es más que la traducción de la entrevista que René Brut concedió a Henri Danju en Tánger y que fue publicada en el Paris-Soir el 16 de Septiembre de 1936 en la página tres. Un estudio más completo de este reportaje y su verdadera contextualización puede verse en el trabajo conjunto que hicimos el gran historiador Antonio Manuel Barragán Lancharro y el que suscribe para las II jornadas de Historia de Almendralejo y Tierra de Barros bajo el título: IMÁGENES DE LA GUERRA CIVIL EN EXTREMADURA: LOS FOTOGRAMAS DE LA PELÍCULA RODADA POR RENÉ BRUT EN ALMENDRALEJO EN AGOSTO DE 1936

Henri Danjou siguió escribiendo sobre la Guerra Civil pero el hecho de no mostrar demasiadas simpatías por el bando rebelde y para rematar que entrevistara a los mineros asturianos, lo puso en la picota ante la Oficina de Prensa con sede en Sevilla hasta el punto que “si se atrevía ir a Sevilla seria inmediatamente arrestado”. Así que encamino sus pasos hacia el suelo controlado por el Frente Popular. En las postrimerías de la Guerra Civil escribiría bajo el título “400 Velásquez, Murillo, Goya, menacés par les bombardements traversasent la France “(4 de febrero de 1939 Paris Soir) la salida de España estas obras de arte que pasarían por suelo francés.

Un par de aclaraciones


He de manifestar que pese a lo que digan algunos literatos: “Los corresponsales del Paris-Soir, New York Herald, Le Temps encuentran cadáveres en el atrio de la catedral y al pie del altar” (Elena Poniatowska –Tinisima- 1992) demostramos que al menos Henri Danjou en ningún momento de su reportaje cita este pasaje que hay que atribuir a la imaginación de la autora.

También hay que poner en su debido lugar al” historiador “Rafael Tenorio que tuvo el atrevimiento de exponer en un trabajo pseudo-histórico que Henri Danju vio como “Las fuerzas del Tercio hacían blanco sobre los cadáveres. Había varios centenares, a los cuales se empezaba ya a dar sepultura”. Cuando la traducción correcta es “A la caída de la noche, las Fuerzas del Tercio pudieron desfilar dentro de Badajoz. Iban tropezando con los cadáveres. Había varios centenares de éstos, a los que se dio apresuradamente sepultura”. Solo puede entenderse esa licencia en un contexto de historiador militante con ganas de meter morbo a una historia cargada de mitología.

Para terminar, la página 10 del periódico Paris-Soir del 25 de Agosto de 1936 está cubierta de fotografías. Destacan las tres correspondientes a Mérida.



Fuentes consultadas


Paris Soir 12,13,14,15,16 y 17 de Agosto de 1936 ;Dimanche Soir de 12 Enero de 1954 páginas 1 y 3; Daily Mail” de 17 Agosto de 1936, página 12; Revista Detective de 4 de Abril de 1929 ; Voilà 6 de Abril de 1935 ; La Revolution et la Gurre d´Espagne ,Edition de Minuit por Pierre Broué y ‎Émile Témime,1961, página 165; Le Cas 'Paris-Soir' por Raymond Barrillon ,1959, Página 192; La Crise espagnole de 1936: vue par la presse française, David Wingeate Pike , 1966 ,página 102; Tinisima ,Elena Poniatowska ,1992; Espagne 1936 .Correspondants de guerre: L´ultime dépéche, Pierre Marques Posty ,2008,página ; France-illustration: Le Monde Illustré - Números 406-411 ,1954 ,página 110; Las Matanzas de Badajoz, Rafael Tenorio ,Tiempo de Historia nº 56, julio 1979; Grands reportages ,Jérôme Tharaud, ‎Abel Doysié, ‎Jean Tharaud ,1945, página 338; IMÁGENES DE LA GUERRA CIVIL EN EXTREMADURA: LOS FOTOGRAMAS DE LA PELÍCULA RODADA POR RENÉ BRUT EN ALMENDRALEJO EN AGOSTO DE 1936, Antonio Manuel Barragan Lancharro y Moisés Domínguez Núñez http://www.ignaciodarnaude.com/textos_diversos/Guerra%20Civil,Extremadura,Imagenes.pdf. Y http://prisons-cherche-midi-mauzac.com/des-prisons/les-enfants-maudits-de-la-petite-roquette-un-reportage-dhenri-danjou-1929-11710

Moisés Domínguez Núñez


lunes, 7 de octubre de 2013

Dimas Madariaga, diputado y secretario de las Cortes, entre los caídos del Valle

Uno de los motivos de existencia de nuestra asociación, si no el más importante, si uno de los más importantes, se centra desde el comienzo de nuestra andadura en el estudio serio y riguroso de cuál fue el protocolo de los enterramientos de caídos en el Valle, y por extensión, como fueron las exhumaciones previas en fosas y cementerios parroquiales de toda España antes de los traslados de los caídos de ambos bandos a Cuelgamuros.

Fruto de estos estudios y de un sinfín de horas en archivos, bibliotecas y hemerotecas, así como las entrevistas con más de 100 protagonistas directos de la construcción del monumento, encontramos historias verdaderamente interesantes y que arrojan verdad y conocimiento  acerca de lo que tristemente supuso para España el conflicto civil que motivó la existencia del Valle de los Caídos.
De hecho, y examinando los  ingresos de restos de caídos procedentes de la provincia de Ávila de 1959, encontramos la historia de dos personas, asesinadas en Julio de 1936 en el municipio abulense de Piedralaves en el corazón del Valle del Tiétar. Nos referimos a los caídos Francisco Cela Cela y Dimas Madariaga Almendros.

Francisco Cela Cela era un joven falangista natural de Franquean, provincia de Lugo, amigo personal de José Antonio Primo de Rivera. Sus principios nacional sindicalistas, y su amistad con el fundador de la Falange fueron motivos suficientes para que un grupo de milicianos le arrancara la vida a tiros. Era el 29 de julio de 1936. Tenía 22 años.

Dos días antes, este mismo grupo de 12 milicianos, llegados días antes desde Toledo, y a los que se habían unido dos comunistas vecinos de Piedralaves, asesinaron a sangre fría a Dimas Madariaga Almendros, natural de Corral de Almaguer (Toledo), primer vicepresidente de la CEDA, diputado por Toledo desde las elecciones de 1931, siendo reelegido en 1933 y en 1936, año en el que además fue nombrado Secretario de las Cortes, cargo que ostentaba a su muerte.

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Dimas Madariaga, político ampliamente reconocido por su elocuencia y habilidad para la oratoria, además de por ser hombre de profundas convicciones religiosas, pasaba unos días de vacaciones junto a su familia en casa de unos amigos en Piedralaves, quizá prudentemente apartado de los tristes acontecimientos que se vivían en Madrid en aquellos días previos al alzamiento.

Un comunista de Piedralaves llamado Crescencio Sánchez Carrasco, enterado de la presencia en el pueblo del diputado, dio información de su paradero al grupo de milicianos que habían llegado desde Toledo el 27 de Julio para “mantener el orden” en la localidad.

El diputado de la CEDA, sabiéndose delatado, salió de su casa adentrándose en el monte unos 3 kilómetros entre pinares, con la esperanza de dar esquinazo a los milicianos que eran guiados por Crescencio Sánchez, buen conocedor del terreno.

Finalmente Dimas Madariaga fue apresado. El relato de su captura se lo debemos al entonces cura párroco de Piedralaves, quien lo dejó escrito en la “Historia de la Cruzada Española” y de donde fue recogido por D. Ángel David Martín Rubio para su blog “desde mi campanario”.

“Los milicianos siguieron su rastro como el de una res en una cacería y al fin le encontraron. Dimas Madariaga se encaró con ellos valerosamente:
— ¡Tú eres Madariaga!
— ¡Diputado fascista y católico!, exclamó uno.
— Soy de los que nunca niegan al Divino Maestro, respondió el diputado a sus verdugos.
Y cayó en el momento atravesado por una descarga”
Los restos del malogrado diputado de la CEDA y los del joven falangista asesinado 2 días más tarde, compartieron fosa común en el Cementerio Parroquial de Piedralaves hasta el día 5 de mayo de 1959, momento en el que fueron exhumados y trasladados por sus familias al Valle de los Caídos, donde reposan desde ese día en los columbarios 2102 y 2013 del piso 3º de la Cripta Derecha (Capilla del Sepulcro).

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Fichas de enterramiento en el Valle de los Caídos de Dimas Madariaga y Francisco Cela























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Noticia sobre el traslado de los restos de los dos caídos (ABC 05/05/1959)

En cuanto a los milicianos cabe destacar que los diarios ABC y La Vanguardia Española daban cuenta de la detención el día 19 de abril de 1939 de “los autores del asesinato del diputado D. Dimas Madariaga, en un grupo de 10 ó 12 individuos”. Uno de los detenidos era el abulense Crescencio Sánchez Carrasco.

Sánchez Carrasco fue condenado a 18 años de prisión al entenderse que su responsabilidad “tan sólo” se limitaba a la de “colaboración necesaria” en el asesinato. El abulense pasó poco menos de tres años en la madrileña prisión de Yeserías, y fue en 1943 uno de los primeros trabajadores penados del Valle de los Caídos, preso común y no político, como apresuradamente alguien podría deducir.
Quedó libre a finales de 1945 cumpliendo por tanto tan sólo, un tercio de su condena.
Nada más quedar libre y según parece muy poco reintegrado y arrepentido, se incorporó a la 14ª división de la Agrupación Guerrillera de Extremadura (maquis). A finales de enero de 1946, Crescencio al que apodaban “Valle”, robó en compañía de otros un polvorín que se encontraba en las proximidades del municipio toledano de “Los Navalucillos” hiriendo mortalmente a quien lo vigilaba. El botín constaba de varias cajas de dinamita y de fulminantes con los que perseguían hacer bombas de mano.
El 16 de octubre de 1946 sabiéndose perseguido, intentó huir camino de Francia, previo paso por Madrid, donde fue interceptado por la policía en el tren que lo transportaba. Fue detenido en compañía de Timoteo Jurado alias “medianoche” y Eugenio Gómez alias “motorista”. Crescencio Sánchez “Valle”, terminó confesando sus delitos y delatando al resto de su partida.